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ABC MARTES 3- -4- -2007 Benedicto XVI dice que la beatificación de Juan Pablo II avanza rápidamente 31 Irán, Irak y los 300 La película de moda sobre la batalla de las Termópilas, que entusiasma en Estados Unidos pero es considerada por Irán como un acto hostil, provoca toda clase de analogías internacionales PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. A simple vista, la película 300 inspirada en la legendaria batalla de las Termópilas- -que en 480 antes de Cristo enfrentó a tres centenares de espartanos contra decenas de miles- -es una sobredosis de pectorales envidiables, detalladas decapitaciones, rampantes estereotipos y muchas libertades con la historia clásica. Pero, a pesar de tener su origen no en los imaginativos escritos de un neocon sino en un tebeo, esta producción de la Warner Brothers está avanzando más del ocio escapista. Hasta el punto de inspirar todo un llamativo debate a múltiples bandas sobre analogías y paralelismos con la más relevante actualidad internacional. Sin importar las malas críticas, algunas devastadoras como la del New York Times que no ha dudado describir 300 tan violento como el Apocalytpo de Mel Gibson pero el doble de estúpido la teocracia de Teherán se ha considerado terriblemente agraviada por esta producción de Hollywood que por lo menos en Estados Unidos ha batido toda clase de plusmarcas de taquilla para un estreno durante el mes de marzo. En su condición de heredero del imperio persa, el gobierno de Irán no ha dudado en calificar la película como un premeditado acto de guerra psicológica y de agresión cultural por la vía alegórica. Y es que justo en mitad de su pulso con la Administración Bush y el gobierno de Tony Blair, al régimen iraní no le hace gracia que los persas sean presentados como militantes del mal, depravados de piel oscura, sin remordimientos, tramposos y empeñados en aterrorizar a Occidente, empezando por su cuna cultural en Grecia. Y para colmo, los espartanos aparecen como héroes perfectos: valientes, sinceros, sacrificados y dotados de un derroche escultural de abdominales. Sin mencionar diálogos que parecen directamente sacados de discursos de la Casa Blanca como cuando la ejemplar esposa del rey Leónidas dice aquello de que la libertad no es gratis Con todos estos ingredientes, no es de extrañar que 300 esté entusiasmando a guerreros de verdad. Tal y como informaba recientemente el diario Los Angeles Times durante los pases de la película en un multicine cercano a la gran base militar de Camp Pendleton, a las afueras de San Diego, la audiencia compuesta por jóvenes marines suele estallar en vítores a favor del desbordado contingente espartano. De hecho, en la lista de lecturas recomendadas por el alto mando de la Infantería de Marina de Estados Unidos figura Puertas de fuego la versión novelada de Steven Pressfield sobre la batalla de las Termópilas. Para los comentaristas de izquierda, la película ofrece también carnaza. Ya que el rey Leónidas decide entrar en combate contra los persas sin contar con el respaldo de su propia asamblea legislativa. Y su lance militar, aunque quizá bienintencionado y noble, acaba en un monumental desastre. Detalles que han servido para multiplicar las comparaciones entre 300 y la actual situación de Fotograma de la cinta de la Warner Brothers que se estrena estos días Estados Unidos en la guerra de Irak. Por supuesto, los tertulianos conservadores también han tenido sus correspondiente señuelos. Entre los malos de 300 figuran corruptos políticos que rechazan la posibilidad de enviar más tropas para hacer frente a los persas. Lo cual se presta a casi irremediables comparaciones con los esfuerzos de la nueva mayoría demócrata en el Congreso de EE. UU. que cuestiona la gestión bélica de la Casa Blanca, exigiendo un calendario de retirada de Irak como condición para seguir financiando los gastos de guerra del Pentágono. Con todo, las analogías entre la guerra contra el terror y la invasión persa de la Grecia clásica no se engarzan únicamente en una película taquillera. En los meses después del 11- S, un especialista en historia militar antigua llamado Victor Davis Hanson publicó en Estados Unidos una serie de comentados ensayos explicando, entre otras cosas, como los griegos hace 2.500 años defendieron la justicia y la razón. Evocaciones reunidas en el libro Un otoño de guerra y que le hicieron acreedor a una invitación ABC Tertulia con Cheney La teocracia iraní no ha dudado en calificar la película como un premeditado acto de guerra psicológica para compartir mesa y tertulia con el vicepresidente Richard Cheney, con fama de voraz lector de historia militar. Zack Snyder, director de este largometraje, se ha enfrentado durante la promoción de su película a la repetida pregunta de que si George W. Bush es Leónidas o el emperador persa JerJes. Limitándose a contestar que la actualidad era lo último que tuvo en mente cuando rodó esta saga épica en una gran lonja de Montreal con actores de serie B y un reducido presupuesto en comparación con otras recientes superproducciones del género sandalia como Troya Gladiador o Alejandro Pero todo este fenómeno de opinión, le encanta. Ya que en Hollywood, una buena controversia siempre anima la cuenta de resultados. Héroes y villanos El Supremo de EE. UU. evita intervenir a favor de los presos de Guantánamo P. R. CORRESPONSAL WASHINGTON. Un dividido Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó ayer el recurso presentado por presos de Guantánamo sobre la legalidad de su cautiverio y la constitucionalidad de la legislación aprobada el año pasado para someterlos a peculiares juicios militares. La decisión ha sido interpretada como un éxito adicional de la Administración Bush en su afán por evitar que sospechosos de terrorismo extranjeros capturados desde el 11- S sean juzgados por la Justicia civil estadounidense. El rechazo de este recurso por parte del Supremo supone en la práctica que ninguno de los 385 internos en la prisión militar de Guantánamo podrá iniciar acciones legales de habeas corpus para reclamar la garantía constitucional de EE. UU. que prohíbe privaciones de libertad sin cargos. La legislación de compromiso aprobada el año pasado, y ratificada en fe- brero por la Corte de Apelaciones de Washington, veta este tipo de protecciones para extranjeros catalogados como combatientes enemigos Los tres jueces disidentes de esta decisión- -Stephen Breyer, David Souter y Ruth Bader Ginsburg- -habrían necesitado un voto más para que prosperase el recurso de los presos de Guantánamo. La mayoría ganadora de seis magistrados, dos han explicado su negativa como una cuestión meramente de procedimiento.