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ABC LUNES 26 s 3 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA TRES CANDIDATOS EN FRANCIA Si Royal perdiera en la primera vuelta, Bayrou tendría posibilidades de ganar: la izquierda entera le votaría con tal de parar a Sarkozy (peligroso guiño a los votantes de Le Pen) Sarkozy es cambiante pero muy hábil. Royal, menos cambiante, no ha sido vencida aún. Bayrou tiene talla presidencial. Es una gran elección... O hay dos candidatos en Francia sino tres. François Bayrou, no existía el año pasado: hoy tiene posibilidades de ganar. Francia, sociedad libre e inteligente, está desasosegada. Grandes grupos de población sienten la angustia de la precariedad. Para muchos, el más creible es Bayrou. No se pliega a las encuestas, no cambia... La irrupción de Bayrou ha cambiado la campaña electoral. Falta menos de un mes para el 22 de abril (segunda vuelta, el 6 de mayo) La presidencia de Francia es ejecutiva, según la constitución de la V República. El Jefe del Estado ejerce el poder. La candidata socialista, Ségolène Royal, levantó un revuelo al aparecer en escena, en vísperas del verano; Nicolas Sarkozy era esperado en la derecha. Pero nadie contaba con François Bayrou, un aspirante de talla presidencial. Ségolène Royal, candidata socialista de 53 años, nacida en una familia militar, disciplinada, de ocho hermanos. Ciencias Políticas, graduada de la Escuela Nacional de Administración. Casada, no por la vía habitual, con el primer secretario del Partido Socialista, François Hollande, misma promoción de la ENA. Inscritos en el Registro de Parejas de Hecho. Cuatro hijos. Todavía Royal puede ganar, aunque desde noviembre retroceda. ¿Cómo son de fiables los sondeos en un país cuyo 50 por ciento de votantes asegura no haberse decidido un mes antes de la elección? La intuición y el coraje son dos características de Royal. Se cree, dicen sus enemigos, Juana de Arco. Quiere defender a la Francia menos rica, aunque ella no represente a la izquierda clásica. Propone un sistema de entender la globalización y sus problemas. Pero hay algo atractivo en Royal: un estado moderno ha de ser capaz de defender a sus ciudadanos del miedo. Miedo a la pobreza, a la precariedad, a la soledad, a la vejez, a la enfermedad... oyal propone 16 medidas e incentivos fiscales para promover energías renovables. Defenderá la Francia nuclear que diseñaron los equipos de De Gaulle. Pero no hay, en esta y en otras materias, política realista si no es a escala europea. Europa necesita un ambicioso tratado. Royal no aceptará un tratado de mínimos. Ha de entrar en vigor antes de las elecciones europeas de junio 2009. Sin la contribución de Francia, país central, será difícil despegar. En un mundo con tres o cuatro grandes polos de poder, la UE es indispensable: representa hoy la civilidad. Europa ha fraguado en torno al derecho, al comercio, a la moneda y a las instituciones. Royal defiende una política exterior común que dé paso a una política de defensa, en el que el ministro de Asuntos Exteriores y de Seguridad, nombrado, como el presidente del Consejo Europeo para cinco años, desempeñe un papel central. Royal quiere hacer frente a la brutalidad conyugal. Ayudar a las víctimas. Modernizar el procedimiento de denuncia contra la ley del silencio. Doblar el presupuesto de la administración de justicia; hacerlo rápido. Defender el derecho de N los desfavorecidos. Proteger el habeas corpus a escala europea. Nadie duda de la eficacia de Sarkozy, todavía hoy ministro del Interior. Su programa de promoción del empleo y del relanzamiento empresarial han sido verificados por el mejor think tank, el Insead de Fontainebleau. Que Sarkozy tiene energía, atractivo, humor y decisión es incuestionable. Pero hay dos flancos que inquietan a los franceses: su tendencia a cambiar de bando con facilidad, para decir a cada cual lo que quiere oír. Y su inclinación hacia los grandes nombres del mundo del dinero. Francia, sostiene Sarkozy, debe recuperar la confianza en sí misma. Es el cuarto exportador mundial. Debe