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ABC DOMINGO 1- -4- -2007 ESPAÑA 31 Volverían a ser curas ¿Por qué optaron por el sacerdocio? Según la encuesta publicada esta semana, influyó, sobre todo, el ambiente cristiano de la familia (63,5 y el deseo de entregarse a los demás (61,1 Son pocos (19,6 los que se hicieron curas como realización personal. Los sacerdotes están tan contentos con su misión que, en una escala de 0 a 10, en la que el 0 significa insatisfacción y el 10 satisfacción plena, la media resultante es sobresaliente Tanto es así, que la inmensa mayoría (96,8 de los curas si nacieran de nuevo, optarían por ser sacerdotes En contra de lo que pudiera parecer los curas no se sienten infravalorados por la gente. Al contrario, la inmensa mayoría se sienten bien valorados: 2 de cada 3 bastante valorados y 1 de cada 3 muy valorados Jesús Sánchez Maus, párroco de Portugalete (diócesis de Bilbao) cuerda con cariño sus años como monaguillo en la parroquia de San Vicente de Alcántara, donde acabaría regresando tras su ordenación sacerdotal, el 13 de marzo de 1965. Don Félix, el párroco, me propuso estudiar, y dije que sí, pero sin pensar para qué. Cuando al cabo de unos meses me dijo que era para el Seminario, me eché a temblar. Pero hoy, si tuviera que repetir la experiencia, lo haría con los ojos cerrados A diferencia de la feligresía de Sánchez Maus- -urbana y obrera- la de Solano es plenamente rural, y en muchos casos envejecida. Pero la vida parroquial es igual en un lado que en otro, si se está abierto a lo que haya de llegar Tras recorrer varios destinos, siempre en la frontera con Portugal, desde 1996 don Ángel vive en Albuquerque. Hasta los 65 años compaginaba su labor ministerial con la enseñanza en colegios e institutos, pero hasta los curas nos jubilamos En el caso del clero, se puede seguir en activo hasta los 75. Después de 42 años como sacerdote, considera que su figura está bien considerada y es querida. Puede haber de todo, LUIS ÁNGEL GÓMEZ pero gracias a Dios no he tenido malas experiencias ni fuera ni dentro de la Iglesia, que, recuerda, como dice el Concilio, es santa y pecadora. Tenemos cosas muy buenas, y otras en las que hemos de mejorar Para ello, el sacerdote considera imprescindible ser una persona de oración, no sólo de actividad. La oración es fundamental para el cristiano La importancia de la oración planteada por don Ángel también es reconocida, con 38 años de distancia, por Raúl Sacristán. A sus 30 años, recién ordenado sacerdote (el 13 de mayo de 2006) trabaja en una parroquia del centro de Madrid. Viste con clergyman pese a lo que no se siente un bicho raro en su entorno. Optó por el sacerdocio después de terminar sus estudios de Psicología. Desde pequeño- -revela- -mis padres me introdujeron en la vida de la Iglesia, sin embargo no siempre supe lo que Dios guardaba para mí Durante sus años en la Universidad descubrí que el deseo de felicidad que anhelaba mi corazón sólo se vería saciado si respondía con toda mi vida Así que culminó sus estudios y entró en el Seminario. Todo lo que hago lo hago porque soy sacerdote sostiene Raúl, quien celebra diariamente la Eucaristía y procura dedicar tiempo a la Confesión, donde he podido comprobar cómo el Espíritu sigue tocando el corazón de las personas sin descuidar la formación de jóvenes, adultos o ancianos, las visitas a enfermos, la atención personal y la direc- ción espiritual. Todo esto ordenado- -recuerda- -por la oración, litúrgica y personal, puesto que sin esta relación cordial con Cristo no podría responder a su llamada cotidiana Pese a su juventud, este sacerdote no observa crítica alguna hacia su Iglesia, que considera mi Madre, mi Casa, mi Familia, donde vivo feliz y seguro En cuanto a la visión que de su opción vital pueda existir en su entorno, Raúl confiesa que la respuesta no es simple: hay personas, cristianas o no, que valoran y respetan el sacerdocio católico como un verdadero don de Dios para los hombres, y hay otras, incluyendo algunos cristianos, que rechazan abiertamente al sacerdote. Pero esto le ocurre a cualquier persona que quiera vivir en la verdad Para Juan Rubio, la vocación sacerdotal cambia constantemente, en función de la misión que en cada momento te sea encomendada Este jienense de 48 años, párroco en una histórica parroquia del sur, acaba de ser nombrado director de la revista Vida Nueva por lo que, con la aquiescencia de su obispo, ha hecho el petate y cambiado Andalucía por Madrid, para convertirse en lo que comúnmente se conoce como cura liberado aunque al menos hasta final de curso mantendrá su puesto en la parroquia. Después ya se verá dónde Conversador infatigable, una rápida mirada no hace pensar que sea sacerdote. Actualmente soy un sacerdote que escribe, no un periodista que dice misa confiesa. Sin embargo, ha cambiado su residencia en Madrid hasta el centro porque allí hay más parroquias y es más fácil poder decir misa sacramento que trata de realizar diariamente. En 2007, Juan Rubio cumplirá 25 años como sacerdote. Entré en el Seminario de niño, pero mi vocación se fue cuajando lentamente en la adolescencia. El ejemplo de los sacerdotes me llevó a la Iglesia de la que se siente parte.