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42 INTERNACIONAL MARTES 27 s 3 s 2007 ABC Florentino Portero EL TIEMPO, A FAVOR DE IRÁN os miembros del Consejo de Seguridad se felicitaron por la aprobación de la resolución 1.747, que supone un nuevo giro de tuerca para tratar de doblegar la voluntad iraní de desarrollar un programa nuclear con fines militares. Se ha logrado la participación de Rusia y China en la aprobación de unas sanciones que producirán graves trastornos al Gobierno de Teherán y eso es importante. Ver a las grandes potencias establecer una posición común a favor de la preservación del régimen de no- proliferación es esperanzador, en un momento en el que las crisis de Corea del Norte e Irán amenazan la pervivencia de un mecanismo fundamental en la prevención de crisis. Sin embargo, esta situación ya la hemos vivido en anteriores ocasiones y, a la postre, el resultado defraudó las esperanzas depositadas. También en las crisis iraquí y norcoreana pasamos por esta fase, para acabar en la desunión y en la ineficacia. A partir de ahora comienza la fase más importante. El tiempo juega a favor de Irán. Dispone de sesenta días para detener el programa nuclear. A continuación la Agencia Internacional para la Energía Atómica deberá informar al Consejo, pero eso dependerá de las facilidades que Irán le dé. Recordemos que la primera reacción del Gobierno de Teherán ha sido amenazar con recortar su colaboración con la Agencia, todo un preludio de los problemas que nos podemos encontrar para verificar el estado del programa. Los especialistas insisten en que la clave reside en el momento en el que los ingenieros iraníes resuelvan los problemas técnicos para hacer funcionar las cascadas de centrifugadoras. A partir de ese momento en aproximadamente año y medio habrán logrado la ansiada bomba y ese momento puede llegar, como muy pronto, en unos nueve meses. La resolución 1.747 plantea un proceso de sanciones a la vez que excluye el uso de la fuerza. Irán, como antes Corea del Norte, aprovechará el tiempo para acceder al estadio nuclear y sólo entonces negociar desde una posición de fuerza. L Rachida, madre del kamikaze que se inmoló en Casablanca, junto a algunos de sus hijos en la chabola en la que viven Excavadoras contra kamikazes Rabat ha empezado a destruir las chabolas de Duar Skuila, donde vivía el suicida que se inmoló en un cibercafé. Las máquinas aún no han llegado a los cuatro metros cuadrados en los que viven la madre del terrorista y sus seis hermanos TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA CORRESPONSAL CASABLANCA. Sólo con abrir los brazos uno puede abarcar la casa del terrorista Abdelfatah Raydi, que se inmoló el pasado 11 de marzo en Casablanca. No hay baño. Ni cocina. Ni camas. Una única estancia con un pequeño recibidor donde cuelga una bombilla. En total unos cuatro metros cuadrados. El mobiliario lo forman una bombona, una estantería con algo de ropa, un zapatero tras la puerta, algunas mantas para el suelo y una televisión enganchada a una parabólica. Odio y miseria. Eso fue todo lo que dejó detrás Abdelfatah, de 23 años, cuando accionó la bomba que llevaba adosada a su cuerpo en un cibercafé. Marruecos da gracias a que el dueño del local abortó un ataque suicida múltiple que pretendía repetir la carnicería de mayo de 2003. Sólo Raydi murió y las autoridades intentan detener a todos los que integraban la célula terrorista. Ya hay cerca de treinta detenidos, entre los que se encuentra el otro terrorista que entró en el cíber con un cinturón explosivo que finalmente no saltó por los aires. Rachida, de 43 años, es la madre de Abdelfatah. Junto a ella están cuatro de los seis hijos que le quedan con vida. Otman, Nabil, Mehdi- -el único que va al colegio- -y Saad, nacidos entre 1989 y 2001. Los cinco, sentados en el suelo, ocupan casi todo el espacio. Faltan Murad, de 25 años, que permanece detenido desde la muerte de su hermano, y Ayoub, de 19, que huyó al saber que la Policía lo estaba buscando. Del padre de familia hace algunos años que apenas saben nada. La Policía buscaba a mi hijo desde hacía nueve meses. Se fue de casa y yo pensé que podría estar arrestado explica la madre, que intenta sacar a la familia adelante vendiendo ropa por las casas. Yo le quería mucho, pero hizo muy mal y no quiero que vuelva a ocurrir algo así Abdelfatah era conocido por su vinculación al salafismo combatiente, una rama radical del islam que justifica la violencia, y fue encarcelado tras los atentados terroristas que causaron cerca de medio centenar de muertos en Casablanca en 2003. Un indulto de Mohamed VI le permitió salir en libertad en noviembre de 2005. Ahora pretendía repetir aquellos ataques suicidas junto a otros compañeros de prisión que también se beneficiaron del indulto real. que al salir de la cárcel intentó rehacer su vida, pero los policías estaban siempre detrás de él. No le dejaban vivir, por eso creo que acabó inmolándose Centenares de chabolas se apretujan unas contra otras en Duar Skuila, un poblado del enorme arrabal de Sidi Mumen del que también salieron los kamikazes de 2003. Las autoridades expresan su propósito de poner fin a este tipo de asentamientos que se han convertido en un foco de radicalismo al que se entra de manera fácil por la puerta de la pobreza. Los vecinos reconocen que han escuchado en repetidas ocasiones que los van a trasladar para que mejore su calidad de vida. Pero las excavadoras no han aparecido hasta que Abdelfatah se inmoló y volvió a poner el problema sobre la mesa. Lo que hizo ese chico ha acelerado todo comenta un hombre. Desde el pasado jueves se han derribado una treintena de chabolas de Duar Skuila. Cada familia, según han explicado a este corresponsal, recibirá 35.000 dirhams (unos 3.400 euros) para que rehagan su vida en otro lugar. El Ministerio de la Vivienda prepara un terreno colindante donde se supone que serán realojados. Mientras tanto, los habitantes de las más de mil chabolas seguirán en este enorme basurero que cuenta con numerosas réplicas por todo el país. Denuncia de torturas Vinculado al salafismo Raydi, al igual que muchos otros presos, había escrito una carta desde la celda a la Comisión de Derechos Humanos para denunciar las torturas psíquicas y físicas a las que fue sometido por los agentes. Les dije: soy vendedor ambulante, y me contestaron que yo era un cabrón que financiaba el terrorismo. Tengo madre y seis hermanos. Les cuido y asumo mis responsabilidades Cuenta su hermano Otman Una única estancia con un pequeño recibidor donde cuelga una bombilla. En total cuatro metros cuadrados