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80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos DOMINGO 1- -4- -2007 ABC El claustro de los Jerónimos, que ha sido desmontado y restaurado pieza a pieza, acogerá esculturas de los Leoni CHEMA BARROSO El Prado habla en futuro perfecto El impresionante edificio de Moneo para el Prado del siglo XXI se presentó ayer, una vez terminada la obra. En octubre se inaugurará, pero podrá visitarse durante los meses de mayo y junio gratuitamente, con estudiantes de arquitectura sirviendo como guías JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. Un lugar donde la luz atraviesa un claustro y se tamiza hacia el interior de la tierra, donde un viejo ábside se erige centro de gravedad, por su volumen y por las pinturas que sus muros sustentan. Un lugar que extiende la naturaleza desde antiguos jardines a la fronda petrificada en unas puertas de bronce... Ábside y claustro, parece que hablemos de un templo, pero es el Prado del siglo XXI, uno de los edificios más esperados, y lleno de contrastes, de España, obra de Rafael Moneo, que ayer se presentó, con presencia de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, los miembros del Real Patronato y algunos parlamentarios en representación del consenso político que hizo posible el proyecto. Ayer Moneo era incesantemente reclamado, e ilustraba pacientemente a los periodistas y, después, a los patronos y los políticos. La idea del arquitecto surge de un juego de espejos. El haz y el envés nos dice. El ábside se proyecta en el claustro y, en el medio, un jardín de boj, trazado con dureza geométrica, dibuja caminos ciegos apuntando al ábside, en homenaje al lugar donde están las grandes obras Velázquez. Debajo, las hileras de boj se reflejan en láminas de bronce del cielorraso del vestíbulo. En palabras del director del Prado, Miguel Zugaza, el contraste entre los dos edificios, el de Villanueva y el de Moneo, es comparable a colgar un cuadro de Juan Gris junto a un bodegón de Zurbarán Lo cierto es que la obra libera a Villanueva del espacio equivalente a 40 salas, unas 500 obras más expuestas. El Prado por fin respira, añade el presidente del Patronato, Rodrigo Uría. El edificio expresa su futuro perfecto. El arquitecto nos habla de las dificultades técnicas del proyecto, en segundo plano ante la mesura formal, pero cuya resolución aseguró una factura perfecta. Como ejemplos, que la excavación de 30.000 metros cúbicos junto a Los Jerónimos se hizo forjando piso tras piso, para no dañar los cimientos de la Iglesia. O que la sala XII del museo, en el centro del ábside, donde se exhiben Las Meninas, se sostuvo en volandas, apuntalada, mientras instalaban el nuevo techo metálico de la sala basilical, que está debajo. O que la construcción del eje de la cuña, que soporta el jardín de boj, se apoyó en pocos puntos para no interferir con la maquinaria de servicios del edificio, que está debajo. Moneo nos invita a acceder, precisamente, por la sala basilical, (antiguo salón de actos del museo) cuyas paredes se han estucado de rojo pompeyano- -en un tono tomado por el arquitecto de La familia de Carlos IV de Goya- El estuco ha sido aplicado por un reputado artesano, Oriol, que se quedó ciego por efecto de la técnica con que aplica la cal: el estucado planchado en caliente. Esta sala, que recibirá al público desde la puerta de Velázquez, se expondran las Musas helenísticas que pertenecieron a Cristina de Suecia. Pasamos al nuevo vestíbulo, situado bajo el jardín de boj, una enorme cuña que guarda cierta veneración al ábside de Villanueva, siempre visible desde el interior. Hacia el Jardín Botánico, la cuña termina en un cañón por el que se contemplan las copas de los árboles. Otra vez la naturaleza, presente en este diálogo. Aquí estará la cafetería de 205 asientos, la recepción y las tiendas, pero el espacio sirve también de distribución hacia el nuevo auditorio- -volumen curvo y estucado en rojo que rima con el ábside- -y las elegantes salas de exposiciones temporales. Los materiales son el bronce, el vidrio, el granito y la clara piedra de Colmenar. Con austeridad de formas y el suelo de madera de roble ecológicamente utilizada las salas de exposiciones temporales se sitúan 12 metros bajo el claustro. Una de ellas recibe luz natural desde el lucernario y la otra, en el centro, ostenta cuatro columnas robustas, de modo que, según Moneo, el protagonismo es del perímetro en una y en la otra del centro Otros 6 metros debajo, se encuentran los almacenes donde el Prado podrá guardar los cuadros de su colección que no se muestran. Son enormes y podrán ser visitados por los conservadores y expertos. Desde allí, un montacargas capacitado para elevar 9.000 kilos nos conduce a las plantas de arriba, donde se sitúan los talleres de restauración, el gabinete técnico y el nuevo gabinete de dibujo y grabado. Son tal vez los tres hitos más importantes de Luz 12 metros bajo el claustro Juan Gris junto a Zurbarán El centro espiritual del nuevo edificio es el claustro, restaurado pieza a pieza, bañado por luz natural