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ABC DOMINGO 1- -4- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo Tejido en crecimiento Células normales 87 CÓMO FUNCIONA EL FÁRMACO Célula de cáncer de próstata 1 Las células normales del centro son privadas de oxígeno, pero consiguen sobrevivir gracias a la glicolisis una forma diferente de obtener energía. Durante el proceso, las mitocondrias, en cuyo interior se encuentra el mecanismo de suicidio celular, se desactivan. Lo cual hace que las células se vuelvan inmortales y cancerosas, y empiecen a reproducirse en forma de tumor Células cancerosas 2 La glicolisis también genera ácido láctico, que permite a las células cancerosas invadir los tejidos circundantes, escapar a través de ellos y formar tumores secundarios en cualquier otra parte del cuerpo cancerosas de forma que éstas detienen la glicolisis y vuelven, otra vez, a producir energía dentro de las mitocondrias. Este proceso vuelve a activar el mecanismo de suicidio celular, gracias al cual las células pueden volver a morir Alerta por la venta en internet de un fármaco no autorizado contra el cáncer Cientos de enfermos de Estados Unidos, Canadá. Australia y el Reino Unido se automedican sin control con DCA s Probado sólo en ratones, puede dañar el sistema nervioso y el hígado N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Era un rumor y poco a poco el ruido cada vez es mayor. Las bondades del DCA contra el cáncer, una molécula llamada dicloroacetato, se han colado por los vericuetos de internet hasta reunir un movimiento de enfermos desesperados en busca de una curación milagrosa. Centenares de pacientes de todo el mundo, pero sobre todo de Estados Unidos, Canadá, Australia y el Reino Unido, se automedican sin control con este fármaco, que se vende para uso veterinario. La FDA, la agencia del medicamento de Estados Unidos, ha puesto en marcha una investigación y los oncólogos advierten de los riesgos de tomar una sustancia que puede ser peligrosa e interferir en el tratamiento. El DCA no es un producto de curandero, ni ninguna medicina de las consideradas alternativa. Debe su fama al prometedor avance que unos investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá, dieron a conocer a principios de año. En la revista científica Cancer Cell el grupo de Evangelos Michelakis demostró cómo esta sustancia reducía el tamaño de tumores en ratones con cáncer de pulmón. En este estudio experimental, los tumores dejaron de crecer en una semana y tres meses más tarde, el tamaño se había reducido a la mitad. En ratones, no se vieron efectos secundarios significativos y, a diferencia de la quimioterapia, mantenía a salvo las células sanas mientras atacaba a las cancerosas con rapidez. Algunas publicaciones, como Newsweek dijeron entonces: Si puede haber una bala mágica contra el cáncer, debe ser algo parecido al dicloroacetato Era la primera vez que se veían propiedades antitumorales en esta sustancia, utilizada de forma experimental en el tratamiento de niños con enfermedades mitocondriales. aunque nunca llegó a autorizarse. Pese al potencial valor, la industria farmacéutica no se ha mostrado muy interesada por el avance, quizá porque la molécula no puede patentarse. Así que Michelakis, el investigador principal, lleva meses reuniendo fondos para empezar su propio ensayo clínico y comprobar si la sustancia, además de curar ratones, es eficaz en organismos más complejos, como los humanos. El 95 de los medicamentos contra el cáncer que logran resultados tan prometedores en el laboratorio no prosperan, bien porque no funcionan en pacientes reales o porque no resultan seguros. Pero algunos enfermos de cáncer han decidido no esperar los resultados de los ensayos. Desde la publicación en Cancer Cell la noticia circuló como la pólvora en internet. Y logró reunir a un grupo de enfermos y familiares que han puesto en marcha dos páginas webs. En una de ellas (thedcasite. com) se ofrece información sobre la molécula y un chat donde los enfermos intercambian información y todos sus progresos con el tratamiento. En la segunda (buydca. com) se vende directamente DCA, bajo la etiqueta de uso veterinario para burlar la legislación de la Agencia del Medicamento de Estados Unidos. Se estima que dos centenares de personas de todo el mundo han adquirido el fármaco en esta web. Aunque existe un número indeterminado de enfermos que ni siquiera acuden a la web y encargan su fabricación a empresas químicas. Michelakis, el propio descubridor, está asustado por el fenómeno y teme que desprestigie una sustancia tan prometedora. Michelakis sabe que sin un ensayo clínico reglado y sin control médico será imposible saber si funciona o no. Su preocupación va más allá y teme por la seguridad de los enfermos. Un ensayo clínico con esta sustancia para otra enfermedad diferente al cáncer, se tuvo que suspender porque el DCA dañaba los nervios periféricos y un órgano tan vital como el hígado. A los oncólogos les preocupa que la sustancia interfiera con el tratamiento legal de sus enfermos y aumente la toxicidad. Pero lo peor de todo, según Michelakis, es que no sólo se pone en peligro sus vidas, sino la posibilidad de demostrar que puede funcionar En el chat de enfermos, todo parece sencillo. Un familiar pregunta si alguien sabe si el fármaco funciona en el cáncer de colon y, rápidamente, comienza una discusión sobre la dosis más adecuada. A mi padre le doy 1 gramo al día desde hace 22 días y no parece que le haga daño recomienda una persona identificada como Agaribal. Todo se resuelve entre enfermos y familiares, sin médicos que vigilen ni la dosis, ni la calidad de un producto que no sigue ningún control en su fabricación. Otros cuentan sus avances y cómo los últimos escáner muestran que su tumor se reduce, sin pensar que la quimioterapia esté funcionando. Probado en ratones ¿Qué dosis me pongo? En la red se vende para uso veterinario y algunos enfermos optan por encargarlo a empresas químicas ABC Carlos Aguilera se 3 Un fármaco llamado dicloroacetato de ha demostrado capaz de activar las mitocondrias las células