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66 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 2 s 4 s 2007 ABC Unidos por el Rastro Un libro, El Rastro (Torremozas) ha unido a dos personalidades del mundo cultural español: Gloria Fuertes y Antonio Mingote. Ambos colaboraron, allá por los años cincuenta, en espacios diferentes que, no obstante, corrían paralelos TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. La unión se dio en la revista Chicas, la revista de los 17 años en la que Gloria Fuertes escribía deliciosos relatos, repletos de la ternura hacia el ser humano que siempre la caracterizó, mientras que las ilustraciones corrían a cargo de un genial Mingote, que en 1953 aterrizó en ABC, hecho que evoca ahora como lo realmente importante que le ocurrió en aquella etapa. Pero si para ella escribir era una pasión, para él, no era menor la entrega a su arte. Si Mingote dibujaba para la citada revista- -amén de su trabajo en este periódico- Gloria tenía ya en su haber Isla ignorada (1950) su primer poemario. Cuenta don Antonio que, antes de la alianza literaria, conoció a la luego querida poeta española, que supo ganarse el afecto de tantos lectores de tan diferentes edades, en el café Varela. Evoca que los viernes a las doce de la noche se celebraban las que se dieron en llamar Sesiones poéticas Allí se congregaban, entre otros, Rafael Azcona, que vino de Logroño como poeta Manuel Alcántara, Eduardo Alonso, Martínez Remis, Carlos Clarimón... están en la lista que menciona, pero no olvida que era una tertulia muy nutrida y si no cito algún nombre lo siento, pero los afectos fueron muchos Recuerda, también, que los poetas escribían versos en los tickets del café. ¡Qué tiempos aquellos en los que los tertulianos disfrutaban incluso de noches de música! Actuaba un trío con piano, violín y violonchelo rememora. Esto no quiere decir que aquellos años fuesen maravillosos. Como dice Mingote que alguien dijo, estamos condenados a añorar tiempos horribles porque, claro, sobre los creadores pendía la espada de Damocles de la censura, amén de las que angustiaban al común de los españoles. Y es que, declara, como Sin título obra de Chema Madoz ABC El Museo Esteban Vicente celebra el noviazgo entre lo textual y lo plástico La palabra imaginada permanecerá abierta hasta mediados de junio MANUEL DE LA FUENTE MADRID. A veces ha sido un idilio, otras un escarceo, y muchas un matrimonio de conveniencia. Pero desde el mundo clásico, imagen y palabra han compartido la habitación de los sueños y hasta es posible que para algunos hayan compartido la cama de los deseos. Con esta pareja de hecho como protagonista, el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia ha inaugurado la exposición La palabra imaginada cuyo comisario es Francisco Carpio. La muestra quiere ser un cumplido repaso de las relaciones entre dos sugerentes planetas; el planeta del mundo visual de las artes plásticas y el planeta de lo textual, de la literatura. Hemos estado dos años organizando la exposición explica el poeta y novelista José María Parreño, a la sazón director del museo segoviano. Con ella queremos mostrar- -continúa Parreño- -las relaciones entre la palabra y la plástica, que no siempre se han visto, y también hemos querido mostrar a un puñado de escritores como pintores. De hecho, hay obras indistinguibles en las que es complicado señalar hasta dónde llega lo plástico y dónde empieza lo poético. Hay poetas visuales que prácticamente hacen pintura en sus páginas, y viceversa La exposición está articulada en cuatro grandes apartados. A saber: Antecedentes dedicados a las figuras de vanguardia, es el primero de ellos. El segundo espacio es el denominado El texto en la imagen con tres subapartados: La palabra plana (pintura, fotografía, dibujo, obra gráfica) Orografías de la palabra (escultura, instalaciones) y La palabra eléctrica (trabajos de neones, vídeo y cajas de luces) Un tercer gran apartado de la exposición está dedicado a la poesía visual, y recoge ejemplos de las principales figuras españolas en este campo. Finalmente, el cuarto apartado es Artistas que escriben Gloria Fuertes, el día de su Primera Comunión escribió Cervantes, el mayor bien es la libertad Gloria, escribía, fuesen los que fuesen los vaivenes de la existencia, en su querido barrio madrileño de Lavapiés, a pesar de la garra de la guerra En 1951 creó el grupo poético Versos con faldas junto a Adelaida Las Santas y María Dolores de Pablo. Un año después salía el número 1 de la revista Arquero de Poesía con Julio Mariscal y Antonio Gala. La escritora mientras que escribía para Chicas entre 1953 y 1955- -la revista fue más longeva (1950- 1961) publicó Antología y poemas del suburbio y Aconsejo beber hilo fechados ambos en 1954. Y es que, según Mingote, eran muchas las mujeres literatas. Hay que recordar aquí a Concha Zardoya, a sus palabras ganarse unas pesetas en los misérrimos días de la posguerra cuando no se podía soñar, sino olvidar cual era la ideología de algunos editores. Sin embargo, no sólo sobrevivían. Vivían con intensidad gracias a sus querencias, a su entrega a lo que amaban. Había tiempo para la amistad, no había televisión, coño afirma Mingote. Escritores y escritoras firmaron en revistas para adoles- FUNDACIÓN GLORIA FUERTES Versos y música Más información sobre la exposición: http: www. museoestebanvicente. e s ampliaNoticia. asp? id 49 centes y jóvenes. La gran e inolvidable Consuelo Gil Roesset, al margen de las publicaciones del Movimiento, como Flechas y Pelayos fundó junto con Juan Baygual y Bas, la revista Chicos (1941) En 1944 vió la luz Mis chicas que ella dirigió en su editorial Gilsa, destinada al público femenino. Luego comenzó una nueva etapa con Chicas, la revista de los 17 años En la sección de relatos encajaron Fuertes y Mingote. En el libro que ahora se publica y en cuya portada aparece el dibujo del artista para El Rastro pueden leerse diez cuentos de Gloria. En el citado, Ceferino Mendiguti vende poemas, aleluyas, romances baratos. Haga lo que haga, el nombre de poeta, se tiene en la sangre En Sergio Diusky la imaginación de Gloria vuela hacia la realidad del vestido de su Primera Comunión: Fui de blanco, el vestido era de organdí, y aunque me estaba algo corto, con el velo de gasa por encima hacía muy fino; llevé también cofia, me la hizo el ama del cura, toda ella cuajada de flores... Yo hubiera preferido ir descalza como la Virgen, pero nadie lo quiso Ella, siempre, junto a los perdedores.