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18 ESPAÑA Un año de la operación Malaya LUNES 2 s 4 s 2007 ABC TODOS LOS IMPLICADOS Primera fase (29- III- 2006) Juan Antonio Roca. Ex asesor de Urbanismo. Cohecho, blanqueo, fraude... Marisol Yagüe. Ex alcaldesa. Cohecho, prevaricación... Isabel García Marcos. Ex l teniente alcalde. Cohecho, alteración de precios. Victoriano Rodríguez Martínez. Ex concejal del GIL. Cohecho, prevaricación... José Antonio Jaén. Ex concejal. Cohecho y tráfico de influencias. José Luis Alonso Boyer. Empresario. Cohecho. Julio de Marco. Empresario. Cohecho. Ismael Pérez Peña. Empresario. Cohecho, fraude. Rafael Llopis. Empresario. Cohecho. Juan Miguel Saavedra. Empresario. Cohecho y tráfico de influencia. Joaquín Martinez. Empresario. Cohecho. José Maria Pérez Lozano. Empresario. Cohecho. Ángel Rodríguez Alonso. Empresario. Cohecho. Óscar Benavente Pérez. Testaferro. Blanqueo y fraude. José Luis Benavente Pérez. Testaferro. Blanqueo. Montserrat Corulla. Testaferro. Blanqueo. Jaime Hachuel. Testaferro. Blanqueo. María Úrsula Quinzano. Testaferro. Blanqueo. Ernesto Ramón Celdrán. Testaferro. Blanqueo. Julio Blasco Bazo. Testaferro. Blanqueo. Salvador Gardoqui. Testaferro. Blanqueo. Miguel Pérez Camino. Abogado. Blanqueo. Manuel Sánchez Martín. Abogado y testaferro. Blanqueo. Francisco Soriano Pastor. Abogado y testaferro. Blanqueo. Juan Luis Soriano Pastor. Abogado y testaferro. Blanqueo. Francisco Soriano Zurita. Abogado. Blanqueo. Manuel Sánchez Zubizarreta. Abogado y testaferro. Blanqueo. Rafael del Pozo. Jefe de la Policia Local. Encubrimiento, omisión... Leopoldo Barrantes. Secretario municipal. Tráfico de influencia y prevaricación. Segunda fase (27- VI- 2006) Rafael Gómez Sandokán Empresario. Cohecho. Francisco García Lebrón. Empresario. Cohecho. Jose Ávilas Rojas. Empresario. Cohecho. Tomás Olivo López. Empresario. Cohecho. Emilio Rodríguez Burgallo. Empresario. Cohecho. G. Fernandez Castaño. Empresario. Cohecho. Fidel San Román Mosán. Empresario. Cohecho. C. Amenta Rodríguez. Empresario. Falsedad documental. Enrique Ventero Terleira. Empresario. Cohecho. Cristóbal Peñarroya. Empresario. Cohecho. Ignacio Sánchez- Dalp. Empresario. Cohecho. Manuel Sánchez- Dalp. Empresario. Cohecho. Carlos Sánchez. Empresario. Cohecho y malversación. Andrés Liétor. Empresario. Cohecho y malversación. Tomás Reñones. Ex concejal del GIL. Cohecho. María Belén Carmona. Ex concejal del PSOE. Cohecho. Carmen Revilla Fernández. Ex concejal del GIL. Cohecho. El cascabel y el gato El 1 de abril de 2006- -ayer hizo un año- Juan Antonio Roca, ex asesor de Urbanismo de Marbella, ingresaba en la cárcel malagueña de Alhaurín de la Torre. Con él cayó también toda una trama de corrupción que aún hoy se investiga POR JOSÉ MARÍA CAMACHO MÁLAGA. Cuando hace ya casi dos años la Policía acudió al despacho del titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Marbella, Miguel Ángel Torres, para exponerle los sólidos indicios que tenía sobre la trama de corrupción en el Ayuntamiento costasoleño y sus ideas sobre cómo ponerla fin de una vez por todas, el magistrado no las tenía todas consigo. Desde el primer momento era plenamente consciente de que se trataba de una de las operaciones más ambiciosas jamás puestas en marcha en España pero, sobre todo, sabía que ya antes otros lo habían intentado y habían fracasado en el intento. No sólo eso; también pesaba lo suyo el hecho de que fuera a ser él, desde un modesto juzgado de provincias quien fuera a llevar el peso de la investigación, con unos medios materiales y humanos que pronto se revelaron escasos. Por todo ello necesitaba meditar los pasos a seguir con tranquilidad. Junto a él, Juan Carlos López Caballero, fiscal Anticorrupción, también estudiaba a fondo el asunto. Este hombre ya había iniciado varios procedimientos contra muchos de los miembros de la Corporación, pero sabía que aún quedaba por dar el gran paso: abordar el asunto desde una perspectiva global, de tal forma que se pudiera demostrar que se trataba de una trama de corrupción perfectamente organizada en la que cada personaje jugaba un papel muy concreto. Y ese precisamente era también el objetivo de la Policía. Miguel Ángel Torres, finalmente, se decidió a dar el paso y desde el primer momento formó un equipo- -naturalmente respetando cada uno su ámbito de actuación- -con Juan Carlos López Caballero, que aportaba sobre todo su gran conocimiento de la realidad