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ABC LUNES 2- -4- -2007 ESPAÑA 25 a las que quieren ayudar. Miguel Pérez destaca que la labor de las ONG en las cárceles se hace con mucha complicación La principal causa de las dificultades es que no se interviene en un medio abierto, como puede ser en la calle o en el seno de una familia, sino en un contexto en el que hay personas encargadas de privar de libertad y personas que han sido privadas de libertad Por otra parte, desde la Fundación Atenea se quiere romper una lanza en favor de los que trabajan en las cárceles: La visión que se tiene del funcionario de prisiones como una persona rígida, desinteresada por su trabajo, no es real. Insistimos en que hay muchos funcionarios con quienes la relación es excelente Eso sí, siempre hay un pero: En general se respeta mucho nuestro trabajo, aunque es verdad que las ONG somos unas entidades de tercera o de segunda en las prisiones, y nos gustaría que se incrementara un poco el respeto por las intervenciones que se hacen Para Cristina Almeida, del Equipo de Cárcel de Cáritas en Salamanca, la intervención dentro de las prisiones es muy diferente de la que puedes tener con los mismos colectivos en el exterior, es un mundo muy distinto. No dejas de estar en un medio que no es el nuestro y donde no puedes controlarlo todo Sobre los funcionarios de prisiones, Carmen destaca la labor de coordinación y de colaboración con ellos. Dada nuestra cercanía con el preso- -dice Cristina- -que muchas veces le estamos viendo mañana y tarde, haciendo actividades y en seguimientos personales, nuestra información es muy importante a la hora de la concesión de beneficios, de permisos. Los talleres que podemos hacer cuentan para la valoración de lo que se llaman los créditos en cosas como la reducción de la condena Prisiones en España -466 ONG trabajan en las prisiones españolas- 5.289 personas desarrollan programas para los reclusos- En España hay 58.378 presos, de los que 20.643 tienen nacionalidad extranjera- Hay 77 centros penitenciarios- Hay 70 programas carcelarios- Andalucía 12 prisiones- Aragón 3 prisiones- Asturias 1 prisión- Cantabria 2 prisiones- Castilla- La Mancha 6 prisiones- Castilla y León 9 prisiones- Cataluña 13 prisiones- Ceuta 1 prisión- Extremadura 2 prisiones- C. Valenciana 5 prisiones- Galicia 5 prisiones- Baleares 2 prisiones- Canarias 4 prisiones- La Rioja 1 prisión- Madrid 6 prisiones- Murcia 1 prisión- Navarra 1 prisión- País Vasco 3 prisiones Miguel Pérez, director de la Fundación Atenea Grupo Gid Lo más complicado es prestar ayuda en un entorno en el que las ONG no se pueden mover con libertad El consumo y el tráfico de drogas son los principales problemas con los que deben lidiar los voluntarios El problema es ajustar la relación para que no te perciban como un funcionario de prisiones o como un amigo que les puede traer las cosas que no tienen permitidas Almeida mantiene que la experiencia es muy buena y los presos nos acogen muy bien porque saben lo que intentamos hacer por ellos y que les apoyamos Azahara Bustos, responsable del Programa de Atención a Reclusos de Feaps, indica que en las cárceles hay muchos presidiarios a los que no se les ha diagnosticado de forma correcta una discapacidad mental, al- go que también ocurre con algunas enfermedades mentales. Nosotros tratamos de darle los apoyos necesarios para mejorar su calidad de vida con talleres, fomento de actividades adaptativas para que su posterior reinserción social sea más sencilla afirma Azahara. Una tarea complicada por la dificultad para diagnosticar ya que, en el caso de las discapacidades mentales, hay algunas personas que están tan en el límite, que son difíciles de detectar para los que no son profesionales en la materia Ahora mismo, Feaps trabaja con 665 reclusos. El problema más grave con el que tienen que lidiar las ONG es con las drogas, tanto con el consumo como con el tráfico. Para comprender la dimensión que alcanza, la Fundación Adsis y Obra Social Caja Madrid aportan un dato que, cuando menos, es contundente: dos de cada tres personas encarceladas en España (el 66 por ciento) lo están por delitos relacionados con el tráfico y consumo de drogas, un porcentaje que en el caso del resto de Europa desciende al 50 por ciento. Mercedes Gallizo opina que las ONG expresan lo mejor de nosotros mismos, el compromiso y la solidaridad de la sociedad Gallizo reconoce que sí que es verdad que el que entren de forma permanente muchas personas a prisión nos complica la vida, porque es un centro de seguridad pero eso sí, esa complicación vale la pena Al final, como dice Cristina Almeida, queda la satisfacción de darles una hora de libertad dentro de los muros Consumo y tráfico de drogas Falta diagnóstico Buena relación con los presos Uno de los pilares fundamentales en los que se basa la tarea de las ONG es la relación que logren establecer con los presos. Para ello, hay que tener un especial cuidado, porque si bien hay que ganarse su confianza, tampoco deben percibirlas como una vía para saltarse las normas de la prisión. Con los presos en general la situación es muy buena porque reconocen que nuestra intervención es favorecedora para ellos y no suele haber problemas- -comenta Miguel Pérez- El primer escollo que tenemos que salvar es que no nos identifiquen con las actuaciones de control de la propia prisión. El otro problema es cuando salvas el escollo y pretenden el dame lo que ellos no me dan Azahara Bustos, responsable de Atención a Reclusos de Feaps Volver a la sociedad, un salto enorme para la mayoría Las ONG desarrollan muchos programas para ayudar a los presos encaminados, en su mayor parte, a la atención sanitaria de los presidiarios y a su reinserción social. La Fundación Adsis y la Obra Social de Caja Madrid colaboran en la reinserción laboral de presos drogodependientes. La filosofía del programa es ayudar a amortiguar la salida a la calle que, tras la vida intramuros, supone en muchos casos un salto enorme para la mayoría de los reclusos El objetivo es, por tanto, dotar a las personas privadas de libertad, y a los que ya están fuera de la cárcel, de los recursos necesarios para afrontar con éxito esta nueva situación. Salir a la calle es, en más casos de los que se pudiera pensar, un jarro de agua fría ya que tras pasar años sin contacto con el mundo exterior, sin relaciones sociales, se espera de ellos una reincorporación en la sociedad de forma inmediata, cuando las estadísticas indican que muchos vuelven a reincidir porque no conocen otra forma de vida Este programa ha ayudado ya a 600 personas.