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16 ESPAÑA El juicio del 11- M s La hora de la verdad SÁBADO 31 s 3 s 2007 ABC La Justicia constata Díaz de Mera compareció ante que Maymouni el tribunal sin preparar su captaba yihadistas declaración ni consultar al PP para atentar en España Seis acusados de pertenecer a una célula, absueltos por la Audiencia Nacional ABC MADRID. La Audiencia Nacional considera probado en una sentencia dictada ayer que Mustafá Maymouni, con el que están vinculados muchos de los procesados del 11- M, comenzó a captar marroquíes para convertirlos al islamismo radical y utilizarlos en el Yihad con el objetivo de cometer atentados contra los infieles, primero en Marruecos y luego en España. Entre los que captó está Serhane El Tunecino jefe espiritual del 11- M y uno de los siete suicidas de Leganés. La Sección Primera de lo Penal, en la sentencia dada a conocer ayer, ha absuelto a seis de los ocho acusados de pertenecer a la célula islamista creada entre finales de 2002 y febrero de 2003 en Madrid por Maymouni, encarcelado en Marruecos por los atentados de Casablanca del 16 de mayo de 2003. Los primos Abdelkrim el Ouzzani y Mohamed el Ouzzani han sido los únicos condenados a 5 y 6 años, respectivamente, por colaboración y pertenencia a banda armada. Contra ellos, la Fiscalía solicitaba una pena de diez años de prisión. Sobre Abdelkrim la sentencia dice que hay pruebas suficientes de que colaboró con Maymouni. De hecho, le permitió usar su casa junto a otras personas para llevar a cabo reuniones de captación destinadas al Yihad De Mohamed el Ouzzani, la resolución destaca que se sometió de forma estable y permanente a las órdenes de Maymouni y de su máximo colaborador, su cuñado Serhane El Tunecino Una huella suya fue detectada en un corán propiedad de El Tunecino que se recuperó entre los escombros de Leganés. En cuanto a la presencia de Mohamed el Ouzzani en las cercanías de la central nuclear de Zorita en septiembre de 2004, la sentencia dice que no existen elementos suficientes para entender que podían estar vigilando o identificando la zona La Sección Primera considera que no hay pruebas suficientes para condenar a Faisal Allouch, quien, según el fiscal Pedro Rubira, era promotor de la célula islamista que seguía la doctrina de los grupos islámicos combatientes magrebíes. Allouch, según la sentencia, padece un delirio paranoico que le lleva a creerse constantemente perseguido y atormentado por los servicios secretos Este individuo estuvo más de un mes en prisión por los atentados del 11- M, aunque al final no fue procesado. El tribunal también absuelve a Abderrazak Azzi, Abderrazak el de Marrakech los hermanos Moureddine y Azzedine Bellid, Samir Ben Abdellah y Khalid Zeimi Pardo. La dirección impone el silencio a la espera de que el eurodiputado rectifique, aunque en fuentes del partido reconocen que están desconcertados por su falta de previsión ÁNGEL COLLADO MADRID. La dirección del PP impuso ayer en el partido la consigna de evitar cualquier crítica en público al ex director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, por negarse a revelar ante el tribunal que juzga a los acusados del 11- M el origen de sus comentarios sobre la existencia de un informe sobre posibles vinculaciones entre los terroristas islamistas y ETA. A la espera de que rectifique o logre que sus fuentes salgan a la luz, como ha exigido Rajoy, y pese a la proclamación unánime de respeto a su trayectoria y al periodo de reflexión que le han concedido, en fuentes del PP reconocen, no obstante, su extrañeza ante la evidencia de que el eurodiputado se presentó ante el juez Bermúdez sin haber preparado su declaración. Díaz de Mera acudió al tribunal sin consultar antes con sus superiores el contenido de su declaración y, lo que consideran más desconcertante en medios del PP, sin asesoramiento legal alguno como demuestran sus palabras y el hecho de que rechazara todas las salidas que le ofrecía Bermúdez, incluido el receso de diez minutos para meditar sobre su negativa a dar los datos que le pedían o para hacer alguna llamada de teléfono. En el PP se reconoce el sentido de la rectitud y responsabili- dad del ex director general de la Policía, pero no acaban de entender cómo acudió sin prepararse para responder a las previsibles preguntas sobre el informe secreto después del revuelo organizado cuando dio por hecho en los medios de comunicación que existía. Después de esas declaraciones guardó un expresivo silencio que se achacó a los avisos recibidos desde el partido. Los portavoces del PP en el Congreso y el Senado, Eduardo Zaplana y Pío García Escudero, reiteraron ayer la consigna oficial de que se debe respetar el dilema a que se enfrenta Díaz de Mera. El primero dijo que había hablado con él para expresarle su apoyo y cariño pero no para apremiarle. El segundo comentó que Rajoy ya había sido bastante claro a la hora de definir la posición del partido. Desde el Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega insistió en que el eurodiputado debe contar lo que sabe al tribunal. Otro informe al que podría referirse está en el sumario La investigación de la Comisaría General de Información sobre supuestos vínculos de ETA con la célula del 11- M se completa con otro informe fechado el 29 de diciembre de 2005 y que podría ser también al que se refirió Agustín Díaz de Mera ante el Tribunal que juzga el mayor atentado de la historia de España. Este documento, como los anteriores, tampoco recoge ninguna relación entre etarras e islamistas. El informe, que forma parte del sumario, analiza las declaraciones de un testigo protegido que habló de contactos de Jamal Ahmidan, El Chino con ETA. En concreto, dijo que el atentado habría sido realizado por encargo y mediante un pago con sustancias estupefacientes efectuado por ETA. Pero el testigo, tras afirmar que hacía cinco años que no tenía contactos con Ahmidan, afirmó que eran rumores porque él no lo sabía Según los investigadores, las confidencias del testigo eran deducciones Atribuyeron su colaboración al interés que tenía en que la Policía mediara ante un centro comercial que quería despedirle. Tras perder del trabajo, sus confidencias fueron a menos.