renovar su esfuerzo y proteger la innovación de sus empresas. En una sociedad justa, las diferencias entre ciudadanos no deben depender de su nacimiento, color o estudios. Es el trabajo de cada día lo que debe determinar los criterios del éxito personal. Aquellos que quieran trabajar más deben ganar más. Y deben conservar el fruto de su esfuerzo para preparar el futuro de sus familias. este es el momento en que irrumpe en la campaña François Bayrou, un tipo de extraordinario temple, serio, alegre, provinciano, cosmopolita, clintoniano, de largas estancias americanas. Viene del Béarn, bajo el Pirineo, junto al País Vasco. Católico practicante, radical defensor de la república laica, Bayrou tiene un pequeñísimo equipo: es un tipo tranquilo y resistente. Demócrata sin posible sorpresa. Europeo. Convencido de su posibilidad de ganar. Acaba de rebasar el 20 por ciento de intención de voto; 24 Royal; 25 Sarkozy (son las encuestas... Bayrou se ha enfrentado a los grandes medios de comunicación, lo que celebran muchos franceses. También a los grandes partidos. Parece decidido a hacer frente a las nuevas necesidades, las que amenazan y a veces angustian al francés de provin- Y cias, es decir, al 70 por ciento (los cosmopolitas están en el eje Costa Azul- Lyon- París) Bayrou quiere ser un presidente sin compromisos con el dinero. Sabe que cuenta con un país rico y relativamente poderoso, influyente en el mundo: por su defensa de las libertades, por la gallardía frente a la conducta de Bush en Irak (anotar en el haber de Chirac y Villepin) Pero influyente también por sus submarinos nucleares, su independencia energética, su capacidad de investigar, desarrollar e innovar, su cultura. Si Ségolène quedara fuera de combate en la primera vuelta, Bayrou tendría posibilidades de alzarse con la victoria: la izquierda entera le votaría con tal de parar a Sarkozy (peligroso su guiño a los votantes de Le Pen) Sarkozy ha anunciado su decisión de pelear contra la delincuencia, e incluye en ella a los alzados en las barriadas pobres, en torno a grandes ciudades. Cuando en el penúltimo otoño ardieron los suburbios de París y Lyon, se dirigió a los incendiarios como ministro del Interior: Sois pura gentuza (racaille) tendréis que veros las caras conmigo... Días antes había criticado, para escándalo de musulmanes, a quienes degüellan corderos en sus bañeras ayrou, antiguo ministro de Educación, no se adapta a las encuestas, no cambia. Maneja dos argumentos mayores: primero, una sociedad compleja no ofrece grandes márgenes de maniobra. El sistema bipolar, socialistas frente a derecha, es cada vez más torpe, más inadaptado. Sólo dos grandes unificadores convencieron al país en el siglo XX, en 1918, Clémenceau; en 1940, De Gaulle... Segundo, la mundialización nos dice que el adversario está en el exterior, no en el interior. China es hoy el taller del mundo. India trabaja en Internet diez veces más barato que Europa. Brasil, granja global, es primer exportador de alimentos. Sólo la Unión Europea puede librar a los europeos de la insignificancia. Bayrou cree indecente que nuestros hijos o nietos paguen nuestras deudas. Propondrá que la Constitución prohíba todo presupuesto con déficit funcional. Ni De Gaulle, ni Pompidou, ni Giscard, ni Barre dejaron deudas a los franceses. Desde hace 25 años los gobiernos acumulan las deudas, desvergonzada política. Cree en la construcción de una defensa europea. La realidad se impondrá. Los europeos gastan dos tercios del presupuesto de defensa americano para conseguir un 10 por ciento de su potencia de fuego. Debemos acabar con este rompecabezas y poner en marcha las sinergias nacionales. La defensa del territorio europeo corresponde a los europeos (duras palabras para los gobiernos polaco y checo, compradores del sistema antimisiles americano) Si al final la fórmula clásica se impone, Sarkozy frente a Royal, el triunfo del primero llevaría a una Francia más respetuosa de Norteamérica... El triunfo de Royal abriría la puerta a grandes cambios: quizá la Sexta República. B R DARÍO VALCÁRCEL