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31 3 07 SALUD LA ENTREVISTA Luis Domínguez DIRECTOR DE LA UNIDAD DEL SUEÑO DE LA CLÍNICA RUBER DE MADRID El sueño debe ser un acto agradable, no un castigo TEXTO: PILAR QUIJADA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ Enseñar a dormir a los niños Para que tus hijos no te quiten el sueño (Ed. Espasa) ¿Cuántas horas deben dormir los niños? ¿Cualquier método para que se duerman es bueno? ¿Por qué son necesarias las siestas? El doctor Domínguez Ortega, en colaboración con su hija, Elena Domínguez Sánchez, ofrecen respuestas a estas frecuentes preguntas. ¿Consultan mucho los padres sobre el sueño de los niños? -Sí. La patología infantil del sueño es muy amplia, aunque casi siempre benigna y ocasionada por una mala higiene del sueño. Generalmente se debe a que los niños transforman el sueño en un juego, en una forma de estar con los padres y esto crea grandes problemas de adaptación a los horarios normales. ¿Cómo sabemos que estamos simplemente ante un problema de malos hábitos y no ante algo más grave? -A veces la única forma de saberlo es consultar al pediatra. El sueño del niño se puede perturbar por reflujo gástrico o un trastorno respiratorio de la vía aérea superior o una apnea obstructiva. Ésta última afecta a un 3 por ciento de los niños. Es una enfermedad severa que puede estar provocada por hipertrofia amigdalar. Hay que estar atento porque los ronquidos de los niños no son muy sonoros. Hacen un ruidito respiratorio muy discreto. También hay que vigilar las infecciones faríngeas de repetición y otitis frecuentes. Incluso síntomas que pueden hacer pensar en un trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede deberse a un problema de sueño. -Hace mucho hincapié en la importancia de establecer unos buenos hábitos de sueño... -Sí. A veces el niño llora por la noche para que le cojan en brazos, para que los padres entren en la habitación, o para pedir agua. Son conductas comunes que si no se corrigen adecuadamente acaban por transformarse en un problema serio que a la larga no sólo afecta a la calidad de vida del niño por falta de sueño sino a la de los padres. Los niños que crean todas las noches un conflicto para dormir impiden que los padres duerman. Cuando un niño duerme a su aire es seguro que los padres no peguen ojo. Y esto puede causar deterioro de la Luis Domínguez Ortega, jefe de la Unidad del Sueño relación de pareja. Al final la convivencia familiar gira en torno al niño. ¿Establecer rutinas antes de acostarse ayuda? -Son fundamentales. Se trata de adquirir hábitos que preparen al niño para dormir, como contarle un cuento. El sueño se debe hacer agradable, y no se debe convertir en una amenaza ni un castigo. ¿Qué cosas no debemos consentir a los niños a la hora de irse a la cama? -Que nos tomen el pelo. Hay que saber distinguir cuando llora Hay que tratar de evitar que el llanto sin motivo a la hora de ir a dormir se transforme en un juego del niño para atraer la atención de los padres