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6 OPINIÓN JUEVES 29 s 3 s 2007 ABC AD LIBITUM CIEN CONTRA UNO ON aires de señorito de cortijo andaluz- -de los antiguos, de los que le servían a los hermanos Álvarez Quintero- -José Luis Rodríguez Zapatero se apareció en carne mortal al centenar de ciudadanos seleccionados para el caso y, todos envueltos en un decorado chafarrinón, les habló de tú. Los poderosos que hablan de tú y escuchan de usted son siempre sospechosos y acreditan la falta del sentido de simetría que tanto define el sentimiento hondo del desprecio a los demás. Se trataba de innovar la entrevista en televisión. De devolverle una credibilidad que, especialmente en TVE, viene M. MARTÍN perdiendo más por razoFERRAND nes de abuso partidista que de uso periodístico. En ese orden de cosas, no le salió mal la experiencia, importada de Francia, a Lorenzo Milá. Lo que sí me gustaría precisar, en mi condición de veterano en este oficio, es que Tengo una pregunta para usted es algo más próximo a las varietés que al periodismo propiamente dicho. Como con brillante precisión, hija de la necesidad y el talento, definió César González Ruano, el encanto de la entrevista es que se trata de un género que hace uno y cobra otro No imaginaba el maestro que, pasado el tiempo, el entrevistador- -el que cobra- -podría ser sustituido por una mesnada afinada con métodos de precisión sociométrica. Eso es, en el mejor de los casos, sustituir el cuadro por el puzle. La fuerza de la entrevista, a partir de un personaje enjundioso a quien hacérsela, reside en el garbo del entrevistador. Algo que puede resultar peligroso para el entrevistado. Por eso, las televisiones europeas, que nacieron públicas y esclavas de sus respectivos gobiernos, suavizaron el método ampliando el número de entrevistadores. Un turno de preguntas impide la réplica y la dúplica de los cuestionarios y rebaja la profundidad de la conversación. Como bien ha demostrado TVE a lo largo de los años, el mosaico plural de periodistas enfrentados a un líder, sea cual fuere su color, disminuye la presión del interrogatorio. Cuando uno no anula a otro, la diversidad temática diluye el contenido polémico y, por ello, interesante. En una entrevista cara a cara Zapatero no hubiera podido presentar el caso irlandés como ejemplo de valor del diálogo para el fin del terrorismo. Así, confundido entre la multitud, vale todo. Incluso comparar una guerra de dos bandos con una banda asesina en agresión permanente a un Estado y su Constitución. La televisión, que va perdiendo intensidad periodística en favor del espectáculo, ha de inventar formulas- -formatos, dicen- -que conviertan en multitudinario lo que, posiblemente, sea hoy gusto de minorías. González Ruano decía también que la coquetería de la entrevista radica en terminarla cuando casi no ha empezado No es el caso del sucedáneo al que hoy nos referimos. MENÚ DE CAFÉ Y FIDEOS presentantes y representados. Que Zapatero crea que L presidente del Gobierno introdujo el café en un café cuesta ochenta céntimos, cuando al ciudadael menú desde un plató de televisión y el minisno le sale algo más caro, tiene el valor político que se tro de Justicia añadió los fideos en la sesión de le quiera dar. Es mejor saberlo, por supuesto, pero en control de ayer. La imaginación y el ingenio del homestas celadas populistas han caído grandes líderes de bre de la calle gustan de estas oportunidades. De inla derecha y de la izquierda. En el caso de Zapatero lo mediato, la intricada panorámica de nuestros días agrava un poco su adscripción a los modos de la demoofrece la opción del chiste y la alusión de doble senticracia deliberativa, pero no le invalida directamente do. La hora del aperitivo se nutre de esas anécdotas. A como gobernante. Las cosas, como son. Lo que los protagonistas eso les gustará más o menos, le atañe en sus responsabilidades como gobersegún se sientan más o menos patrimonio de nante es que a un miembro del Foro de Ermua Estado, pero han aligerado por un breve insle peguen una patada en la entrepierna, que tante la gravedad en la dialéctica pública: Zauna organización ilegal como Herri Batasuna patero, de forma que claramente le resultó increa disponer de un visado para el edén, que la esperada e incómoda, y el ministro de Justipolítica exterior de España sea una figuracia, con una incontenible premura, la de redución de la oquedad o que se intente disimular cir al adversario político a los términos de la que hay tropas españolas en Afganistán y en el nada. Extraño dúo y muy diversa manera de VALENTÍ Líbano. Ante la envergadura de tales cosas, el hundir la daga política entre las bancadas de PUIG precio del café es una nimiedad. A lo más, sabela oposición. El ministro tiene traza goyesca, mos ahora que el talante del buenismo valora las coquiere que se vea que va a por todas en cada envite sas de la vida casi a mitad de precio. Era inevitable que se faja y ataca de frente. que con pasmosa celeridad comenzasen a circular Así como a los mejores jugadores de póquer a veces chistes sobre el café y los fideos, por SMS o internet, se les puede distinguir el farol en un leve parpadeo, al con el gracejo hispánico de las mejores ocasiones. ministro Fernández Bermejo se le nota el impulso de Ni en términos políticos ni gastronómicos, no pareapisonadora kamikaze cuando cambia de gafas y se cen Rodríguez Zapatero ni Fernández Bermejo persole advierte una desabrida manera de perdonar la vida nalidades de una originalidad suprema. Están saliénal plegar el micrófono de su escaño con la desilusión dose del paso como pueden, improvisando sin alardes de no haber podido decir todo lo que le pedía el cuerpo. de inventiva político- institucional, sin giros imaginaAyer abrió la faena parlamentaria con una cucharada tivos, con un precario sentido histórico, viviendo políde fideos. Eso tuvo mucho éxito en las bancadas sociaticamente al minuto. Uno blande el estoque, el otro listas. No abundan en el PSOE quienes sumen tanto quisiera saber manejar el bisturí. Uno toma café a arrojo y tanta suficiencia castiza en el agarrón parlaochenta céntimos y el otro lanza fideos dejando lampamentario. Se fue de la escena dejando en el arrobo a rones de salsa de tomate en el pasado del PP. En el fonlos diputados del PSOE. Decir, no dijo casi nada. Es do, si Zapatero es hombre de mucho café o cómo prefieque no está ahí para eso, sino para apabullar al PP. re Fernández Bermejo que le sirvan los fideos es una Zapatero no gusta del olor de la sangre. Tampoco curiosidad política como tantas otras. Aquí lo insosteson de su agrado las preguntas sobre lo que cuesta un nible y maléfico es que a De Juana Chaos le gusten tancafé. Todo eso- -el precio del café, los garbanzos, el bito el champán y los langostinos. llete de autobús o de metro, el litro de gasolina- -lleva vpuig abc. es tiempo formando parte del juego al escondite entre re- C E