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104 GENTE www. abc. es gente VIERNES 30- -3- -2007 ABC La de Barranquilla desplegó todo su poderío inundando el desierto con sus ritmos latinos y árabes EPA Shakira despierta a los faraones En un impresionante escenario al pie de las Pirámides de Giza, la cantante colombiana hizo vibrar a sus seguidores egipcios con su ritmo y su música POR PAULA ROSAS CORRESPONSAL EL CAIRO Llevaban 4.500 años durmiendo y ya era hora de que despertaran. El sueño eterno de los faraones fue perturbado por las cerca de 20.000 personas que bailaron, cantaron y se desmelenaron en el espectacular concierto que Shakira ofreció la noche del miercoles a los pies de las Pirámides de Giza. Y que muchos guardarán en la memoria como el concierto en que la colombiana recordó a los egipcios el poder liberador de las caderas al ritmo de la música. Mucho más pelo que velo se vio entre el público asistente, mayoritariamente femenino, que, ni tontas, ni ciegas ni sordomudas, bailaron hasta la madrugada las canciones de la gira mundial Fijación Oral 2 La de Barranquillas irrumpió en el escenario con un tema de la afamada artista libanesa Fairuz, metiéndose a sus fans en el bolsillo de su escueto traje desde la primera canción. El desierto se vio inundado entonces de ritmos latinos y árabes, aunque tampoco faltaron las canciones cantadas en inglés, que recientemente han provocado las críticas de su compatriota Carlos Vives. Dos pantallas gigantes flanqueaban un escenario lleno de color que, con las Pirámides de fondo, parecía un decorado digno del mejor Hollywood de los años 50. Pero mientras la colombiana hacía saltar a su público con La tortura otros cientos de seguidores de la artista sufrían precisamente ese mismo tormento encerrados en taxis, coches y autobuses en la carretera que lleva del centro de la ciudad a las Pirámides. Y es que las caderas de Shakira consiguieron algo tan insólito como provocar un atasco en el desierto. Tan monumental como el concierto fue el embotellamiento que literalmente colapsó el tráfico de El Cairo y que dejó a muchos sin poder ver a la artista, a pesar de haber pagado entre cincuenta y cien euros por una entrada. No sé quién es Shakira- -confesaba Ahmed, un taxista cairot- -pero en mi vida he visto un tráfico como éste Como en una especie de rally de aventura, cientos de coches se encaramaron como pudieron a las dunas que rodeaban el recinto del concierto para conseguir ver, aunque fuera de lejos, a la explosiva estrella colombiana. Los faraones estaban ya probablemente bailando en sus sarcófagos cuando Shakira despidió a su público como una princesa moderna salida de Las mil y una noches Ataviada con un traje de danza del vientre, la artista bailó al son de la leyenda egipcia Um Kalthum y a ella se unieron miles de chicas, que olvidaron por una noche el recato y el conservadurismo de la sociedad egipcia. Sus admiradores olvidaron por una noche el recato y el conservadurismo de la sociedad egipcia