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24 3 07 SALUD Trasplantes Algún día los pacientes trasplantados tolerarán los nuevos órganos como si fueran suyos, sin depender de fármacos para combatir el rechazo. Un proyecto europeo investiga cómo conseguirlo TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO Sin fármacos para combatir el rechazo os trasplantes de órganos salvan vidas y también mantienen a los pacientes atados de por vida a los inmunosupresores, unos fármacos de gran toxicidad. Estos medicamentos engañan al sistema inmune para evitar que el organismo rechace el nuevo órgano pero, al mismo tiempo, les hace más susceptibles a padecer enfermedades que para cualquier persona sana no supondrían ningún problema. Los inmunosupresores producen complicaciones cardiovasculares- -hipertensión y exceso de colesterol- -y a largo plazo un mayor riesgo de cáncer. Sin ellos la gran mayoría de trasplantados no podría vivir, al menos, de momento. Desde hace años, médicos y científicos acarician la idea de inducir una tolerancia inmunológica para estos pacientes que les permitiría prescindir de ellos. Una idea que cada día está más cerca. En Europa el proyecto RISET y el ITN, en Estados Unidos, han unido los esfuerzos de numerosos grupos de investigación para alcanzar ese objetivo. Sólo en el proyecto europeo participa un consorcio de diez países entre los que se encuentra España y la Organización Nacional de Trasplantes. Esta semana durante un curso de tolerancia inmunológica, organizado por la ONT en Madrid, se dieron a conocer los primeros logros de un proyecto que arrancó hace dos años. La idea inicial de esta investigación parte de la observación de algunos enfermos que espontáneamente abandonaban la medicación por problemas psiquiátricos, falta de dinero o simplemente por cansancio. Contra todo pronóstico, al dejar la inmunosupresión, no les pasaba nada. Los trasplantados seguían viviendo sin L que su organismo rechazara el órgano trasplantado, como si se hubiera incorporado como una parte más de su cuerpo. Se han visto algunos casos en trasplantados de riñón, pero sobre todo de hígado, un órgano que necesita menos inmunosupresión que otros. Se estima que el 30 de las personas que viven con el hígado de otra persona no necesitarían tratamiento para evitar el rechazo. La cuestión es saber quién puede abandonarla sin el riesgo de perder el órgano que les permite seguir viviendo. El primer objetivo de RISET es identificar a los pacientes que puedan vivir sin medicación de forma espontánea. Y, después, aprender a inducir esa tolerancia en los enfermos que no tengan esa capacidad natural explicó Rafael Matesanz, director de la ONT. En España hay varios hospitales implicados en el proyecto: el Clínico y el Bellvitge, ambos de Barcelona; la Virgen de la Arrixaca, en Murcia y el Marqués de Valdecilla, en Santander. La Unidad de Trasplante Hepático del Clínico es el que lleva más tiempo involucrado. La misión de este grupo es identificar los marcadores biológicos que permitirían algún día elaborar un test pa- Inducir la tolerancia Tolerancia natural El proyecto europeo RISET pretende diseñar un test para identificar a los pacientes trasplantados que pueden vivir sin medicación inmunosupresora Los inmunosupresores ciegan al sistema inmune. El objetivo médico es reeducarlo para que nuestro sistema defensivo admita los nuevos tejidos como si fueran propios ra saber de antemano qué pacientes pueden vivir sin la medicación. De momento, se conocen dos marcadores que se pueden relacionar con la tolerancia inmunológica. Los pacientes en los que se puede retirar la medicación tienen una subpoblación de linfocitos particular y una expresión genética diferente asegura Alberto Sánchez Fueyo, de la Unidad de Trasplante Hepático del Clínico. Bastaría con hacer un análisis de sangre para dar un veredicto a los enfermos. Pensamos que con estos dos marcadores podríamos contar con un test que, según nuestra experiencia es eficaz en más de un 90 de los casos indica Sánchez Fueyo. El proyecto RISET tiene en marcha un ensayo clínico con 60 enfermos con trasplante hepático. A todos se les irá quitando de forma controlada y progresiva su medicación para comprobar si pueden vivir sin ella. El ensayo aún no ha terminado, pero un da- Sesenta enfermos a prueba