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ABC JUEVES 29- -3- -2007 El tripartito, fiel a sí mismo ESPAÑA 23 El naufragio de un pacto Si Montilla hace la vista gorda y consiente la insubordinación, la historia volverá a repetirse s Si, por contra, obliga a los republicanos a rectificar, desatará los demonios en el sector radical de ERC POR MARÍA ANTONIA PRIETO BARCELONA. Cuando se dibujaron los planos del segundo Gobierno tripartito, la principal preocupación de sus arquitectos era levantar unos cimientos sólidos que le blindaran de las complicaciones que se derivarían del proceso de desarrollo del nuevo Estatuto. Montilla, Carod- Rovira, Puigcercós y Saura sabían que las negociaciones con el Gobierno para concretar traspasos y competencias serían tan complejas que no habría tiempo ni energías que perder en otros menesteres, como el mantenimiento de la paz interna. Las tres formaciones decían, además, haber aprendido de los errores del anterior tripartito, que casi todos atribuyeron- -tal vez con cierta precipitación- -a la falta de autoridad de Pasqual Maragall. Así que se conjuraron para dar un respiro a la agotada paciencia de los catalanes y diseñaron un férreo protocolo de actuación para evitar ruidos, vanidades o crisis derivadas de las diferencias ideológicas entre los socios. Como no todo podía dejarse al albur de la confianza mutua, los líderes del tripartito suscribieron un protocolo de actuación que giraba en torno a dos reglas inviolables. Primera: los tres socios cedían al presidente de la Generalitat, José Montilla, todo el protagonismo y se le designaba como la única voz autorizada del tripartito. Dos: los tres grupos parlamentarios se comprometían a consensuar todas sus iniciativas para garantizar la cohesión del tripartito desde la Cámara autonómica. Este acuerdo obliga a cada uno de los grupos a consensuar con los otros dos sus iniciativas, de manera que todo aquello que llegue al Pleno pueda ser votado en bloque. Por más que el PSC se empeñe en calificar con adjetivos menores la actitud de Esquerra, los republicanos- -de espaldas a Montilla y al propio Carod- Rovira- -han roto este acuerdo al presentar una resolución que pide un referéndum de autodeterminación si el Tribunal Constitucional tumba el Estatuto catalán. Al romper este acuerdo han hecho algo más que desestabilizar al Gobierno de Cataluña: han roto la confianza interna en las posibilidades de dicho Gobierno. Esta legislatura- -que dijeron se basaría en las políticas sociales- -ha cambiado repentinamente de rumbo. La confianza en el primer tripartito duró apenas un mes. Montilla ha tenido cuatro meses de paz, pero eso se acabó. Si el presidente de la Generalitat consiente esta insubordinación como si tal cosa, dentro de dos meses la historia volverá a repetirse; si obliga a los republicanos a rectificar, desatará los demonios en el sector más radical de Esquerra. Lo que empezó como un pulso entre ERC y CiU por el electorado nacionalista- -las elecciones municipales no pintan demasiado bien para ninguna de las dos fuerzas- -se ha convertido en una crisis de Gobierno. Xavier Vendrell no midió bien el alcance de sus palabras al ofrecer la presidencia de la Generalitat a Artur Mas si éste apoyaba un plebiscito por la independencia. La intención del dirigente republicano era dejar en evidencia a CiU y erró el tiro. En vez de matizar sus comentarios, la dirección de Esquerra se ha sumergido en una espiral de radicalismo- -con el único afán de reconciliarse con su electorado y con sus bases- -que le puede llevar a ganar la alcaldía de Vic a cambio de perder el gobierno de la Generalitat. Un negocio redondo. Y, por si fuera poco, ahora CiU sabe que el tripartito no está blindado, que todo tiene un precio. El PSOE quiere subir un 20 por ciento el presupuesto de los partidos políticos El PP acusa a los socialistas de abrir la puerta a la financiación de Batasuna M. CALLEJA MADRID. ¿Quién tiene una subida de sueldo anual del 20 por ciento? Los partidos políticos, de momento, gozarán de un aumento similar en su presupuesto público el próximo año, si sale adelante la proposición de ley orgánica de Financiación de los Partidos, que el PSOE pretende aprobar en pocos meses, aunque no cuente con el apoyo del PP. El Grupo Popular, tal y como está redactado el borrador ahora mismo, ya ha anunciado que no aprobará esta ley, que se ha convertido en el último motivo de enfrentamiento entre los dos grandes partidos. Ayer se reunió, por primera y última vez, la ponencia de esta ley, dentro de la Comisión Constitucional, y los populares no pudieron salir más decepcionados y molestos. El diputado Vicente Martínez Pujalte acusó al PSOE de querer aumentar el presupuesto que recibe del erario público y abrir la puerta a la financiación de Batasuna. Las dos acusaciones se explican así: el resto de los grupos parlamentarios aprobó una enmienda que fija, para el ejercicio 2008, que la subvención estatal anual para gastos de funcionamiento de los partidos políticos y la asignación anual para sufragar gastos de seguridad serán, respectivamente, de 78,1 millones de euros y 4,01 millones de euros El PP explicó que no es admisible esa subida del 20 por ciento, cuando el sueldo de los funcionarios sube un 2 por ciento En cuanto a la financiación de Batasuna, el Grupo Popular denunció que el artículo 4 de la actual ley de Partidos- -que se refiere a la posibilidad de eliminar subvenciones a partidos políticos que puedan ser susceptibles de ilegalización- -quedará absolutamente laminado Para el diputado Jaime Ignacio del Burgo, ése ya sería motivo suficiente para votar en contra de la ley, que únicamente restringe- -la eliminación de subvenciones- -al momento en que se haya producido el procedimiento de ilegalización La conclusión, para los populares, es que la nueva ley abrirá la puerta a la financiación de Batasuna, que es maestra en hacer simulaciones El PP también se opone a esta proposición de ley porque no se quiere limitar la condonación de créditos, lo que permitirá que se repita el caso Montilla y porque no se impiden las donaciones a los partidos por parte de constructores y promotores. En una de las siete enmiendas incorporadas ayer se fija que los partidos no podrán aceptar o recibir directa o indirectamente donaciones anónimas y donaciones procedentes de una misma persona física o jurídica superiores a 100.000 euros anuales. Antes estaba establecido en 90.000. El diputado socialista Francisco Fernández Marugán lo ve todo de distinta manera. Cree que el PP no tiene voluntad de acuerdo, y advirtió que el PSOE sacará adelante la ley con los populares o sin ellos: Ha quedado fuera quien ha querido señaló. Respecto a las acusaciones sobre las subvenciones a Batasuna, Marugán quitó toda la importancia al cambio legal, porque Batasuna ya es ilegal y no recibirá subvenciones de ninguna manera. PP y PSOE se enzarzaron en el asunto de las fundaciones vinculadas a los partidos. Los populares pidieron un informe al letrado de la ponencia para saber exactamente qué se entiende por fundación y a cuáles afectará la ley. En todo caso, Pujalte presumió de que la FAES de José María Aznar difunde por internet sus cuentas y no tiene nada que ocultar. El PSOE quiere que la ley alcance a todas las fundaciones. Esta legislatura, que dijeron se basaría en las políticas sociales, ha cambiado de rumbo repentinamente Lo que empezó como un pulso nacionalista entre ERC y CiU se ha convertido en una crisis de Gobierno Donaciones anónimas Joan Saura y José Montilla conversan antes del debate en el Parlamento autonómico ELENA CARRERAS Los socialistas están dispuestos a sacar adelante la ley de financiación aunque no la apoye el PP