Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 INTERNACIONAL Veinticinco años de la Guerra de las Malvinas LUNES 2 s 4 s 2007 ABC Soldados argentinos trasladan suministros militares por la bahía Stanley (islas Malvinas) en abril de 1982 AFP Memoria de un conflicto Hoy se cumplen veinticinco años de la invasión de las Malvinas. Víctimas no reconocidas de la última dictadura argentina, los soldados que combatieron reclaman su comisión de la verdad para denunciar las torturas y los crímenes del Ejército POR CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL BUENOS AIRES. Buscan juicio a los culpables que abusaron de ellos en el campo de batalla, quieren sentar en el banquillo a los oficiales y suboficiales que les abandonaban o mataban de hambre y suplicios. Al cabo de 25 años, recuerdan que el enemigo estaba en sus filas. Los estacamientos consistían en crucifixiones con troncos y cuerdas. Te dejaban sobre la tierra hasta seis horas. En una situación normal es terrible, pero en suelo de Malvinas, a 12 grados bajo cero y con vientos de 100 kilómetros por hora, puede ser mortal Norberto Lorenzo Santos, Alfredo Daniel Rubio, Felipe de Luca y Juan Salvucci, cuatro ex combatientes, detallan esta práctica como habitual. Hoy viven y hacen memoria de la guerra en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Coincidieron en la batalla de Monte Longdon, considerada la más cruenta y definitiva de los 74 días que duró el conflicto. Ocupaban distintas posiciones, aunque ellos fueron los últimos en caer derrotados. Esta madrugada volvieron de su primera visita, en tiempos de paz, a las islas. La primera vez fui con 82 kilos y volví con 33. Hoy creo que he engordado cuatro ó cinco El comentario pertenece a Norberto. El 12 de junio, a las diez de la mañana, dos días antes de la rendición, estaba al frente de la sección de morteros pesados 120. Perdió el brazo izquierdo y un manojo de intestinos al estallarle demasiado cerca dos bombas británicas: No logré llegar a tiempo a la posición de refugio. Cuando estaba tendido, desangrándome, un suboficial me dio el tiro de gracia, aquí, en el pecho Señala el orificio de entrada muy cerca del corazón. La bala se quedó alojada unos centímetros dentro, pero no lo mató. Más de treinta operaciones lograron recolocarle las tripas, pedazos de la espalda y redondear el muñón donde empotra a diario una prótesis. Lo mismo que hacían en el continente lo repetían en las islas, las mismas torturas, los mismos crímenes. Era todo igual El hoy abogado Alfredo Daniel Rubio, hace memoria de las atrocidades cometidas durante la última dictadura argentina (1976- 83) y lamenta que cuando se hable de aquella guerra a nosotros nos metan en el mismo saco que a ellos. Somos ex combatientes, no somos veteranos del Ejército insiste. Los cuatro compañeros forman parte del Cecim, una de las múltiples asociaciones de hombres que lucharon en el Atlántico Sur pero, a diferencia de la mayoría, en ésta no aceptamos a milicos (militares) porque nuestros uniformes no están manchados de sangre argentina y los suyos sí La explicación de Rubio resume el rechazo existente en la guerra entre los soldados de reemplazo y los profesionales. Había mucho odio por culpa del mal trato y de las diferencias. Nadie sabe si cuando empezó el fuego a alguno se le fue la mano Ajustes de cuentas El fantasma del ajuste de cuentas con los superiores, que en el continente hacían desaparecer a personas, se apropiaban de recién nacidos o de hijos de guerrilleros recluidos en centros clandestinos, sobrevuela la reunión. Lo que se puede contar a ciencia cierta lo dice con todas las letras el arquitecto Juan Salvucci. El sargento Fernández Lorenzo había golpeado a un soldado. Me acerqué con otro compañero y le hice lo mismo. Por las noches él dormía sólo oculto bajo una lona. Hacíamos guardia a su lado y la conversación siempre giraba en torno a que en cuanto atacara el enemigo, él sería el primero en caer. El hombre no podía pegar ojo y además le orinaban encima y decíamos que estaba lloviendo. Huyó El sargento salió despavorido por el temor a ser asesinado por sus soldados, pero muchos suboficiales y oficiales, en cuanto vieron peligro, se rajaron, desertaron y nos dejaron solos recuerda el arquitecto. Eran reclutas y habían cumplido con el servicio militar. En Argentina los llaman colimbas, que significa- -aclaran- -corre, limpia y barre En su regimiento de 36 sólo quedamos cinco Mal pertrechados, a muchos nos dieron ropa de llanura para la montaña, armas sin municiones y tallas disparatadas. Nos vestían para un desfile militar pero íbamos a la guerra Mal tratados y en los huesos, la alimentación se convirtió en un gran problema. La comida estaba en depósitos que ellos no distribuían. Lo descubrimos y cuando teníamos hambre entrábamos y tomábamos lo necesario. Según ellos robábamos, según nosotros sobrevivíamos La confesión de Norberto, de 44 años como todos menos Salvucci que cumplió 52, tiene mayor ampliación de éste. Yo era radioperador, pero entre mis cometidos figuraba llevar el cilindro, un cubo lleno de hierba mate (una infusión) por la mañana y de sopa con polenta por la tarde. Mi posición estaba a cuatro kilómetros de la tropa, así que siempre llegaba todo frío y si me caía El combatiente Norberto Lorenzo Santos, con la lata en la mano Santos, hoy, con recuerdos de las Malvinas FOTOS: ALBERTO PALITO HALIASZ