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Lunes 26 de Marzo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.340. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. La luna de miel del hombre lobo El chino Yu Zhenhuan, uno de los hombres más peludos del mundo según el libro Guinness, ha anunciado en internet que se casará con una chica a la que conoció hace tres años, precisamente en la red ANTONIO M. FIGUERAS onde hay pelo hay alegría, debió pensar la novia de Yu cuando le dio el sí, quiero vía ciberespacio. Se trata de la segunda pareja que se conoce a Zhenhuan, quien declaró que sus padres tenían miedo de que no puediera encontrar una chica con la que casarme Cuando llegue el momento colgará en la red la fecha del enlace. El 96 de su cuerpo está recubierto de pelo. Sólo las palmas de las manos y las plantas de los pies se salvan del desorden genético conocido como hipertricosis que le emparenta con las leyendas más espeluznantes sobre los hombres lobo. El libro Guinness de los Récords le reserva un puesto de honor en la lista de los más peludos junto a los hermanos mexicanosVíctor Larry y Gabriel Danny Ramos Gómez, que se ganan la vida como acróbatas. Sus características físicas impiden a Zhenhuan bastantes más cosas que ser portada de Interviú o Elle Las pestañas son tan largas que le cuesta trabajo ver con normalidad. Los pelos que le crecen en el interior del oído le provocaron pérdida de audición y una infección de la que tuvo que ser intervenido. La selva capilar de sus fosas nasales dificulta su respiración. Nació hace treinta años en la provincia de Liaoing. Los niños, en su crueldad natural, le tiraban piedras y le llamaban hombre de las cavernas. Pero la familia hizo de la desgracia virtud y con seis añitos participó en una película titulada Las aventuras del niño peludo En la antítesis de la metrosexualidad, se quedó para siempre con el remoquete de niño peludo. Del cine pasó a la música. Yu toca la guitarra y el saxofón y sueña con convertirse en una estrella del rock. Actúa en bares y discotecas. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno AGUA DEL SÁHARA A D Yu Zhenhuan aspira a convertirse en una estrella de rock Al fin y al cabo, sólo resulta un poco más peludo que algunas estrellas del heavy. Zhenhuan interpuso una demanda de 25.000 dólares contra un parque de atracciones por usar su imagen sin su consentimiento. La perdió. Pero ahora, de momento, su ruleta de la fortuna le sonríe. Yu ha nacido en una época equivocada. Hubo un tiempo, en los albores de la humanidad, en que hubiera triunfado como ejemplo de virilidad. Le queda el consuelo de que todo es cuestión de mo- REUTERS das y convenciones culturales. Por ejemplo, en el mundo imaginario japonés los fantasmas y demonios llevan melenas escalofriantes. Quizá, en algún extraño planeta o en esa realidad inventada por cada uno en que se convierte internet pueda sentirse como en casa. No hay frontera o complejo que no atraviese la virtualidad de la red, el paraíso artificial por antonomasia, el hacedor de deseos imposibles que ha permitido que un hombre lobo pueda irse de luna de miel como cualquier otro. sí, el Sáhara, con artículo y acento en la a es como yo lo escuché de niña en el zoco de Villa Cisneros a Brahim Salem, quien tenía una tienda coloreada, la sonrisa muy blanca y los ojos llenos de agua como si estuviera siempre muy triste, o muy alegre. Lo que mejor recuerdo del Sáhara, es el agua. A mis tíos, cuando mis hermanos y yo íbamos de colonial a la Península, les llamaba muchísimo la atención que, siendo tan pequeños, pusiéramos siempre el tapón del lavabo para que no se marchara el agua con la que nos lavábamos la cara y las manos. Escribo íbamos de colonial a la Península porque, para nosotros, España era todo: la Península, las islas, Ceuta, Melilla y el Sáhara. Para bañarnos, mi madre nos ponía delante de un barreño de plástico blanco que aún conservamos como si fuera el cofre de un tesoro. Lo llenaba de agua hasta la mitad y miraba cuál de nosotros estaba menos sucio, para lavarlo el primero. Venía el agua navegando en buques aljibes desde Canarias. Pero no creo que me tocara jamás el privilegio de bañarme la primera pues solía yo excavar todo el día en la arena del patio junto a un camaleón atado a una palmera. Siendo tan escasa el agua, no me extraña que uno de mis recuerdos más dulces sea el de la piscina de agua salada del Casino, a la que se entraba por unos escalones que terminaban sumergidos. También me acuerdo del agua del mar contra los acantilados y de la playa donde mi abuela pescaba bailas que Ibrahim, español como yo nacido en el Sáhara, ayudaba a cocinar a mi madre. Pienso en los saharauis y en el Sáhara y se me llenan los ojos de agua, no sé si de alegría o de pena, de vergüenza o de rabia.