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ABC MARTES 27- -3- -2007 Nicolas Sarkozy deja la cartera de Interior para entrar de lleno en la campaña 37 Las relaciones entre la gente de esta isla han sido dañadas por siglos de discordia, conflicto, dolor y tragedia. El Sinn Fein está a punto de construir una nueva relación donde cada ciudadano pueda compartir y ser dueño en igualdad de un futuro pacífico, próspero y justo declaró el presidente del Sinn Fein. También Paisley se refirió a la esperanza de un futuro en paz, sin olvidar a los que sufrieron durante el oscuro periodo del conflicto de la región, y se comprometió a trabajar por el mejor futuro posible No fue sólo una jornada de gestos y grandes palabras. En su encuentro, ambos también acordaron solicitar a Londres que no aplique una nueva política sobre precios del agua, asunto que provocó el rechazo de todos los partidos norirlandesdes en la última campaña electoral. El Gobierno británico tenía ya preparadas las nuevas facturas como amenaza para forzar un entendimiento. Hasta el próximo 8 de mayo, cuando se comprobará definitivamente la voluntad de las partes, tanto el DUP como el Sinn Fein mantendrán nuevos encuentros con el ministro del Tesoro británico, Gordon Brown, para intentar obtener alguna ventaja económica más para la región, además de los 53.000 millones de euros para los próximos cuatro años ya prometidos. Recibos del agua y financiación: un indicio de que las cosas en Irlanda del Norte va entrando en la normalidad. El pacto de los extremistas El aparente contrasentido de que la paz llegue de la mano de quienes más ayudaron a quebrarla responde a una lógica profunda que exige el cara a cara de los enemigos más encarnizados POR JOSÉ MANUEL COSTA MADRID. La historia contemplará pocas veces una escena tan paradójica y al mismo tiempo tan cargada de realismo como la de Ian Paisley y Gerry Adams firmando el acuerdo que, previsiblemente, conducirá a una paz duradera en el Ulster. Si hace sólo diez años un comentarista imaginativo hubiera lanzado la idea de que la solución para Irlanda del Norte consistía en un gobierno formado por los unionistas del reverendo rebelde anglicano y los republicanos del político católico, se habría visto cubierto por el más letal de los descréditos y acusado de consumo inmoderado de psicotrópicos. Y es que los contrayentes de ayer en Belfast representan precisamente lo más extremo y sangriento de los llamados con terrible eufemismo problemas del enclave británico en la isla irlandesa: Ian Paisley, sus soflamas, sus manifestaciones, sus huelgas generales y sus matones (luego transformados en el Ulster Resistance fueron causa para el nacimiento del nuevo IRA (Provisional) cuyos jefes político y militar acabarían siendo Gerry Adams y Martin McGuinnes, seguro viceministro principal en el próximo gobierno de concentración. Los problemas aventados por los protagonistas se saldaron con más de 3.000 muertos e innumerables heridos de gravedad en un territorio que apenas cuenta con 1,7 millones de habitantes. Este aparente contrasentido de que la paz llegue en manos de quienes muy principalmente ayudaron a quebrarla a principios de los años 70, quizás responda a una lógica profunda que exige el cara a cara de los enemigos más encarnizados. Durante años la política oficial norirlandesa había estado dominada por partidos sustitutivos Los unionistas de David Trimble y los socialdemócratas de John Hume eran las ramas moderadas de cada una de sus comunidades y mientras Paisley (DUP) y Adams (Sinn Fein) solo se miraban a través del punto de mira de un fusil, los dos premios Nobel, en unión de los gobiernos británico e irlandés, lograron impulsar un proceso de conversaciones que finalmente se concretó en los Acuerdos de Viernes Santo, hace ahora nueve años. Los acuerdos se firmaron, pero ahí no había terminado el juego. El acto final en esta tragedia que Shakespeare hubiera podido escribir, exigía que todos enseñaran sus cartas. Y quienes aun tenían cartas por Problemas reales El ministro para Irlanda del Norte, Peter Hain, ayer en Belfast jugar eran el IRA Sinn Fein con su arsenal y su organización, y el DUP, con su capacidad para boicotear cualquier movimiento en el seno de la mayoría protestante. EPA ABC. es Más información sobre el histórico acuerdo del Ulster en abc. es internacional Jugando estas cartas, cada uno de ellos desbarató todo intento de gobierno autónomo por parte de Trimble y los socialdemócratas. Esta pinza no sólo defendía principios sacrosantos, sino territorios políticos y electorales bien concretos. El fin último del Sinn Fein es llegar algún día al gobierno en la Republica de Irlanda, desde donde podría ejercer aún mayor influencia en un acercamiento del Ulster al Eire. Por su parte, los unionistas más re- La pinza radical calcitrantes han de ocupar el poder en el palacio de Stormont para seguir haciendo valer la voluntad de permanecer unidos a Gran Bretaña que profesa la por ahora mayoría protestante en las provincias. Cabe preguntarse si esta extraña pareja puede llevar a buen puerto el atormentado proceso de paz en el Ulster. El escepticismo suele ser sano, y más en este caso. Pero hay un hecho que invita al optimismo: Paisley y Adams son la última línea, el extremo. No tienen detrás a nadie capaz de alzar una bandera más radical que la suya. Ahora han llegado juntos al poder. Y a ellos, tan dados al recuerdo heroico les toca caminar mirando hacia el futuro. Es el fin de partida.