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ABC VIERNES 30- -3- -2007 89 Cate Blanchett, en una escena de la película Diario de un escándalo dirigida por Richard Eyre declarar a ABC en Berlín que será mejor que Helen Mirren gane el Oscar, porque he apostado mucho dinero por ella. Lo digo en serio, soy una de esas personas a las que les van las apuestas y me he jugado mucho dinero a mi favorita El encanto se completa con una espléndida música compuesta por Philip Glass, para quien componer la partitura de Diario de un escándalo fue un proceso difícil, ya que queríamos colocar al espectador muy cerca- -o muy lejos- -de las protagonistas y, acaba diciendo, la música ayuda a crear esas percepciones ABC Diario de un escándalo Gran Bretaña 2007 92 minutos Género- -Drama DirectorsRichard Eyre ActoressJudi Dench, Cate Blanchett, Bill Nighy Blanchett y Judi Dench, abusonas E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Para el espectador de cine sólo hay algo más atractivo que un gran pulso entre actores (o actrices) y es un argumento escabroso y bien aliñado. Pues, Diario de un escándalo tiene dos ganchos con imán: un pulso entre dos impresionantes actrices, Judi Dench y Cate Blanchett, y una trama retorcida y obscena en la que una profesora se enreda sexualmente con uno de sus alumnos quinceañe- ABC. es Toda la información sobre esta película y la actualidad cinematográfica en http: abc. hoycinema. com ros, mientras que otra profesora humedece sus obsesiones por la primera mediante el encubrimiento de los hechos y un manejo grasiento y lúbrico del asunto. El director, Richard Eyre (cuya primera película, Iris contenía ya algunos de estos elementos) nos cuenta esta rijosa historia desde el mejor de los lugares: el interior del pensamiento de la profesora que encarna Judi Dench: una voz en off que nos lee las reflexiones, las intenciones, los soliloquios de esa maliciosa bruja sáfica vertidas en su diario de solitaria lesbiana y buscona sentimental. La composición que hace Judi Dench es terrible, profundísima, y colma a su personaje de maldad y sentido del humor, al tiempo que lo ribetea de una delicadeza y sensibili- dad que dan escalofríos. Dench va pespunteando la acción, cada vez más encenagada y sórdida, con esa voz en off que interpreta la psicología de lo que ocurre con malicia, gracia y tajante fatalidad... Y entre tanto, Cate Blanchett pone el contrapunto con una equívoca dulzura y una ingenuidad que la convierten en la lesionada del partido, descolocando en esta película el elemento auténticamente subversivo: blinda casi por completo la cuestión moral del abuso de menores; la delicadeza, el júbilo, la ternura, incluso la ética y el comportamiento decente los representa de algún modo el personaje de Cate Blanchett, atrapado, eso sí, en el propio cepo de su ingenuidad, o deseo. Pero esto, precisamente, empuja a la película hacia una magnífica paradoja: nosotros, los espectadores, conocemos la historia, y por lo tanto a los personajes, exclusivamente a través de las opiniones de uno de ellos, la terrible profesora Barbara Cobett, vertidas en su diario. Es decir, nunca conocemos la verdad sino sólo la versión de ella desde el lado pérfido; pero, en cambio, la narración contradice esa perfidia, pues se respeta la ingenuidad del personaje de Blanchett y la maquinación del personaje de la narradora Dench: he ahí el magnífico contrasentido y tal vez provoca el auténtico contenido (tapado) de la historia: la pasión saca las uñas, la soledad las afila, el abandono las endurece, pero la explosión mezquina te lava... momentáneamente, y se conserva una voluta de honestidad para ser villana y narradora fiel que no invierte los papeles.