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86 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 24 s 3 s 2007 ABC Castigo de la avaricia Consiga mañana, con ABC, La burla del diablo por un euro MANUEL LUCENA GIRALDO Europa, el Mediterráneo, África. Este era el camino hacia la aventura y una fabulosa fortuna. Una peligrosa banda de hombres desesperados, manipulados por dos bellas mujeres, decididos a ganarle la partida al mismo diablo La introducción publicitaria de la película La burla del diablo (1953) describió de manera perfecta la trama que la sustentaba. Para que hubiera sido completa, debía haber añadido que se trataba de un film de aventuras, al tiempo que un sutil y, a veces, desencajado recorrido por una gama de asuntos que fueron de la explotación de África a la dificultad de las relaciones humanas, la fatalidad de la ambición o la ruindad que se puede- ¿suele? -esconder tras la belleza física. Semejante gama de sentimientos malos y peores sólo podían ser tratados desde un humor tan ácido como desesperanzado, el verdadero hilo conductor que recorre este itinerario, tan de los años cincuenta, por los abismos del alma humana. ¿Cuál es la explicación de todo ello? Sencillamente, el cóctel nunca mejor dicho, por la desdichada afición al alcohol de buena parte del equipo de filmación, director y actores incluidos- -de genios que reunió, algunos en su etapa crepuscular, alguno oliendo de cerca la muerte, otro en la etapa de consagración definitiva, que sería seguida de un derrumbamiento apoteósico. El director fue John Houston, lo que explica el humor vitriólico insuflado en el guión, del cual fue corresponsable Truman Capote, maestro mucho antes de A sangre fría en el retrato de los excesos de la avaricia. No está muy claro porqué la novela de James Helvick en la que está basada la historia interesó a Humphrey Bogart (el habló de dinero) lo suficiente como para que se apuntara a producirla junto a Houston y Jack Clayton. Tampoco sabemos porqué nada menos que Robert Capa, el año antes de que una mina lo volara por los aires en la entonces recién comenzada guerra de Vietnam, se involucró en el proyecto, en el cual fue responsable de la foto fija. El resto del elenco no es menos impresionante, pero la historia que nos cuentan lo merecía. Cuatro criminales (Robert Morley, Peter Lorre, Ivor Barnard y Marco Tulli, en excelentes papeles) recalan en un pequeño puerto italiano junto a Bill Dannreuther (Humphrey Bogart) y su pragmática esposa María (Gina Lollobrigida) que les sirven de tapadera. Mientras esperan la reparación del barco, en el que pretenden viajar a África, comunican a Bill el verdadero motivo del viaje (el falso era vender aspiradoras) la adquisición de tierras que contenían depósitos de uranio. Diferentes personajes complican la trama tanto como la torpeza y la malicia de todos ellos: Jennifer Jones teñida de rubia- -hace de amante de Bogart: no se la pierdan. Por mucho dinero