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ABC LUNES 26- -3- -2007 George Clooney pide a Merkel y a líderes de la UE más compromiso con Darfur 101 Carlota, como el resto de su familia, disfrutó de la noche al trepidante ritmo de la música AFP El príncipe Alberto se marcó un baile con Camila de Borbón AP ...y los Grimaldi se desmelenan en Mónaco La ausencia de la princesa Estefanía, por segundo año consecutivo, no deslució la celebración del Baile de la Rosa, donde la Familia Real monegasca demostró encontrarse en forma al compás de éxoticos ritmos MONTECARLO. Un año más el Sporting Club de Montecarlo, completamente cubierto de rosas, ha sido el espectacular escenario que ha acogido, como viene haciendo desde 1964, a los exclusivos invitados que se dan cita en el tradicional Baile de la Rosa. De nuevo este año, la gran ausente ha sido la princesa Estefania, que, desde que su padre falleciera, no ha vuelto a acudir a esta fiesta, dejando todo el protagonismo a su hermana, la princesa Carolina- -enfundada en un vestido de color vino, que se complementaba con un espectacular collar- que presidió la celebración junto a su hermano, Alberto, y acompañada por su esposo, Ernst de Hannover, y por sus tres hijos mayores. No obstante, Carolina tuvo que compartir los focos y las cámaras con su hija Carlota, que, vestida con un corpiño de pedrería sin mangas y falda negra con gran vuelo, rivalizó con su madre en belleza y elegancia. La velada estuvo dedicada a la música Tziganie una mezcla de ritmos de varios continentes, que amenizó la cena de gala en la que se sirvió un delicioso menú regado con champán francés. Pero los verdaderos protagonistas de la noche, y centro de todas las miradas, fueron los miembros de la Familia Real monegasca, que, tras la cena, no pararon de bailar, incluso desmelenarse, al ritmo de la música. Tanto la princesa Carolina como su esposo se esforzaban en imitar a las exóticas bailarinas AP