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80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 28- -3- -2007 ABC El teatro de la memoria de Anselm Kiefer, en el Guggenheim Bilbao El peculiar universo del artista alemán se recrea a través de un centenar de obras NATIVIDAD PULIDO BILBAO. Decía Walter Benjamin que los artistas son los ángeles de la Historia. En el caso de Anselm Kiefer, cabe preguntarse: ¿ángel o demonio? Como la reencarnación de Satán lo vieron muchos tras aparecer en unas fotografías vestido con el uniforme nazi y haciendo el saludo del III Reich. No entendieron el mensaje de este provocador e inclasificable artista alemán, a quien el Guggenheim de Bilbao dedica una ambiciosa retrospectiva, que revisa su última década mediante un centenar de las obras más extremas de un artista extremo en todos los sentidos. Más de medio museo rinde pleitesía a Kiefer en la exposición estrella del X aniversario del museo bilbaíno. Es una muestra rotunda y monumental, complicadísima de montar. Más incluso que las espirales de Richard Serra, confiesan los responsables del museo. La mayoría de las obras son monumentales: en el atrio se ha instalado un desolado paisaje de invierno de 15 metros de altura realizado ex profeso para la ocasión y en una de las salas se han colgado siete tramos de escaleras volantes de cemento de dos toneladas cada una, para lo cual ha habido que reforzar las paredes. Pero también son frágiles hasta el extremo: junto al plomo utiliza materiales como porcelana, arena, ceniza, polvo, flores y plantas, paja, alambre, yeso, hojas de árbol, ramas, pelo... Y es que la dualidad es una de las características del trabajo de Kiefer: se mueve entre pasado y presente, cielo y tierra... El poderío de su obra en pocos lugares se expresará mejor que en este museo, que parece hecho a su medida. No en vano, el diálogo entre el trabajo de Kiefer y la arquitectura de Gehry es una de las sorpresas que depara la muestra. También interactúa con los aceros de Richard Serra. Contaba ayer el propio Kiefer que el círculo se cierra: Frank Gehry iba a hacer su estudio en Alemania- -un proyecto frustrado, pues se marchó a Francia- -y compartió con Serra el primer premio de su carrera. Como es habitual en las grandes ocasiones, acudió a Bilbao Thomas Krens, director general de la Fundación Guggenheim, quien subrayó la experiencia estética que experimentan los artistas al exponer en este museo. Para él, Kiefer es el artista europeo más importante de los últimos años y esta exposición representa el punto álgido de este museo En este sentido, Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim de Bilbao, cree que esta muestra es una prueba de madurez del centro. Patrocinada por el BBVA, se ha hecho cargo de esta retrospectiva- -que permanecerá abierta hasta el 3 de septiembre- -Germano Celant, conservador de arte contemporáneo de Guggenheim de Nueva York y responsable de otras históricas exposiciones como las dedi- Una obra con poderío Un viejo alquimista Anselm Kiefer nace en 1945 en Donaueschingen, al sur de Alemania. Actualmente vive y trabaja en Barjac (Francia) Representante de la nueva vanguardia, es uno de los más importantes y originales creadores de nuestro tiempo Abandonó los estudios de Derecho para dedicarse al arte, su verdadera vocación, en 1966 Estudió con Joseph Beuys en Düsseldorf Ha expuesto en la Documenta de Kassel (1977, 82 y 87) y en la Bienal de Venecia (1980) Recibió en 1990 el premio Wolf Foundation Se describe a sí mismo como un viejo alquimista Kiefer, ante la obra de 15 metros de altura que ha creado para el atrio del Guggenheim cadas a Armani y a Warhol. Los temas recurrentes en la carrera de Anselm Kiefer, todas sus obsesiones, están presentes en esta muestra: la historia, las guerras, la religión, los mitos, la filosofía, la ciencia, la naturaleza, la alquimia, la poesía, la música, la cabalística... Nada de esto escapa al interés de un artista que parece haber salido del mismísimo Renacimiento, de difícil acceso, denso, complejo, pero igualmente interesante y genial. Más de un centenar de obras (pinturas, esculturas, collages, asamblages... se distribuyen en nueve salas de las plantas 1 y 2, además de la citada pieza monumental en el atrio. La sala más espectacular de la exposición (la 209) acoge cinco de los seis enormes lienzos que componen su serie Chevirat Ha- Kelim La rotura de las vasijas en hebreo) que realizó en 2000 para la capilla del hospital psiquiátrico La Salpêtrière de París. Con la Cábala como tema de fondo, semejan retablos de un peculiar altar que representa la divinidad, la cosmología de Dios. Esta sala resulta sobrecogedora. Confiesa Vidarte que le encantaría que se quedaran aquí para siempre. Quién sabe si en un IGNACIO PÉREZ futuro se las compran al artista y se añaden a las 11 obras de Kiefer que ya posee el museo. Así, a la espectacular capilla de Serra, se añadiría la no menos impresionante capilla de Kiefer. Los escritores juegan un papel fundamental en la creación de este artista, como puede apreciarse en la exposición. En especial, el poeta y ensayista judío Paul Celan, quien se suicidó arrojándose al Sena porque no logró superar el trauma del Holocausto (sus padres murieron en campos de concentración) y a quien dedica una espectacular serie: libros