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ABC MIÉRCOLES 4- -4- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 75 Un parásito cerebral para controlar el miedo innato Causante de la toxoplasmosis en humanos, elimina el temor de los ratones a los gatos N. R. C. MADRID. Ratones y ratas poseen un miedo innato a los gatos. Este pánico visceral se extiende a los roedores que nunca han visto un felino. Basta con percibir el olor de su orina para que estos pequeños mamíferos huyan despavoridos, aunque nunca hayan tenido un encontronazo desagradable con su depredador. Pero ese miedo cerval puede anularlo un organismo unicelular, Toxoplasma gondii el parásito que en el ser humano provoca las infecciones por toxoplasmosis, que tanto temen las embarazadas. Ahora, investigadores estadounidenses cuentan en la revista Proceedings cómo este parásito se introduce en el cerebro con gran precisión, alcanza la amígdala y es capaz de controlar el miedo innato de los roedores. El hallazgo ayudará a conocer mejor cómo se generan las sensaciones de pánico y mejorar el tratamiento de las fobias humanas. El organismo necesita a estos superratones para perpetuarse. Su estrategia es diabólica: los ratones infectados, en lugar de huir, se sienten atraídos por los gatos, y se convierten así en presa fácil. De esta manera, se vuelve a cerrar el círculo: el gato se come al ratón infectado y el parásito puede saltar al gato para comenzar a reproducirse de nuevo. El nuevo estudio de la Universidad de Stanford (EE. UU. muestra ahora cómo el cerebro de los roedores se reprograma cuando el organismo lo invade. Y lo hace con una precisión casi quirúrgica asegura Ajai Vyas, autor del estudio. El parásito de la toxoplasmosis se dirige a la amígdala, la zona del cerebro vinculada con las emociones, especialmente con el miedo y las agresiones. Y aunque inunda otras zonas del cerebro de los roedores, su densidad en la amígdala casi duplica a la de cualquier otro lugar. La exquisita precisión con la que actúa mantiene intactos otros mecanismos neurológicos que permiten estar alerta ante otros peligros. De manera que los roedores podían a sobrevivir a otras amenazas, pero no a la de ser comidos por los gatos. Sólo así el parásito lograba su objetivo. Al convertirse el ratón infectado en un suculento plato, el organismo podía saltar al gato, su huésped primario y el único en el que puede reproducirse sexualmente. Futuras investigaciones podrán explorar cómo el parásito consigue modificar el cerebro de esa manera tan precisa. Uno de los próximos objetivos será comprobar el efecto que tiene en la segregación de hormonas Con precisión quirúrgica ¿Puede T. gondii dominar la mente humana? ¿Si el parásito puede controlar la mente de los ratones, alterará también el comportamiento de los humanos? Esa es la pregunta que llevan años haciéndose varios grupos de investigación. La Universidad de California publicó el año pasado un estudio donde demostraba que la infección por toxoplasmosis eleva el número de comportamientos neuróticos (ansiedad, inseguridad, depresión... en la población. Y van más lejos. Su teoría es que el parásito ha podido jugar un papel en diferentes culturas, manipulando la personalidad de los individuos infectados y cambiando la personalidad en masa. La distribución de la infección podría explicar aspectos culturales que se relacionan con las posesiones materiales, el ego o el trabajo. REUTERS El parásito de la toxoplasmosis (a la izquierda) es capaz de alterar el comportamiento de los roedores e inhibir el miedo innato que los ratones tienen a los gatos nismo con enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia y comportamientos de culpabilidad ansiosa depresiva. Se piensa que la toxoplasmosis puede dañar los astrocitos, las células que rodean y soportan a las neuronas. Esas mismas células se dañan en los enfermos con esquizofrenia. En experimentos en laboratorio se ha visto también cómo las células infectadas con toxoplasma reaccionan a fármacos psiquiátricos como el haloperidol. Este antipsicótico lograba detener el crecimiento del parásito. relacionadas con el estrés y la dopamina. Con independencia de la curiosidad científica, conocer la estrategia de este parásito tan común permitirá saber si es capaz de ejercer algún control sobre las mentes humanas, además de en la de los ratones. El Toxoplasma gondii no es ajeno a la población humana. La mitad de la población mundial está infectada. Los parásitos viven en el cuerpo y en el ce- La mitad, infectados rebro de las personas. Su infección es la mayoría de las veces inofensiva, salvo cuando se infecta una mujer embarazada. La infección puede poner en peligro la salud del bebé si se transmite al feto. Cuanto más cerca del principio del embarazo se produzca la infección, más graves serán las consecuencias para el bebé. Entonces puede producir parálisis cerebral, trastornos de la visión o alteraciones neurológicas. Otros estudios han relacionado la infección de este orga- Más información sobre la investigación: http: www. pnas. org