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ABC DOMINGO 25 s 3 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 89 Se me nota más la influencia de la tradición rockera argentina Coti publica su nuevo trabajo, Gatos y palomas PABLO CARRERO MADRID. El suyo es un caso peculiar. Empezó, sí, tocando con su banda, Luz Mala, en su Rosario natal, pero el destino le tenía preparada una prometedora carrera como compositor a sueldo haciendo canciones para diversos artistas algunas cosas de las que hacía- -reconoce- -me gustaban y otras no Pero, cuando su reputación y su caché estaban bien crecidos, decidió empezar de nuevo y venirse a España a emprender su carrera como intérprete en solitario. Fue una decisión arriesgada, pero tuvo su premio. Hoy es uno de los artistas más cotizados de la escena musical española, habiendo llegado a despachar más de 300.000 copias de su disco en directo Esta mañana y otros cuentos publicado en 2005, tres años después de su disco de debut: Mucha gente me dice que tiene la sensación de que todo ha ido muy rápido, pero yo lo he vivido de una forma muy natural y, al contrario, me parece que ha sido muy paulatino. Haciendo un balance, creo que fue como un camino. ya el primer disco fue un éxito importante, y luego todo ha venido de forma gradual Rápido o no, el éxito sí ha sido una sorpresa para el propio Coti: Realmente, no me planteaba ninguna expectativa. Me lo planteaba como una buena oportunidad para hacer lo que quería, que era grabar y tocar mis propias canciones. En ese sentido, sí ha sido algo con lo que no contaba en realidad Perfectamente acomodado en el mercado español, Coti no añora los tiempos de su banda argentina: Nada en absoluto; creo que ahora tengo lo mismo, pero mucho mejor. Mi relación con mis músicos es perfecta, y la sensación que tenemos al tocar en directo igual; no necesito virtuosos en mi grupo, sino gente implicada y con la que haya un entendimiento total, como es el caso Muy similar a sus trabajos anteriores, en Gatos y palomas su nuevo disco, se nota más el acento rockero típicamente argentino: Los temas rockeros son más rockeros que nunca; yo creo que, además de muchas otras influencias, en mi disco se nota más que nunca la influencia de la tradición rockera de mi país Más información sobre el cantante: http: www. cotisorokin. com Lo mismo, pero mejor Coti, en una imagen de archivo IGNACIO GIL CLÁSICA Ciclos de Scherzo Obras de Beethoven, Brahms, Scriabin y Rachmaninov. Intérprete: Ivo Pogorelich, piano. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Fecha: 20- III Pogorelich, distinto ANTONIO IGLESIAS Beethoven, Brahms, Scriabin y Rachmaninov son, verdaderamente, tres grandes de la literatura pianística, sostenidos por la vertiente del Romanticismo en una u otra manera, cuando no directísimos representantes de tan importante estética para el teclado. Dedicarle al genio de Bonn una primera parte, con obras tales como dos de sus treinta y dos sonatas (la última de ellas, Op. 111, y la apenas frecuentada Op. 78, dejando en medio el inefable Para Elisa con Johannes Brahms Intermezzo Op. 118, número 2) Alexander Scriabin Sonata Op. 30) y Sergei Rachmaninov Sonata Op. 36) llenando la segunda mitad del programa, se destaca por su genuina importancia para poder exhibir una mecánica que, como nunca, se reclama apriorísticamente como segura y rica en medios de toda índole. La página beethoveniana, la Sonata de los trinos se suele distinguir aludiendo a una de sus más grandes dificultades, máxime cuando fue escrita llegando del clave, con Scriabin, magnífico continuador de Chopin, elevado en una manera que suele ejemplificarse con su satánico Poema del éxtasis pasando a su famoso compatriota Rachmaninov, uno de los padres de la música para el cine, nos sitúa ante el más elocuente muestrario de la altura de un virtuoso pianista. Admiramos en Ivo Pogorelich cuantas excelsitudes técnicas quieran denotarse en su rico juego de medios mecánicos dentro de la técnica más amplia. Me gus- taría que los dedos en el forte resultaran con mayor articulación, que su potente fortissimo llegara a igualar el bello caudal de todas las demás intensidades, en todo momento de hermosa calidad. Pero, sobre todo, que no se refugiara pecando, gravemente, con cuanto dejó escrito el compositor (servicio máximo que el intérprete ha de prestar al autor) y no exagerar tanto el lento porque llega, seré muy sincero, al aburrimiento. De la memoria (todo el programa lo tocó situando las páginas sobre el atril... hablaremos en otra ocasión. De todos modos: recital éste de Pogorelich de campanillas, que no precisaba de ese deseo manifiesto de resultar distinto