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31 3 07 TENDENCIAS Un buen habano no tiene precio Todos los procesos para elaborar un buen habano, que son muchos, desde la plantación hasta que llegan a sus cajas, son manuales, como hace siglos TEXTO: Á. LASO D LOM FOTOS: EDUARDO M. CONDE Entre humo iempre había pensado que el precio de un habano era excesivamente alto, hasta que, después de pasar varios días en Cuba, siguiendo paso a paso todo el proceso para la fabricación de un cigarro de estas características, he cambiado de opinión. Sobre todo por un hecho determinante, que todo el proceso es totalmente manual, artesano, casi idéntico a como se fabricaban estos puros hace siglos. Desde la plantación y la recogida de hojas, hasta su distribución en cajas. De modo que, aunque mi economía no sea la idónea para fumar marcas como Cohiba, Montecristo o Partagas y gastarme quince o veinte euros en un buen habano, voy a darme de vez en cuando un homenaje, sobre todo ahora que fumar es casi un pecado y está perseguido, lo que motiva, como todo lo prohibido. En Cuba también me enseñaron que cada habano sabe de una forma y hasta tiene un tiro distinto, que pueden llegar a tener aromas increíbles, de tierra mojada, de madera quemada, de frutas secas, en fin, de cualquier cosa. S Aleación especial De todo esto tiene mucho que ver la entrada de la tabaquera hispano- francesa Altadis en la empresa Corporación Habanos al 50 por ciento con el gobierno cubano. Desde su llegada, el negocio de los habanos no para de extenderse por el mundo abriendo mercados que hace años parecían inalcanzables, por ejemplo el chino. El reto, y el gran negocio será cuando EE. UU. levante su veto y se puedan exportar estos cigarros a la primera potencia, pero como el camarero de Irma la Dulce, eso ya es otra historia El tabaco cubano es considerado el mejor del mundo por la especial combinación de suelo y clima. Se considera irrepetible, Y no será porqué no intentan repetirlo en Florida, Nicaragua o República Dominicana, pero no es lo mismo. Los expertos dicen que tiene mucho que ver la experiencia, dedicación y cariño que pone el veguero cubano en su cultivo, una labor muy dura que se desarrolla a altas temperaturas y con una humedad que llega a mojar. Hay dos tipos de tabacos cultivados en Cuba, el de sol, que produce cuatro de las hojas empleadas en la elaboración de un cigarro (volado, seco, ligero y capote) al aire libre, y el tapado o Corojo, cuyas hojas se destinan a capa y se cultivan en campos tapados con telas blancas. En julio y agosto, se preparan los semilleros. En septiembre se procede a la tirada de semillas. El transplante se realiza desde octubre con una separación de 40 cen-