Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
88 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 25 s 3 s 2007 ABC El enfermo imaginario El martes se celebra el Día Mundial del Teatro, una jornada que sirve, cada año, para reflexionar sobre un arte que está en permanente crisis pero que, a la vista de las cifras, puede considerarse, al menos en España, un enfermo imaginario POR JULIO BRAVO FOTO: RAFA ALCAIDE MADRID. La celebración del Día Mundial del Teatro, una jornada instituida por la Unesco- -a través del Instituto Internacional del Teatro- -en el año 1961, se ha convertido últimamente en una fecha propicia para la reflexión dentro del mundo de las artes escénicas. Numerosos actos de muy distinta índole sirven para que los profesionales del arte de Talía festejen la jornada al tiempo que tratan de llamar la atención sobre las necesidades de un sector que, a pesar de su crisis permanente muestra una más que gozosa salud en nuestro país (siempre mejorable, naturalmente) En el año 2005 (el Ministerio de Cultura no ha publicado todavía las cifras oficiales del año 2006, aunque lo hará en unos días) según datos de la SGAE, se celebraron en España 58.111 funciones de teatro, una cifra mínimamente inferior a la de 2004 (59.415 funciones) Sí subió el número de espectadores, que pasó de los 12,9 millones de 2004 a los 13,4 millones de 2005, lo que supone un incremento del 3,8 por ciento. En cuanto a las cifras económicas, la recaudación del teatro español en 2005 alcanzó los 160,8 millones de euros, que supone un crecimiento del 16,8 sobre los datos de 2004. Madrid y Barcelona, lógicamente, son las dos ciudades que mayor y más continua actividad teatral concentran; prácticamente la mitad de los espectadores de teatro en España están en ambas capitales, aunque otras ciudades- -Valencia, especialmente, con una creciente actividad escénica- -contribuyan cada vez más al aumento del público teatral. Nadie discute ya el extraordinario papel revitalizador para nuestros escenarios que han jugado los musicales, especialmente en las dos grandes capitales citadas. Las cifras son, además, incontestables: en el año 2005, los tres espectáculos más vistos en Madrid fueron comedias musicales: Mamma Mia! 458.000 espectadores; Cabaret 357.603 espectadores; y Hoy no me puedo levantar 146.566 espectadores. A ellos se suman las representaciones del espectáculo Dralion ofrecidas por el Circo del Sol, que vieron 222.376 personas en Barcelona, y 146.566 personas en Bilbao. Este impulso del musical y el éxito de varias producciones del denominado teatro de texto (tanto en el sector público como en el privado) no puede hacer lanzar las campanas al vuelo ni reflejan un panorama de color de rosa; hace unos días, el actor Paco Valladares reclamaba desde Santander la necesidad de una ley del Teatro y, aunque sus declaraciones eran más un desahogo y una petición de árnica para los productores teatrales privados, no es la suya una voz solitaria. Hace unos meses, la Asociación de Directores de Escena presentó su propio proyecto de ley del Teatro, aunque su contenido era más bien teórico; y en los cajones del Ministerio de Cultura descansa un proyecto elaborado durante la anterior legislatura, en el que trabajaron durante meses los responsables del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem) juntamente con las Comunidades Autónomas. El sector teatral tiene en el bolsillo, evidentemente, muchas y muy justas reivindicaciones: la insuficiencia de las ayudas públicas a los empresarios privados, uno de los más firmes pilares del teatro español: la falta de apoyo a los autores españoles, con muchas dificultades para asomar la cabeza y poder estrenar sus obras; la escasa difusión de las programaciones y su parva presencia en los medios de comunicación. Son, naturalmente, hechos ciertos, pero que no pueden servir de excusa para ocultar el verdadero problema que tienen a menudo tanto el teatro como el cine español: la falta de comunicación con el público. José María Pou, productor, traductor, director y protagonista de La cabra, o ¿quién es Silvia? uno de los montajes más sólidos, importantes y aplaudidos del teatro español reciente, es tajante en este sen- Componente económico José María Pou y Mercé Aranega, en La cabra, o ¿quién es Silvia? tido: Mi obsesión es no hacerle perder el tiempo al público. Ellos detienen su vida durante un par de horas para sentarse y dejar que nosotros las llenemos, y eso es una responsabilidad. Así que lo que yo quiero es que salgan con los bolsillos llenos de preguntas y de interrogantes, que el público cambie Y el dramaturgo José Luis Alonso de Santos, autor de obras como Bajarse al moro o La estanquera de Vallecas lo corrobora: Cada vez tengo más respeto hacia el espectador. Se han tomado la molestia de salir de su casa, a menudo después de una jornada de trabajo; han elegido tu obra de teatro de entre una oferta cada vez más amplia de espectáculos y de propuestas de ocio. Y no me gusta hacerle perder el tiempo El teatro adquiere de este modo un componente económico; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, ha destacado con frecuencia la importancia que el teatro tiene para la capital no ya desde el punto de vista cultural, sino también como generador de turismo y riqueza económica. El 60 por ciento de los espectadores que asisten a los musicales en Madrid proceden de fuera de la capital, según aseguraba a ABC hace unos días Julia Gómez Cora, directora general de Stage Entertainment España, responsable de títulos como Los productores o Mamma Mia! En 2005 continuó la tendencia creciente del teatro español, con 13,4 millones de espectadores Aula de Cultura La Fundación Vocento presenta: Intervendrá: D. Jesús Higueras Párroco de Santa María de Caná (Pozuelo) martes 27 de marzo de 2007 20.00 horas Ser cristiano hoy Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: www. abc. es informacion aula cultura ABC Centro Cultural de Círculo de Lectores C O Donnell, 10- Madrid Metro: Príncipe de Vergara (Entrada libre- Aforo limitado)