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ABC LUNES 2 s 4 s 2007 Golf DEPORTES 83 Último golpe maestro de Ballesteros El dos veces ganador de la chaqueta verde vuelve a Augusta para rememorar sus éxitos. Severiano fue el primer europeo que ganó el Masters y, entonces, el más joven en hacerlo. El día 9 cumple 50 años, por lo que pasará a jugar el circuito senior POR MIGUEL ÁNGEL BARBERO MADRID. La figura de Severiano Ballesteros estará siempre ligada a dos torneos del Grand Slam el Open Británico y el Masters de Augusta. El primero de ellos es el que le dio a conocer a nivel mundial y el segundo, el que le terminó de encumbrar. En 1980 llegó al National de Georgia con 23 años, tres órdenes de mérito europeas y un British ya en su haber. Pero en Estados Unidos aún no se le reconocía como un gran jugador. Desde el primer momento supe que ese campo se adaptaba a mi juego como anillo al dedo- -recuerda el cántabro- Lo pisé por primera vez en 1977 y, curiosamente, tres años después me monté en el avión sabiendo que lo iba a ganar. Y así sucedió Ahora, a punto de llegar a los cincuenta (su cumpleaños es el próximo día 9) afronta su última visita al paraíso antes de pasar a categoría senior. Me vienen a la cabeza muchos, variados y gratos recuerdos. No solamente gané aquí dos chaquetas verdes, sino que fui dos veces subcampeón y terminé otras cuatro entre los siete primeros. Siempre me he sentido muy a gusto en ese campo Y eso que al principio las cosas no eran como ahora. Es un club diferente porque es muy exclusivo, con un número de socios muy reducido. Todo está muy bien organizado y el mantenimiento es perfecto. Su filosofía es mantener la tradición y la historia y en esos momentos, por ejemplo, no se podía llevar a los caddies propios. Tenías que jugar con los que había allí y te lo asignaban por sorteo Estos recuerdos se ven magnificados por las consecuencias que tuvo esa primera victoria. Supuso un sueño que se hizo realidad y que marcó historia no sólo para el golf español, sino también para el europeo y mundial. Fui el primer jugador continental en ganar y el más joven A partir de ahí el público y la crítica estadounidenses ya le aceptaron e, incluso, le temieron. Al año siguiente, curiosamente, cambiaron la hierba de los greens y quitaron la bermuda para que no pateara tan bien. Pero tres años después volví a ganar En efecto, en 1983 se haría con su segunda chaqueta verde. Ese Masters fue muy especial porque mi padre estuvo allí conmigo y me vio ganar. Esto fue una gran alegría. Al mismo tiempo fue una manera de confirmar mi dominio durante la década de los ochenta El recorrido de Augusta premia a los grandes jugadores, aunque en su caso todavía le debe alguna chaqueta. La verdad es que tuve varias oportunidades, pero la fortuna no me sonrió. En 1986 lo tuve muy cerca, al igual que en el 85, 87 y 88, pero el destino no quiso que ganara de nuevo. De todas formas, tampoco me quejo Un campo de estrategia Un sueño hecho realidad A pesar de los cambios que ha habido en estos últimos años, el diseño sureño sigue siendo propicio para los estrategas. Sinceramente, creo que las modificaciones no han perjudicado tanto al campo como a un número determinado de jugadores. Ahora está diseñado para que unos pocos tengan opciones. De esta forma se ha perdido algo de espectáculo porque está excesivamente largo La forma de jugarlo, pese a todo, ha cambiado poco. Hay que afrontarlo exactamente igual que entonces: con mucho respeto y tratando de sacar el máximo rendimiento en los pares cinco. Comparado con dos décadas atrás ahora es más largo y difícil, pues estos greens están diseñados para que los golpes de aproximación se hagan con hierros medios Su amor por este campo hace que dos de sus empresas se aprovechen de sus experiencias. El Amen Corner es un Fuzzy Zoeller pone a Ballesteros la primera chaqueta verde que ganaba un europeo, en 1980 lugar especial, donde se han ganado y perdido muchos torneos. Es una esquina que a mí siempre me trae muy buenos recuerdos, por este motivo yo bauticé mi empresa de organización de eventos internacionales con este nombre. Y a la hora de diseñar campos me fijo mucho en los greens de Augusta, que premian el golpe excepcional y castigan el malo. Son unos tapetes muy movidos y difíciles e intento aplicar muchas de sus características a mis campos Severiano no llega ahora al torneo con grandes aspiraciones- sólo quiero disfrutar esta semana y celebrar a gusto mi cumpleaños pero sí reconoce que le apetece retornar a este escenario después de unos años de ausencia. Hay un am- ABC Desde el primer momento supe que el campo de Augusta se adaptaba a mi juego como anillo al dedo La segunda chaqueta fue una manera de confirmar mi dominio durante la década de los ochenta Este año sé que no soy competitivo, sólo quiero disfrutar y celebrar a gusto mi cumpleaños biente especial. En la cena de campeones se junta una gran parte de la historia del torneo, se comentan muchas anécdotas y es una velada muy especial y divertida La palabra clave para este Masters es, pues, disfrutar. Físicamente me encuentro bien, aunque falto de ritmo de competición por no haber jugado nada más que un torneo en dos años. En Augusta siempre me sentí cómodo y me gustaría disfrutar del ambiente y de los innumerables amigos que allí me encontraré Lo de menos será, por tanto, el resultado. Sé que no estoy a un nivel competitivo, pero mi ilusión por salir y disfrutar de Augusta merecen la pena. Quiero volver a participar al lado de grandes campeones Una madera cuatro que le prestó su hermano y que todavía conserva, fundamental en el primer triunfo En la conquista de su primera chaqueta verde Ballesteros tuvo que sortear varias dificultades. Para empezar, no pudo contar con ninguno de sus hermanos para llevarle la bolsa, pues las normas del club exigían contratar a los caddies de color locales. Después, no contó con que la semana iba a ser calurosa y tuvo que entrar el primer día a la tienda a comprarse una gorra, pues en aquella época no solía utilizarla. Pero el mejor recuerdo lo guarda de una madera cuatro que le prestó su hermano Manolo. Era una McGregor que todavía conservo y que aún utilizo de vez en cuando. Me vino muy bien para jugar los segundos golpes de los pares cinco y fue clave en algunos hoyos, como en el 13 para superar el agua y llegar a la altura de bandera o en el 15, por el mismo motivo. Fue una semana muy dura porque fui líder desde el primer día y en la última ronda llegué a tener diez golpes de ventaja Por eso, después de ver su último hierro 1 en la calle del hoyo 18 se dirigió a la fuente a beber un vaso de agua. Estaba exhausto. Ya me veía ganador y se me pasó por la cabeza todo lo que había luchado para llegar hasta allí. En ese momento me sentí el hombre más feliz del mundo y me liberé de la presión