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28 ESPAÑA Tribuna abierta MARTES 27 s 3 s 2007 ABC Javier Cremades Presidente del I Foro Iberoamericano de la Propiedad Intelectual INTELECTUAL L concepto de propiedad intelectual comenzó como un medio de reconocer la autoría del creador de una obra- -normalmente literaria o artística- -y su derecho a cualquier beneficio que pueda producirse como resultado de su trabajo. Pero no fue hasta el siglo XIX cuando la propiedad intelectual se convirtió en parte importante de la práctica económica industrial. Las necesidades del mundo de los negocios fueron marcadamente diferentes de aquellas del mundo de la creación artística, así que fueron formulados nuevos conceptos de propiedad intelectual, como las marcas. A diferencia de las anteriores innovaciones tecnológicas, internet ha sido construida sobre principios que desafían el concepto tradicional de propiedad intelectual Por ejemplo, el copyright pretende controlar la reproducción y distribución de creaciones, mientras que las funciones de internet permiten la reproducción masiva y la transmisión de información a bajísimo coste. Las páginas web, por ejemplo, son definidas en una localización pero pueden usar textos, imágenes o clips multimedia pertenecientes a fuentes de cualquier otra localización. Una simple página web puede representar no sólo la propiedad intelectual de aquellos que la han creado, sino también la de aquellas obras a las que están unidas por un link, y que pueden reclamar su parte. ealmente, pocas áreas del Derecho están cambiando tan rápidamente como el derecho de propiedad intelectual. Con el incremento de nuevas tecnologías para comunicar ideas, el desarrollo del comercio electrónico y la globalización de mercado de bienes y servicios, el derecho de propiedad intelectual afronta temas y desafíos como nunca se habían dado en el pasado. A la polémica sobre los nombres de dominios en la web, se sumó el conflicto judicial por el intercambio de ficheros musicales sin ánimo de lucro (caso Napster) Actualmente, el debate está todavía vivo en el ámbito del software. No resulta extraño si tenemos en cuenta que las economías están basadas en el comercio y el intercambio de servicios. En la actual economía de la información, las ideas se están convirtiendo cada vez más en servicios valora- REPENSAR LA PROPIEDAD E Si no queremos que sea víctima de su propio éxito, es necesario que la propiedad intelectual se redefina adaptándose al nuevo entorno creado gracias a ella. Abolirla sería utilizar erróneamente el micropoder del que gozamos gracias, en buena parte, a la acumulación de innovaciones estimuladas por la propiedad intelectual con sistemas cerrados y controlados, de su propiedad. Según ellos, las grandes empresas intentan acabar con el commons para englobarlo bajo el dominio de la propiedad privada y el mercado. Son muchos ya los autores que, ante la radicalidad de los cambios sufridos por el derecho a la propiedad intelectual, reclaman un debate en profundidad. Si, de una parte, el derecho a la propiedad intelectual resulta imprescindible para el propio desarrollo tecnológico de la Sociedad de la Información, es cierto que ese desarrollo ha modificado de raíz la forma de ejercer ese derecho. e han apuntado algunos sistemas que intentan proteger la propiedad intelectual aprovechando la misma tecnología que la desafía, como los llamados Digital Rights Managment (DRM) Hasta ahora, sin embargo, no se ha conseguido que esos sistemas de protección sean invulnerables. Parece previsible que esta pugna tecnológica se mantenga los próximos años. La lógica del sistema parece abocada a la imposibilidad de protección total, pues como advierte Castells, para imponerla sería necesario controlar el acceso y la identidad en internet. Una alternativa a esta lucha por el control sería proyectar un sistema de protección de la propiedad intelectual adecuado a la nueva realidad digital. Para algunos analistas, internet sigue siendo un medio joven aún, en el que se están generando constantemente nuevas iniciativas, nuevas tecnologías, nuevas oportunidades para hacer las cosas de otro modo. Varios autores proponen, por ejemplo, separar los derechos de autor de la remuneración de los autores para seguir experimentando nuevos modelos de negocio. Afirman que, aunque los internautas pueden no estar dispuestos a pagar por los contenidos, sí parecen proclives a valorar servicios de valor añadido que, en cada caso, pueden adoptar formas distintas. a propiedad intelectual ha generado una importantísima industria cultural y del entretenimiento. Además ha sido uno de los motores de la innovación tecnológica que ha hecho posible alcanzar el grado de desarrollo actual de la Sociedad de la Información. Si no queremos que sea víctima de su propio éxito, es necesario que la propiedad intelectual se redefina adaptándose al nuevo entorno creado gracias a ella. Abolirla sería utilizar erróneamente el micropoder del que gozamos gracias, en buena parte, a la acumulación de innovaciones estimuladas por la propiedad intelectual. S ÁNGEL CÓRDOBA R bles por el mercado. Pero esa valoración económica tiene mucho que ver con la protección de los derechos de la propiedad industrial e intelectual. Además del propiamente tecnológico, hay otro desafío presente a la propiedad intelectual: el de la ideología del commons. Este término inglés se refiere originalmente a los terrenos comunales, y es traducido al español por algunos autores como procomún. Se trata, según sus promotores, de espacios libres de las restricciones causadas por el funcionamiento habitual del mercado, en los que nadie tiene un control exclusivo sobre el derecho de ningún recurso particular. Los procomunes serían de muchos tipos, pero en este ámbito nos referimos a los intercambios de conocimiento en los que la compensación- -caso de existir- -no se basa en lo económico, sino en el reconocimiento de los méritos o satis- facciones morales. Los más acérrimos defensores del commons propugnan, incluso, desarrollar modelos sociales basados en la colaboración en vez de en la propiedad. Así, Michael Bauwens reclama una forma de organización humana en red basada en la libre participación de iguales, comprometidos en la producción de recursos comunes, donde la compensación monetaria no es una motivación clave y que no se vertebra con métodos jerárquicos de mando y control L P ara los pioneros de internet, crecidos en el caldo de cultivo de la cultura hacker, los principios sobre los que se ha basado el desarrollo de la red están ahora bajo la amenaza de los intereses empresariales. Se quejan de que, al principio, las grandes corporaciones prestaron poco interés a internet, pero cuando lo hicieron, su reacción fue intentar reemplazarla