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ABC DOMINGO 25- -3- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 91 Dos millones de menores, enganchados Con más de 137 millones de usuarios, China es ya, tras EE. UU. el segundo país del mundo con mayor número de internautas. Según el Gobierno, de los 18 millones de menores de edad que navegan, el 13 por ciento (2,3 millones) están enganchados a la red. Una cifra demasiado elevada para un régimen dictatorial que ve al foro más libre del planeta como una amenaza. Si a estas reticencias se unen las apuestas ilegales on line y hasta las muertes por agotamiento delante del ordenador, no es de extrañar que Pekín quiera cerrar más cibercafés y abrir centros de tratamiento como el de Daxing por todo el país. Desde que esta institución fue creada hace 2 años, más de un millar de jóvenes han pasado por ella, y cuenta con 20 doctores, cinco asistentes y diez enfermeras. Dicen curar al 70 por ciento de pacientes. Los jóvenes ciberadictos chinos reciben instrucción militar dos veces al día. En la imagen, uno de los entrenamientos Mili y descargas eléctricas para los ciberadictos chinos Para combatir la adicción a internet que sufren muchos jóvenes chinos, el Ejército de Liberación Popular ofrece por 900 euros al mes un singular tratamiento que combina la férrea disciplina militar con los electrochoques y las consultas psicológicas TEXTO Y FOTO PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. En un país como China, donde hasta los camareros forman y desfilan cada mañana en la puerta de los restaurantes, la cultura militar inculcada por el régimen comunista sigue muy presente en la sociedad a pesar de su notable apertura económica. Por eso, y aplicando aquello de a nuevos problemas, viejos remedios el Ejército ya se está encargando de luchar contra una de las lacras más recientes surgidas en el gigante asiático: la preocupante adicción de sus jóvenes a internet. La primera línea de esta batalla se encuentra en el cuartel de Daxing, un suburbio a las afueras de Pekín donde el Hospital General Militar ha instalado un centro para tratar a los ciberadictos que, en mandarín, se denomina Base para el Crecimiento Psicológico Juvenil. Al frente del mismo se halla el coronel Tao Ran, un oficial del Ejército de Liberación Popular que hace años se hizo famoso por sus contundentes técnicas para curar a los heroinómanos y ahora vuelve a la carga para desenganchar a la juventud china de la Red. Con este objetivo, el centro ofrece un heterodoxo tratamiento que combina la férrea instrucción militar con suaves descargas eléctricas y consultas con psicólogos. Llevo casi un mes aquí y ahora me doy cuenta de que dependía tanto de internet como un drogadicto de la cocaína explicó Liu Jian, un estudiante de 17 años de la vecina provincia de Hebei, durante una visita de ABC a este centro. Y no le falta razón porque se pasó una semana entera jugando al conocido World of warcraft una epopeya on line que congrega a millones de jóvenes de todo el planeta recreando un mundo fantástico de guerreros, monstruos y druidas al estilo de El señor de los anillos Estuve los siete días en el cibercafé sin apenas comer ni beber y durmiendo sólo un par de horas reconoció el muchacho, que se aficionó a internet y a los juegos en la Red a los 9 años de edad. Mientras los psicólogos y expertos explican esta adicción argumentando complicadas teorías sobre la fuerte competitividad que sufre la juventud china, o la soledad de los adolescentes nacidos tras la instauración de la política del hijo único los pacientes son mucho más prosaicos y simples. Estaba aburrido y no quería ir al colegio porque allí no me lo paso bien se encogió de hombros Liu Jian, que faltó un mes a clase hasta que los profesores, alarmados, avisaron a su familia. Traído a la fuerza por sus padres, en este recinto militar sigue una severa instrucción para aprender, según explica una de sus monitoras, Yao Shumin, disciplina, compañerismo y respeto por los demás y por las normas Para ello, los 24 chicos y seis chicas que actualmente están Una semana jugando internados en Daxing se levantan cada día a las seis de la mañana y corren durante diez minutos en la pista de entrenamiento. A continuación, desayunan y disponen de media hora libre antes de empezar la instrucción militar, que dura otra hora y media. Además de desfilar y seguir las órdenes impartidas por un soldado, los ciberadictos que suelen tener entre 12 y 24 años, aprenden técnicas de combate y participan en juegos de guerra enfrentándose entre sí con pistolas y réplicas de kalashnikov dotadas con láser. En consultas personales, los psicólogos atienden a los pacientes a las nueve de la mañana y las tres de la tarde, antes de repetir la rutina del entrenamiento militar. Dichas entrevistas incluyen el análisis de dibujos y juegos efectuados por los internos, que cuentan con una sala de pintura y música, y otra con un saco de boxeo y las paredes acolchadas para aplacar sus enfados a golpes. Por si los puñetazos no funcionan, los jóvenes se someten durante media hora cada dos días a la denominada terapia física la aplicación, mediante electricidad, de calor en varios (Pasa a la página siguiente) Un saco de boxeo Los 24 chicos y 6 chicas internados se levantan a las 06.00 y corren durante 10 minutos, luego desayunan