marbellí adquirido por sus continuas actuaciones contra las irregularidades fundamentalmente urbanísticas en la localidad. las distintas conexiones entre unos y otros y poder entender cómo funcionaban las cosas en el Ayuntamiento marbellí. Particularmente jugosas resultaron las escuchas a los concejales, sobre todo a los que habían participado en la moción de censura a Julián Muñoz, así como a los numerosos empresarios que accedían a pagar cantidades millonarias al cerebro de la trama, Juan Antonio Roca, para poder construir en Marbella sin respetar las ordenanzas. También los pinchazos y vigilancias permitieron llegar hasta bufetes de abogados desde los que se se diseñó el entramado financiero del que se valía el ex asesor de Urbanismo para mover las enormes cantidades de dinero que obtenía de sus ilícitas actividades. A los policías les había servido de valiosa experiencia la operación Ballena Blanca realizada en exclusiva por la Udyco de Málaga y que permitió poner fin a la organización más poderosa de blanqueo de dinero procedente del crimen organizado desmantelada hasta entonces en Europa. Sin embargo, los máximos responsables de la Policía sabían que la operación Malaya tendría una trascendencia aún mayor, ya que por primera vez en la historia democrática de España un Ayuntamiento podía ser disuelto por corrupción generalizada. El 29 de marzo de 2006 la opinión pública, sin salir de su asombro, ponía por fin cara y ojos a una investigación de muchísimos meses desarrollada con la máxima discreción, sin dejar cabos sueltos y en la que siempre se trabajó con una máxima: Si no estamos completamente seguros de las pruebas que tenemos, no vamos a detener a nadie según explicó a ABC uno de los principales responsables del caso. Así se hizo y la mejor prueba de ello es que muchos de los implicados aún siguen hoy en prisión y otros están en libertad tras haber pasado una temporada entre rejas y después de satisfacer una elevada fianza. Asimismo, en algunos casos los datos que se presentaron contra varios implicados fueron de una contundencia tal que el afectado optó por empezar a colaborar con el juez. Las continuas detenciones a lo largo de la investigación; la personalidad de algunos de los implicados, muy relacionados con la prensa del corazón; los sucesivos levantamientos parciales del secreto del sumario y la batalla política aún no cerrada por este asunto, han hecho que a lo largo de todos estos meses no haya decaído el interés general por este asunto. Y todo apunta a que en un futuro no muy lejano habrá más novedades, tal como ha anunciado en sus autos el juez Torres, que asegura que aún existen importantes líneas de investigación plenamente activas. Mientras tanto, el sumario continúa engordando y ya consta de decenas de miles de folios. Algunos abogados defensores han mostrado ya su temor a que el futuro juicio que Pruebas contundentes Tercer pilar Pero aún quedaba un tercer pilar para que las pesquisas pudieran tener éxito: los medios policiales adecuados. La Udyco de Málaga en su ámbito, y la entonces recién creada Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Comisaría General de Policía Judicial en el suyo, comenzaron a trabajar conjuntamente con el juez y el fiscal para planificar los detalles operativos de una investigación hasta entonces sin precedentes. Una de las primeras cosas que tuvieron clara los jefes policiales es que las pesquisas debían enfocarse no como se hacían habitualmente hasta entonces las investigaciones de los delitos económicos, sino que había que aplicar otras técnicas, como seguimientos, vigilancias y escuchas telefónicas. Ese método de trabajo resultó clave para poder desentrañar La orden de los máximos responsables de la investigación fue tajante: Si no estamos completamente seguros de las pruebas que tenemos, no vamos a detener a nadie se abra contra los procesados se convierta en ingobernable por su magnitud. Los macroprocesos- -señalan varios- nunca han dado buenos resultados. Y dadas las implicaciones del caso quizá ya sea hora de que el juez se inhiba en favor de la Audiencia Nacional Todas esas cosas se dirimirán en el futuro. De momento, un año después, lo que está claro es que el titular de un pequeño juzgado, un fiscal también infatigable y una Policía muy especializada han logrado lo que nadie imaginaba: poner el cascabel al gato de la corrupción en Marbella y sentar un precedente para actuar en otras localidades en el futuro.