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68 MADRID DOMINGO 25 s 3 s 2007 ABC San Miguel, en apuros Esta basílica pontificia del siglo XVIII, situada en la calle de San Justo, se duele de muchos y graves desperfectos s Su restauración, a la vista de un proyecto integral de reforma, necesitaría dos millones de euros POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTOS JAIME GARCÍA MADRID. A simple vista, la Basílica Pontificia de San Miguel, en la madrileña calle de San Justo, tiene muy buena pinta. La realidad es otra. Los responsables de este templo del siglo XVIII han venido realizando una serie de reformas muy puntuales, muy concretas. Sin embargo, la iglesia está pidiendo a voces un auténtico chequeo. No está en ruinas, ni mucho menos, pero su sistema eléctrico es obsoleto, parte de sus fachadas presentan serios deterioros; las cubiertas, el tejado y el campanario requieren mejoras y, además, muchos de sus frescos- -auténticas obras de arte- -han perdido brillo mientras el polvo se amontona en muchas de sus esculturas y evita un mayor lucimiento de las imágenes. Manuel Cociña, rector de esta basílica, nos enseña un proyecto integral de reforma que, aunque se hiciera por fases, necesitaría un presupuesto total aproximado de dos millones de euros. En San Miguel sienten una sana envidia de las iglesias más cercanas: San Ginés, las Calatravas, San José, Nuestra Señora de La Almudena, San Andrés, la Catedral Castrense y San Francisco el Grande, por citar algunos ejemplos, han sido restaurados. San Miguel parece el patito feo de toda esta zona y es el único del centro histórico madrileño que no ha contado con una reforma a fondo añade Cociña. Y tiene razón. Entrar en San Miguel es ver un suelo resplandeciente, unos bancos en muy buen estado, un altar cuidadísimo... Pero en cuanto uno se fija más despacio, saltan a la vista grietas y desconchones en las paredes de la nave central. Los frescos de las bóvedas tienen arañazos Les falta nitidez y parte del dibujo. No hay más que reparar en el retrato de El rector, Manuel Cociña, señala alguno de los desperfectos del campanario San Miguel, en el frontal del altar mayor, para comprobar que su rostro está completamente rayado por culpa de la erosión y el paso del tiempo, que no perdona nada. Además, vemos cableado antiquísimo en pésimas condiciones, incluso de seguridad. Subimos al campanario y descubrimos, además de una vista maravillosa del Madrid de los Austrias, que las campanas precisan de un buen repaso. Una de ellas todavía conserva el orificio de una bala que le resta buena musicalidad y sonido. Según el rector, habría que restaurar todo el campanario a base de un sistema de microdifusión que, a lo mejor, obligaría a trasladar alguna campana hasta Alemania. Sólo el arreglo del campanario se pone en 36.000 euros. En definitiva, las obras más necesarias serían: en la instalación eléctrica, el deterioro de la fachada, el daño causado por las lluvias en los exteriores de las cubiertas (que deja las cabeceras de las vigas a la intemperie) el grave deterioro de los acceso al campanario y el revoco del frontón interior. Por si fuera poco, los frescos se deterioran aunque todavía se está a tiempo de salvarlos. Es el caso de los de Rusca, los hermanos García Velasquez y Hastoy. Sobre la instalación eléctrica, Manuel Cociña comenta que es obsoleta. Hay peligro de incendio. Su reforma daría mucho más esplendor e iluminación a zonas de la iglesia que ahora están muy poco iluminadas. Tendríamos, además, una mayor seguridad y nos adaptaríamos a los de la Unión Europea sobre los requisitos de una iluminación menos contaminante En este aspecto- -asegura el rector de San Miguel- -hemos contado con el apoyo de Endesa, que es una ayuda generosa pero insuficiente. El presupuesto es de unos 140.000 euros y Endesa da 50.000 El acceso al campanario, como queda dicho, está mal. Se hizo, seguramente, en el siglo XVIII y desde entonces no se ha restaurado nunca. A lo mejor se ha puesto yeso en un lugar determinado, pero nada más. Las escaleras son endebles... En cuanto a los frescos de la iglesia, urge limpiarlos y restaurarlos. Pero no vale una gamuza. Es labor de expertos en restauración de obras de arte para que todas las obras bri- Ayuda generosa Microdifusión Sana envidia Requisitos de la UE No está en ruina. Ni mucho menos. Pero sus instalaciones requieren, con urgencia, un chequeo Barreras arquitectónicas Nitidez y frescura Esculturas, lienzos, cruces y relicarios, entre sus joyas El autor del proyecto arquitectónico fue el italiano Iácomo Bonavía, afincado en España hacia 1725, a la sazón Maestro Mayor del Arzobispado de Toledo. La fachada de la actual iglesia de San Miguel, en piedra berroqueña alternada con entrepaños de ladrillo, debe su original convexidad a la disposición de la planta de la iglesia y a su organización arquitectónica. Su traza, dicen los expertos, puede asemejarse a la de un retablo, con zócalo y tres cuerpos, así como tres calles y dos entrecalles. En la cripta, el presbiterio está presidido por un sagrario en plata, labrado con escenas evangélicas al que, pintados en el muro, rodean ángeles orantes. El templo de San Miguel conserva diversas esculturas de especial relevancia, todas ellas del siglo XVIII. Entre ellas, Santa Librada de Luis Salvador Carmona; San Pascual Bailón de Juan Pascual Mena, y San Miguel obra perteneciente a la escuela portuguesa. Cuenta, además, con un lienzo de San Jerónimo (de la escuela madrileña) una cruz procesional barroca y cuatro relicarios en bronce. llen con auténtico esplendor. En San Miguel también preocupa mucho un acceso para minusválidos. Para acceder al templo, por su entrada principal, hay que salvar siete peldaños. Sueñan con contar con un ascensor para llegar a la cripta y una rampa exterior que respete, claro está, las características arquitéctónicas e historico- artísticas del edificio. Sabemos que dos millones de euros no es ninguna tontería pero el edificio lo merece. Si los arreglos se hacen por fases. es un presupuesto accesible para cualquier tipo de corporación pública, ya sea el Ministerio de Cultura, la propia Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital. Lo ideal sería que las tres administraciones se pusieran de acuerdo y colaboraran para restaurar este templo que, además, es la iglesia del Cuerpo Diplomático y un patrimonio de todos los madrileños. Y que no se olvide nadie: San Miguel es la única iglesia barroca italiana de Madrid explica Manuel Cociña. Cuestión de fondos Llegados a este punto, preguntamos si en ese presupuesto no