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ABC JUEVES 29- -3- -2007 El 52 por ciento de los curas españoles se muestra a favor del celibato opcional 11 Situación incómoda La imposición de la multa y la deducción de testimonio a Díaz de Mera fue desagradable para el abogado cuyo interrogatorio derivó en este castigo al testigo. Pero también para el Tribunal, que lógicamente habría preferido que esto no hubiera pasado. La tensión acumulada en la Sala se pudo palpar también en el propio Gómez Bermúdez, que a partir de ahí y hasta el final del interrogatorio estuvo especialmente intransigente con las partes, interviniendo más de lo habitual para declarar impertinentes preguntas, e incluso advirtió a un abogado que si sus preguntas seguían por ese camino acabaría reconviniéndole. (A) Esa orientación previa sería para reforzar esa versión oficial... (DdM) Así se me indica a mí- (A) ¿Quién es la persona que le habla de este informe? Fue entonces cuando el presidente del Tribunal ordenó a un funcionario que acercara al testigo un papel y un bolígrafo con el objeto de que consignara el nombre del policía para el que el Tribunal pudiera valorar su utilidad cara al futuro. Díaz de Mera, por tanto, no tenía que identificar al hipotético agente en público. El testigo se escudó en un primer momento en que delatarle sería poner en peligro la seguridad del agente. Es de sentido común que la Policía es un órgano jerarquizado dijo Díaz de Mera para justificar su negativa. Ya, pero de proteger a la fuente ya nos encargamos nosotros le respondió el presidente del Tribunal. Al seguir negándose, Gómez Bermúdez recordó al ex responsable policial el artículo 716 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que señala que cuando los testigos sean de referencia tendrán que identificar a la fuente. Esto es una obligación que no tiene límites le recordó Gómez Bermúdez. Después de informarle de las consecuencias de su negativa (el delito de desobediencia está castigado con multa de 200 a 5.000 euros y si se persiste en dicha negativa, con prisión de seis a un año) Díaz de Mera se mantuvo firme y siguió sin soltar prenda, pese a que era perfectamente consciente, y así lo manifestó, de que estaba poniendo al Tribunal en una situación comprometida Tanto lo era que para que entrara en razón, los magistrados acordaron hacer un receso de cinco minutos. No cambió la situación. Mire, señor, la fuente es rigurosa, fiable y honesta, y yo por el Cuerpo Nacional de Policía tengo un profundo respeto. Si doy su nombre no podría ir más en vertical por la vida. Aceptaré cualquier decisión del Tribunal Fue entonces cuando Gómez Bermúdez decidió intervenir de nuevo: El Tribunal, desde luego, también aprecia y valora el trabajo de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero lo que no puede hacer usted es, por un lado, afirmar que su fuente es fiable y honesta y por otro negarse a identificarla, porque entonces está colocando este proceso, ya de por sí complicado, en una situación insostenible Le ruego- -continuó- fíjese que le estoy rogando, que medite mucho más allá de su postura ética y del amor que dice que tiene por la Policía que consigne el nombre de la fuente, y mire las consecuencias de su decisión para los ciudadanos, las partes y las víctimas Pero Díaz de Mera ya tenía tomada su decisión: no sería él quien colaborara para esclarecer la verdad que él mismo lleva tres años reclamando. Acusador sin pruebas Lo que hizo ayer el ex director general de la Policía Agustín Díaz de Mera durante el juicio por los peores atentados de la historia de España fue, simplemente, denunciar un delito y no aportar ni una prueba. Eso sí, movido por su ética y conciencia POR PABLO MUÑOZ MADRID. No ha leído el presunto informe de muchas y preocupantes relaciones entre ETA y los atentados; no sabe cuándo se elaboró; no descarta que ni siquiera esté fechado ni firmado, pero sabe que existe y su contenido general, porque se lo ha dicho una fuente fiable y honesta que sin embargo no revela, porque peligra primero su seguridad y segundo su puesto de trabajo Así actuó ayer Agustín Díaz de Mera, ex director general de la Policía el 11- M, ante el estupor del Tribunal, que llegó a rogarle que desvelara, de forma secreta y con todas las garantías, la identidad o cargo de ese supuesto informador. Díaz de Mera no sólo se negó, sino que lo hizo intentando situarse en un plano de cierta superioridad moral, ya que varias veces hizo alusión a que si actuaba de esta forma era porque seguía los dictados de su conciencia y de su ética Estoy preparado para asumir las consecuencias que se deriven de mis actos dijo con un tono de cierta solemnidad y sin querer aportar un dato que, según él mismo está convencido, podría arrojar luz sobre la autoría de la matanza. Tira la piedra- digo esto para que alguien dé un paso al frente y cuente lo que sabe -y esconde la mano. Ni siquiera la memoria de las 192 víctimas mortales le empujó a cambiar de acsario habría manipulado la verdad en beneficio de alguien. Pero una vez más no aportó ni una sola prueba, a pesar de comprometer ante un Tribunal la imagen, el honor y la profesionalidad de un jefe policial con una dilatada trayectoria y que ha ocupado y ocupa puestos de enorme responsabilidad que afectan a la seguridad de todos. Agustín Díaz de Mera hizo también referencia a su detallado conocimiento de los métodos de trabajo de la Policía para seguir lanzando la sombra de la sospecha sobre la investigación del 11- M. Se piden informes que se entregan en mano, sin firma ni fecha explicó. Y uno de ellos sería este del que habló durante su comparecencia de ayer en el juicio. Esa afirmación es gravísima- -aseguran las fuentes policiales consultadas por ABC- porque abre la puerta a que ahora algún espontáneo esgrima un supuesto informe que puede contener todo tipo de barbaridades y que dirá que ha presentado a no se sabe qué jefe policial. No sólo es absurdo, sino que abre vías inquietantes Las mismas fuentes aseguran además que ese supuesto documento ni existe ni ha existido jamás. Simplemente, el ex director miente o le engañan La actitud de Agustín Díaz de Mera ha provocado sorpresa en muchos sectores de la Policía. Sólo le justifican si su fuente le ha engañado y él se ha creído todo lo que le decía Otros, sin embargo, consideran que lo que hizo ayer, acusar sin pruebas es intolerable en alguien que ha dirigido un Cuerpo al que tanto dice querer y al que pertenecen dos de sus hijos. Afirmación gravísima Se lo ruego Agustín Díaz de Mera EFE Ese supuesto informe ni existe ni ha existido jamás. Simplemente, el ex director general miente o le engañan titud. Sí hubo una imputación directa al ex comisario general de Información Telesforo Rubio, a quien su fuente- -siempre situó a ese enigmático policía como origen de su conocimiento, quizá para evitarse más problemas legales en el futuro- acusa de ser quien encargó el informe y quien orientó sobre qué debía decir. Es decir, según el ex director general de la Policía, el citado comi-