Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 4 s 4 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA TONGO A teoría de los campeones nacionales se refería, es de suponer, a una competición con juego limpio, pero el Gobierno ha jugado el partido de Endesa con tanta marrullería que ha forzado la insólita dimisión del árbitro. Y eso que el árbitro era más bien casero: a Manuel Conthe lo propuso el ministro Solbes para presidir la Comisión de Valores, y en los primeros compases del juego apabulló a Pizarro pitándole faltas, y le mostró una tarjeta amarilla luego revocada por el Comité de Competición- -léase Audiencia- Pero hasta los árbitros bizcochables tienen su dignidad ante un tongo demasiado evidente. La renuncia del reguIGNACIO lador en plena pugna por CAMACHO la eléctrica ofrece una medida reveladora de la magnitud del mangoneo. Zapatero estaba dispuesto a ganar este pulso con su acreditada táctica del como sea Llevándose por delante lo que haga falta: el prestigio del sistema, la cabeza de la autoridad de vigilancia del mercado, las relaciones con Angela Merkel y hasta la propia integridad estructural de Endesa. La única prioridad era que Pizarro el Bizarro- -identificado con el PP- -no se saliese con la suya. Pese a que ha sido el único que ha defendido lo mismo desde el principio: los intereses de los accionistas y el valor contable de la compañía que dirige, sometida a una turbulenta cacería política. Por eso resultan de una ingenuidad enternecedora las críticas de los expertos económicos que cifran el coste de esta operación en una pérdida general de confianza externa en los mecanismos de la economía española. Naturalmente que entre los inversores extranjeros se expande como un gas tóxico la idea de que en España el Gobierno mangonea demasiado en los asuntos del mercado libre. Pero es que, en la lógica zapateril, se trataba exactamente de eso: de que todo el mundo se dé cuenta de quién manda, y sepa que aquí para hacer un negocio de relieve hay que obtener la anuencia del poder político. Esto no es muy liberal, ni muy moderno, ni está en consonancia con las directrices de la UE, ni favorece el crédito nacional, pero el presidente anda por otro camino. A él lo que le importa es que quede claro que en España el reglamento es un papel mojado al lado de su santa voluntad. Y que, si es necesario, se carga al árbitro y lanza él mismo el penalti. La idea del intervencionismo excesivo no sólo no le escandaliza, sino que le pone. El precio de su victoria es lo de menos. Ni cómo quede despiezada Endesa. Ni que el campeón nacional resulte, al cabo, un italiano. Ni que la credibilidad del sistema industrial español se resienta por la injerencia bananera del poder. Ni siquiera que el resultado de la trifulca no tenga en absoluto que ver con el arbitrario diseño inicial trazado desde el propio Gobierno. Lo único esencial era ganar como sea Al estilo de Pío Cabanillas: Hemos ganado, pero todavía no sé quiénes Para saber quién ha perdido, esperen al recibo de la luz dentro de unos meses. L EL RECUADRO CUANDO SUENA LA MARCHA REAL UNCA me explicaría que los franceses le hubieran puesto el mote de himno nacional a La Marsellesa. O que los ingleses dijeran himno nacional al God save the King Pero en esta Monarquía Parlamentaria nuestra más bien rarita y como avergonzada de serlo, casi nadie llama ya Marcha Real a la Marcha Real. Igual que hay quienes acusan a otros de habérsela apropiado, señalo con el dedo a los que se avergüenzan de nombrarla por su título histórico de Marcha Real Granadera. ¿Granadera salmantina con divisa verde y oro? Menos cahondeíto, que esto es muy serio. Tan serio como la identidad sonora del Reino de España. Como nuestra propia esencia constitucional. Que parece despreciada por quienes no dicen Marcha Real ni locos, pero en cambio llaman Himno de Riego, por su nombre, no himno nacional republicano al oficial según la Constitución de 1931. Hago estas matizaciones iniciales porque afortunadamente estamos en los días del año en que más suena la Marcha Real. No sé en Castilla, pero en toda Andalucía, en todas las Andalucías, la Alta y la Baja, la de Manuel Machado y la de Antonio el de La saeta todos estos días de la Semana Santa ANTONIO suena con una profusión que da gloria la BURGOS Marcha Real. Aplicada en sus justos términos: para tributar honores reales a los Cristos y a las Vírgenes de las cofradías de Semana Santa. Los andaluces le conceden honores de realeza a todo divino. En muchos pueblos y en muchos barrios de las grandes ciudades, a Jesús Sacramentado lo siguen mentando respetuosamente con una denominación de origen barroco que es prodigiosa de hermosura: Su Divina Majestad. Y ese mismo Dios, representado como Hombre en su Pasión, o a su Madre la Virgen, los andaluces le tributan honores de Reyes cuando los sacan en los pasos de sus cofradías. De aquí que llame con toda propiedad histórica y hasta litúrgica Marcha Real a la que siempre debería ser mentada así en esta Monarquía parlamentaria. Desde el Domingo de Ramos vengo escuchando no sé cuántas veces la Marcha Real y, oh maravilla, nadie acu- N sa a nadie de apropiársela. En la televisión oficial del régimen de Chaves, Canal Sur, la última vez que sonó la Marcha Real al término de una manifestación contra la ETA, en los informativos dijeron textualmente: Los asistentes utilizaron al final el himno nacional Por lo visto quieren la Marcha Real de un solo uso, y a ser posible desechable y sustituible por el Himno de Riego. Parece que les fastidia que suenen los compases sentimentales y queridos del chero, tachero, salvo que sea, claro, en un partido de la selección nacional de fútbol. Por eso en Andalucía da gloria oírla en estos días, en cien bandas de palio o de cornetas y tambores. Desde el Domingo de Ramos, decía, ya he perdido la cuenta de las veces que he oído la Marcha Real. Cada vez que de una iglesia de un pueblo andaluz sale una Virgen dolorosa bajo palio, o un Cristo, un Crucificado, un Señor con la cruz al hombro, la banda municipal, o los chavales de los tambores y cornetas de la agrupación de la propia hermandad, interpretan la Marcha Real en honor de la imagen. Está tan unido ese honor musical a la tradición, que si no sonara la Marcha Real al salir el paso de la iglesia sería tan extraño como si los nazarenos fueran con gorra de béisbol y no con capirote penitente. No sé en otros lugares, pero en Sevilla y en toda hermandad que lleve música, hasta cuatro veces le tocan la Marcha Real al Cristo o a la Virgen: al salir de su templo, al entrar en estación de penitencia en la Catedral por la Puerta de San Miguel, al salir por la Puerta de los Palos y al entrar de recogida en el regreso a su templo. Tan acostumbrados estamos a esta normalidad gozosa, que no nos damos cuenta de esta grandeza. Y no se han debido de enterar ésos que usted sabe, porque, si no, ya estaría acusando a las cofradías andaluzas de utilización sectaria de la Marcha Real. Vino Carlos Iturgaiz a Sevilla y lo llevaron a ver la salida de la cofradía de la Candelaria. La presenció emocionado y al final, cuando le preguntaron qué le había gustado más, si el Cristo o la Virgen, respondió: -No, lo que más me ha gustado es esta bendita normalidad de que los pasos salgan a los sones de la Marcha Real. No sabéis lo que tenéis...