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ABC SÁBADO 24 s 3 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 85 CANCIÓN Songs Of Innocence And Experience Concierto de Marianne Faithfull. Lugar: Círculo de Bellas Artes, Madrid. Fecha: 23- III La salud de las heridas JESÚS LILLO Pudo con ella un cáncer de pecho, pero no un simple catarro. Marianne Faithfull contuvo anoche la tos y el desmayo y llegó, como pudo, al final de sus Songs Of Innocence And Experience Se saltó en los bises Ballad Of Lucy Jordan y, abreviando, se despidió, voz y piano, con Don t Forget Me pero fue el suyo un recital de resistencia: pidió un ventilador para sofocar la fiebre, una taza de te para caldear la garganta y, sin tan siquiera probar sonido en la sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes, salió a interpretar unas canciones que, lejos de contagiarse o debilitarse por la enfermedad de su dueña, brotaron con fuerza de una garganta herida de antemano, habituada a rozar y rajar estribillos. Acompañada de una joven y solvente banda de acompañamiento, desprovista de la alta tensión rítmica y eléctrica de su anterior gira, Marianne Faithfull apostó ayer por la intimidad y la cadencia del blues. A la altura de Broken English o Why D ya Do It? piezas que muy a finales de los setenta marcaron su renacimiento como diva del post- punk, Marianne Faithfull forzó la máquina y sacó de donde no había, pero el resto de su actuación representó un premeditado ejercicio de sobriedad y contención, casi masculino, ajeno a cualquier afectación. No es que los pulmones, que también, no dieran más de sí, sino que Marianne Faithfull dejó de ser hace mucho tiempo aquella chica de ayer que cantaba As Tears Go By para interpretar otros papeles, escritos a la medida de su voz siniestrada o elegidas a dedo entre lo más crudo y profundo de muestrarios ajenos. Ismael Lo, Nick Cave o P. J. Harvey fueron algunos de los autores a los que Marianne Faithfull recurrió anoche para hilvanar su recital, guionistas de una función dramática que la cantante británica, definitivamente metida a actriz de un papel intransferible, interpreta con un instrumento cascado, una garganta que ha reencontrado en el blues el refugio y la energía- -indígena, telúrica- -con los que suplir cualquier defecto de forma y transformarlo en extra de un agónico melodrama. Joe Cocker, en una imagen promocional ABC A mi edad, resulta difícil cantar canciones de amor adolescente Joe Cocker s Cantante El músico vuelve a la actualidad con la publicación de su nuevo disco, Hymn for my soul que en España se pondrá a la venta el lunes. En él se incluyen canciones de autores como Bob Dylan, George Harrison y Stevie Wonder PABLO CARRERO MADRID. La suya es una de las voces más imponentes y más reconocibles del rock de las cuatro últimas décadas. La grabación del With a little help from my friends que los Beatles habían registrado un par de años antes en su fundamental Sergeant Pepper s Lonely Hearts Club Band y, sobre todo, su apoteósica interpretación en el festival de Woodstock en el verano de 1969, le consagraron para siempre. Después de algunos años más bien tempestuosos, Cocker consolidó en la década de los ochenta su lugar entre los artistas más populares del rock internacional gracias, sobre todo, a la inclusión de muchas de sus grabaciones en las bandas sonoras de películas de gran éxito comercial Oficial y caballero Nueve semanas y media Harry y los Henderson El guardaespaldas y otras muchas) Ahora, Joe Cocker acaba de poner en circulación un nuevo álbum, Hymn for my soul en el que recoge una equilibrada colección de canciones firmadas tanto por grandes luminarias del rock de todos los tiempos (Bob Dylan, George Harrison, Stevie Wonder, John Fogerty) como por artistas menos conocidos, como los norteamericanos Subdudes, autores de uno de los momentos más emocionantes del disco. Enormemente satisfecho con el proceso de grabación y con los resultados finales del álbum, Joe Cocker reconoce el acierto de haber grabado con el productor Ethan Johns, a quien atribuye buena parte de la magia que se desprende de cada uno de sus cortes: Es un tipo joven, de treinta y cinco años, pero con unas ideas muy claras y asentadas acerca de su trabajo. He trabajado muy a gusto con él, porque es una persona muy positiva y dinámica. Fue suya la idea de hacer el disco prácticamente en directo, que es algo que yo no hacía desde hacía mucho tiempo... Sin embargo, el resultado ha sido estupendo, porque todos en el estudio dábamos lo mejor de nosotros mismos. Otra cosa que ha cambiado con respecto a otros discos es que hemos intentado que éste tuviera sentido como un todo, más allá de una colección de canciones, y creo que lo hemos conseguido Casi cuarenta años después, With a little help from my friends sigue siendo una canción emblemática, de la que Joe Cocker no puede escapar. Es cierto, supongo que a mi público no le gustaría que dejase de cantarla, y siempre es un momento muy especial en cada concierto... un momento muy largo, por cierto, ya que son cerca de diez minutos. Es una especie de obligación, pero lo cierto es que sigue siendo un placer hacerla en directo Y no precisamente porque le traiga buenos recuerdos: Realmente no echo de menos nada de mis primeros tiempos; de hecho, si ahora hiciera aquellas cosas me mataría. Eran tiempos verdaderamente frenéticos... Me da miedo solamente pensarlo Eso sí, el paso del tiempo tiene sus consecuencias en Joe Cocker como intérprete: A veces resulta difícil encontrar la energía suficiente para enfrentarte a un nuevo disco y todo lo que ello supone; por eso es bueno elegir el momento adecuado. Para que las cosas funcionen tienes que estar motivado. De momento, lo voy consiguiendo, pero nadie sabe lo que pasará en el futuro. Ahora me siento muy bien, muy a gusto con mi banda y con el nuevo disco. Más adelante, ya veremos. Es gracioso, pero otra de las cosas que me suponen cierta dificultad son las letras de algunas canciones. A veces resulta duro cantar canciones de amor casi adolescente cuando tienes sesenta y dos años Más información sobre el cantante: http: www. cocker. com No echo de menos nada de mis primeros tiempos; de hecho, si ahora hiciera aquellas cosas me mataría