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16 ESPAÑA MARTES 3 s 4 s 2007 ABC Trinidad Jiménez, Miguel Ángel Moratinos, el ministrio cubano Felipe Pérez Roque, el embajador español Luis Alonso Zaldívar y Leire Pajín, ayer en La Habana EFE Moratinos se declara emocionado por la nueva etapa de diálogo con el castrismo El diario oficial Gramma insta a la UE a que siga el ejemplo del Gobierno español en sus relaciones con Cuba LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL LA HABANA. Miguel Ángel Moratinos está viendo cumplido uno de sus grandes deseos: viajar a Cuba como abanderado de la idea de que para tratar de que este país de pasos hacia la democracia lo que hay que hacer es no romper los puentes del diálogo con las autoridades castristas. El ministro de Asuntos Exteriores abrió ayer su programa en La Habana con un encuentro con el canciller Felipe Pérez Roque, y con unas declaraciones en las que dijo sentirse emocionado por poder ayudar al pueblo y a las autoridades cubanas a afrontar los desafíos del futuro pero sin hacer ninguna alusión a un posible encuentro con quienes en el interior de la isla se oponen al régimen, muchos de ellos desde la cárcel. Moratinos está teniendo en sus primeras horas en Cuba una especial preocupación por subrayar que lo que ha venido a hacer es hablar con quienes gobiernan el país, en un momento especialmente interesante. De hecho, ayer subrayó que sería absolutamente impensable que el Gobierno de España no pudiera mantener, defender y desarrollar toda una política constructiva, intensa y dialogante con las autoridades cubanas Más aún, el ministro aseguró que se inicia una nueva etapa en la que España desea mantener una diálogo firme y abierto en el que las dos partes expresen sus opiniones no siempre coincidentes pero siempre buscando el entendimiento y el avanzar juntos Dicho lo cual, Moratinos no dudó en expresar su satisfacción y agradecimiento a los gobernantes cubanos y dijo tener un sentimiento de emoción por poder llevar a cabo la responsabilidad de todo Gobierno español, que es construir, ayudar y acompañar a nuestros amigos del pueblo cubano y a las autoridades cubanas en todo lo que es la nueva etapa y los nuevos desafíos de futuro Ante este ramillete de elogios, el régimen castrista está dando mucho realce a la visita de Moratinos, la primera de un jefe de la diplomacia española desde 1998 y la primera también de un ministro de Asuntos Exteriores de un país de la UE desde que fueron impuestas a Cuba las sanciones de 2003, levantadas en 2005 por iniciativa precisamente de España. Pese a todo, no se han privado de darle también algún quebradero de cabeza, en vísperas de su viaje a La Habana, demorando la concesión de visado para la visita a algunos periodistas, hasta el punto de que dos medios- -Cataluña Radio y Onda Cero- -optaron por renunciar a desplazar a sus informadores y otro- -el Periódico de Cataluña- -se vio obligado a retrasar un día su desplazamiento al no llegar la visa a tiempo para viajar el pasado domingo. De poco sirvieron los esfuerzos de los responsables del Ministerio, incluido su titular, para que se pudiera solucionar el problema, que resulta difícil de entender dentro de ese clima de buenas relaciones que se asegura existe, por más que el Gobierno castrista alegue que Cuba es un país soberano y decide quién puede entrar en su territorio y quién no. La actitud llama la atención si se tiene en cuenta que, con esta visita, Moratinos ha puesto toda la carne en el asador, trayéndose además con él a buena parte de la cúpula de su ministerio: las secretarias de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, y de Cooperación Internacional, Leire Pajín; el secretario general de Política Exterior, Rafael Dezcallar; y tres directores generales: Javier Sandomingo (Iberoamérica) María Jesús Figa (Relaciones Económicas Internacionales) y Manuel Cacho (Comunicación Exterior) En algunos sectores del Gobierno y del propio Ministerio de Exteriores hay quien ha visto con escepticismo la visita, sobre todo ante la posibilidad de que se salde con La disidencia demanda más apoyo del Gobierno y no sabe si se reunirá con Moratinos Escepticismo en sectores del Gobierno ante la posibilidad de que los resultados no estén a la altura de la representación enviada