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ABC VIERNES 30 s 3 s 2007 VIERNES deESTRENO 91 Rowan Atkinson, la semana pasada en Madrid, durante su visita para promocionar la película Las vacaciones de Mr. Bean ÁNGEL DE ANTONIO Rowan Atkinson: Mr. Bean es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto El actor británico vuelve a encarnar después de diez años al disparatado personaje que le otorgó popularidad SUSANA GAVIÑA MADRID. El actor británico Rowan Atkinson ha vuelto a meterse en el traje de Mr. Bean después de una década. Lo hace en el segundo largometraje- -el primero fue Johnny English -protagonizado por este personaje de humor catastrófico, que vio la luz a principio de los 90. Es inevitable que su título, Las vacaciones de Mr. Bean (que lo llevan desde la lluviosa Londres hasta la soleada Costa Azul) nos recuerde a Las vacaciones de Monsieur Hulot de Jacques Tati, que para Atkinson fue un descubrimiento. Vi la película con 17 años, y fue como abrir la puerta a un jardín secreto, porque me reveló otro tipo de comedia que no conocía, muy visual. Hasta entonces conocía mejor la comedia de Hollywood, con un ritmo más frenético y más física Aunque asegura también que Tati iba demasiado lento Sin embargo, subraya que esta película que estrena hoy no es un homenaje Y señala cuál es la gran diferencia entre ambos protagonistas: Mousieur Hulot tarda en llegar a la playa cinco minutos, y está en ella 85 minutos, y Mr. Bean tarda 85 minutos y está cinco bromea. Dirigida por Steven Bendelack, Las vacaciones de Mr. Bean ha contado con los guionistas Hamish McColl y Robin Driscoll, que han trabajado sobre una historia de Simon McBurney, pero también con la supervisión en todo momento de Atkinson. Ha sido un proceso de colaboración- -afirma- Me gusta estar desde el principio para ver cómo se desarrolla y comprobar que el guión se ajusta al personaje, porque yo sé cuáles son las reacciones de Mr. Bean ante determinadas situaciones La historia de esta nueva aventura es sencilla: Mr. Bean gana un viaje a Cannes, trayecto en el que no faltan absurdas peripecias que no dudará en grabar en su videocámara. En esta película hay realmente tres películas. La que filma él, la que se estrena en el Festival de Cannes dirigida por un egocéntrico cineasta de arte y ensayo que interpreta Willem Dafoe y la que vemos. Me pareció interesante cómo las tres se mezclan al final Con la inclusión de la videocámara, se ha tratado de reflejar un fenómeno que ha crecido mucho en los últimos años. Si te vas de vacaciones y no las grabas es como si no las hubieras experimentado. Los recuerdos no son suficientes. Hay que tener recuerdos electrónicos En cuanto a dónde radica el secreto para la longevidad de este peculiar personaje, capaz de irritar y desternillar al espectador a partes iguales, Atkinson cree que está en que Mr. Bean es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto, y va así por la vida Un personaje que tiene dos caras: Al mismo tiempo que es cariñoso también tiene su lado peligroso porque no respeta las normas Uno de los elementos nuevos de este filme es la participación de un niño, Stepan (Max Baldry) con el que debe formar una amistad Querido tanto por grandes y pequeños, éstos admiran a Mr. Bean porque soy un niño con cuerpo de adulto que, además, no vive con sus padres bromea el actor. ¿Tiene fecha de caducidad? Atkinson confiesa que no le importaría seguir interpretando a Mr. Bean, aunque no toda mi vida. Ha sido estupendo retomarlo después de diez años, aunque no fue tan divertido el rodaje recuerda. Un proceso muy duro para el actor. Disfruto mucho más cuando escribo y durante el montaje, en el que se pueden mejorar muchas cosas Completan el reparto del filme Emma de Caunes, Karel Roden y Jean Rochefort. Más información sobre la película: http: www. mr- bean. es Las vacaciones de Mr. Bean Gran Bretaña 2007 110 minutos Género- -Comedia Director- -Steve Bendelack Actores- -Rowan Atkinson, Willem Dafoe, Jean Rochefort El tonto más amado y odiado JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Esta es la crítica más fácil de escribir del mundo. Tan sencilla como que a Mr. Bean se le odia o se le ama con todas tus fuerzas. No hay más. Produce efectos extremos en la clientela, tan extremos que produce crisis matrimoniales, extrañada primero la esposa ante los ataques hilarantes del marido, irritada después ante lo que considera estupidez humana del consorte. Así es Atkinson, sin medias tintas, una leyenda en el mundo del espectáculo británico. El tipo más tonto del mundo y, sin embargo, el más listo. Ingeniero electrónico y un showman capaz de llevar un espectáculo teatral de carácter mu- do durante horas y dejar atónito al mundo entero. Bien es cierto que Atkinson es especialista en las distancias cortas y mudas, lacerante hasta el máximo la expresividad de un rostro nacido para la estupidez, explotado con el ingenio de un genio hasta límites inimaginables. Pero esto es cine, y es mucho tiempo para hilar un entramado lógico y coherente (dentro de lo que puede hilvanar este tipo) Demasiado incluso para un maestro del talento como es Atkinson. Presa del metraje, las vacaciones de este caótico desastre tiene muchas irregularidades, bajones y subidones continuos, momentos sublimes (el del restaurante con las almejas) e instantes cansinos (los encuentros con el niño) Desde luego, la película está lejos de la genialidad que suelen albergar sus cortos, donde el tiempo y los finales tajantes juegan a su favor. Aquí la extensión cansa, y también el rostro de Atkinson que, a pesar de su histrionismo y su interminable capacidad facial, acaba por producir un cierto hartazgo, normal en una película de estas características. Eso sí, lo que queda incólume es la impronta del personaje: ruin, bobo de baba, desleal, egoísta, escasamente amoroso y sin embargo, con ramalazos cariñosos, desprendido, listillo para lo que le conviene y con ciertas dosis de humanidad. En suma, Mr. Bean. Lejos de la genialidad Especialista en las distancias cortas, el ingenio de Atkinson no puede evitar cierto hartazgo ante la duración del filme