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40 INTERNACIONAL VIERNES 30 s 3 s 2007 ABC Al menos 60 muertos tras el naufragio de una embarcación en Guinea REUTERS CONAKRY. Al menos sesenta personas han muerto tras el hundimiento de una embarcación frente a las costas de Guinea Conakry. Al parecer, en el barco viajaban alrededor de 120 personas, de las que, según los informativos de la televisión pública del país africano, se habían podido rescatar 36 supervivientes. Fuentes policiales informaron de que el accidente se produjo en la madrugada de hoy y que se habían recuperado 57 cadávares. Aunque las informaciones eran confusas al cierre de esta edición y no estaba clara la intención de los tripulantes, cuyo número se desconoce, se sospechaba que podría tratarse de una embarcación pesquera de las que, en muchos casos, dada la mala situación de las infraestructuras de las carreteras del país, numerosos habitantes de la costa utilizan desplazarse de una localidad costera a otra. La Policía no descartaba que la embarcación se dirigiera a las Islas Canarias. La casa de Yang Wu, aislada en medio de un enorme foso de tierra removida y escombros, en el centro de la ciudad de Chongqing AP Clavados a su casa Aislado en medio de un solar en obras donde se van a construir rascacielos y galerías comerciales, un campeón de kung fu se niega a abandonar su vivienda y plantea la primera batalla por la ley de propiedad privada aprobada en China PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. La imagen sobrecoge por su espectacularidad y simbolismo. En medio de un enorme foso de tierra removida y escombros, una humilde casa de ladrillo se eleva solitaria sobre un montículo de diez metros, pero aparece diminuta al lado de los imponentes rascacielos de acero y cristal que proyectan su amenazadora sombra sobre ella. En el tejado de la desvencijada vivienda, de dos plantas, ondea orgullosa la bandera roja con cinco estrellas amarillas de la República Popular de China. Abajo, atravesando la fachada, cuelga una pancarta escrita a mano en vistosos caracteres en mandarín, que reza lo siguiente: No a la violación de una propiedad privada legítima Hasta hace poco, tal atrevimiento sería impensable en la China comunista y estaría penado con la cárcel. Tras tres décadas de crecimiento económico y apertura al capitalismo, dicha proclama está amparada por la justicia desde la aprobación el 16 de marzo de la primera Ley de Propiedad del país, que garantiza a las posesiones particulares los mismos derechos que a las estatales. A esta regulación, y a la reforma de la Constitución que reconoció la propiedad privada en 2004, se aferra el dueño de la vivienda, ubicada en el centro de Chongqing, una caótica megalópolis de 30 millones de habitantes del sur de China. A sus 51 años, Yang Wu, un campeón local de kung fu lleva ya tres luchando por defender su casa. En 2004, el voraz desarrollismo urbano que está transformando la faz del coloso oriental se asomó a su distrito de Jiulongpo, donde el Gobierno local ha previsto construir varios rascacielos de apartamentos y oficinas y una gran galería comercial. Pero antes era necesario desalojar a las 281 familias que ocupaban la zona, que aceptaron la indemnización pagada por el promotor del proyecto para derribar sus casas. Todas menos una, ya que Yang Wu y su esposa, Wu Ping, no se conforman con los dos millones de yuanes (200.000 euros) que les ofrecen por su vivienda de 219 metros cuadrados, reformada para abrir un restaurante. En su lugar, se encontraron con que los responsables de la obra demolieron los inmuebles de alrededor y, tras cercar el perímetro, excavaron una zanja de diez metros de profundidad. Expropiaciones y corrupción Como una isla en medio de un mar de asfalto y hormigón, el domicilio de la pareja se ha convertido en el paradigma de las dingzihu o casas clavo Así se denomina en chino a las innumerables viviendas que se agarran al terreno como una lapa, ya que sus propietarios se niegan a abandonarlas a pesar de las presiones de los promotores inmobiliarios, quienes recurren a grupos de matones cuando los vecinos rechazan sus míseras compensaciones. No en vano, las expropiaciones irregulares constituyen la principal causa de las decenas de miles de revueltas populares que se registran cada año en China, donde las corruptas autoridades locales se aprovechan de que el suelo pertenece Los dueños de la casa se convierten en héroes nacionales al rechazar la indemnización del promotor de la obra al Estado para protagonizar millonarios pelotazos urbanísticos en connivencia con los promotores inmobiliarios. Por eso, y pese a que la noticia ha sido silenciada en los medios nacionales, los internautas chinos apoyan la cruzada emprendida por la pareja. Si nadie lucha, el concepto de Justicia se verá dañado porque la ley salvaguarda la propiedad privada declaró Wu Ping, que lleva dos años sin poder acceder a su vivienda porque el solar ha sido vallado. En el interior de la casa, sin luz ni agua ni teléfono, resiste su marido, quien la semana pasada se encaramó a la misma trepando por dos tuberías de la obra. Ayudado por sus amigos y familiares, que le subieron con cuerdas dos bombonas de butano, botellas de agua y algunos víveres, Yang Wu está desafiando así al juez que ha ordenado su desahucio después de que el Gobierno local acudiera a los tribunales en enero. Yang Wu depondrá su actitud si el secretario local del Partido Comunista escucha sus quejas. Haciendo oídos sordos, las autoridades de Chongqing no han aparecido por allí ni han anunciado cuándo derribarán la vivienda, pero sí han negado estar en connivencia con el promotor de la obra. De momento, sigue en pie la casa clavo más famosa de China, pero nadie sabe hasta cuándo. Diez años de cárcel para un suizo que manchó retratos de rey de Tailandia EFE BANGKOK. Un tribunal tailandés condenó ayer al ciudadano suizo Oliver Rudolf Jufer a 10 años de cárcel por manchar con pintura negra cinco retratos oficiales del rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, considerado casi una divinidad por la población del país. Jufer estaba acusado por la Fiscalía del Tribunal de Chiang Mai, en el norte del país, en donde se ha celebrado el juicio, de cinco delitos de lesa majestad que la legislación castiga con penas que van desde los tres a los 15 años de presidio. El juez del tribunal, Phitsanu Tambulakee, dijo tras leer la sentencia que el acusado fue condenado a una pena menor que la solicitada por el fiscal, que era de 75 años de prisión, por admitir que obró de forma errónea. El acusado fue detenido en diciembre pasado en Chiang Mai después de que manchara con pintura negra el rostro del rey en cinco retratos.