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Viernes 30 de Marzo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.344. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno FLOR DEL ENGAÑO E María Luisa Guilló mostraba ayer en su domicilio de Zaragoza las mamografías realizadas antes de su operación Siete años en lista de espera María Pilar Guilló se apuntó en el año 2000 para una reducción de pecho y no tuvo noticias hasta que el lunes la llamaron para saber si seguía aguardando. Para entonces, ya se había operado en la sanidad privada TEXTO MANUEL TRILLO FOTO FABIÁN SIMÓN uando este lunes recibió la llamada, María Pilar Guilló no salía de su asombro. Siete años después de ponerse en lista de espera para una operación de reducción de pecho, no telefoneaban para darle fecha, sino para comprobar si seguía aguardando. Esta mujer, que en 2000 tenía 38 años, necesitaba reducir el excesivo peso de sus senos por los problemas de cervicales que le originaban y se inscribió en el hospital Miguel Servet de Zaragoza para una gigantomastia que resolviera el problema. Entonces le dijeron que en uno o dos años la avisarían, pero pasaba el tiempo y nadie se ponía en contacto con ella. A los dos años sin noticias, presentó una reclamación en el servicio de Atención al Paciente del propio hospital en la que advertía de que su dolencia en las cervicales se agravaba y que empezaba a tener una desviación en la columna, a lo que se sumaban los perjuicios psicológicos por su problema físico. A la semana le contestaron que ese tipo de intervenciones se hacía de manera extraordinaria y que antes se debía dar salida a otras patologías de mayor gravedad. Después de otros tres años más sin ser llamada para la operación, se decidió por la sanidad privada. Contrató un seguro y, con un coste de 5.000 euros que la obligó a pedir un préstamo, le redujeron cuatro tallas de pecho. Aunque tuvo que sufrir una lenta y dura recuperación, finalmente consiguió resolver los dolores que la mortificaban. Mientras, desde el hospital ni una llamada en siete años, nada, nada se quejaba ayer María Pilar en su domicilio de la capital aragonesa. Así hasta que el pasado lunes sonó el teléfono y le recordaron la intervención pendiente. Al decir que ya estaba operada, añadieron: Entonces, ¿le puedo quitar de la lista de espera? recuerda. Fue en ese momento cuando pasó de la sorpresa a la indignación, y se dirigió a la asociación Defensor del Paciente, que a su vez ha enviado una carta a la consejera de Salud de Aragón, Luisa Noeno, en la que se considera el caso surrealista Fuentes de Salud explicaron ayer que en 2000 este tipo de intervenciones no estaba incluido en la carta de servicios y quedaba en manos del facultativo decidir si era necesaria la intervención. Indicaron que fue tras asumir las competencias la Comunidad en 2002 cuando se decidió incorporar las reducciones de pecho, pero que para ello es necesario depurar las listas existentes, comprobando si los pacientes siguen interesados en operarse, si ya lo han hecho o si aún viven en Aragón. En 2006 se llevaron cabo 94 intervenciones, y entre enero y febrero de este año, 29. C ntre las huellas de los gamos ha florecido en las dehesas toledanas esa orquídea que imita, con uno de sus pétalos, la forma, el color, el tacto y hasta el olor de una abeja. El macho acude a la flor y la pseudocópula dura de unos segundos a un cuarto de hora y, como los zánganos tropiezan más de una vez en el mismo pétalo, llamado labelo, es en la segunda orquídea donde deja el polen que se llevó de la primera. De esta manera nacen las orquídeas entre las ramas que tiran al suelo los gamos cuando ramonean. Donde no hay gamo, hay ovejas, que pacen entre las sombras blancas de los rodales de manzanilla. Da gusto mirar desde aquí el horizonte. Está limpio. Libre de molinos. Yo creo que las generaciones futuras no sólo tienen derecho a respirar un aire más limpio que el que respiran hoy nuestros hijos, sino a saber cómo es el horizonte sin aerogeneradores. Por los campos de secano, se empieza a ver también, y me temo que esto es solo el principio, ese otro nuevo cultivo de energía que son los paneles solares. Si los que promueven estas instalaciones, además del amor a la subvención y a la atmósfera, sintieran afecto por la naturaleza, sembrarían, orlando el campo de espejos, trigo o centeno, para que cuando lleguen las codornices de África encuentren algún sembrado donde anidar y cantar el buen- pan- hay buen- pan- hay de las codornices en verano. Desde Kenia llegan las abubillas y ya se oye su inconfundible canto de tres notas en la dehesa. Vuelan de una encina a otra con su plumaje canela y esas alas con los colores del pelaje de una cebra, y ese pico largo con el que atrapan a los zánganos, antes de que la orquídea les engañe.