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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE tes escondiendo sus sobras entre una pila de platos sucios para evitar la multa (de un euro) Los mayores desperdicios se producen en los locales que sirven sushi y hot pot una especie de fondue con agua hirviendo donde se cuecen todo tipo de carnes, verduras, pescados y mariscos. Un centro comercial utiliza desde hace dos años y medio una máquina de reciclaje que ha reducido sus desperdicios en 90 toneladas. Es como un estómago gigante que digiere 100 kilos de comida al día explicó el gerente de la galería Festival Walk, Edmund Chung Yiu- cho. Unas enzimas descomponen los restos hasta convertirlos en agua y dióxido de carbono, por lo que sólo queda un cinco por ciento de materia sólida. Pero, para que la máquina funcione es necesario eliminar antes huesos, servilletas, palillos o el exceso de fibra, lo que obliga a los restaurantes a un riguroso filtrado. Hong Kong prevé construir a finales de año dos centros especializados en procesar los restos de comida, el 30 por ciento de la basura generada por todos los comercios de la ciudad. Con un presupuesto de 487.000 euros, convertirá las sobras en fertilizantes, lo que puede inspirar a otras ciudades de China. Hasta 1978, comienzo de las reformas de corte capitalista que han provocado el milagro económico chino el coloso oriental era un humilde país de campesinos donde la dieta básica consistía en un cuenco de arroz con verduras. Incluso hoy, más de 100 millones de personas viven con menos de un euro al día, puesto que el 60 por ciento de la población aún reside en el paupérrimo mundo rural, donde la renta media apenas llega a los 350 euros al año. Pero en el último cuarto de siglo, unos 400 millones de personas han salido de la miseria y se ha formado una emergente clase media urbana que no duda en entregarse a lo que los chinos consideran uno de los mayores placeres de la vida: saciar, no sólo el estómago, sino también la vista, con una mesa repleta de platos. Los restaurantes tienen tarteras de cartón para que los clientes se lleven sobras a casa, pero a muchos no les importa dejar los platos medio llenos- -o medio vacíos- -en la mesa. Un derroche inmoral y escandaloso cuando el 30 por ciento de los hijos de las familias más humildes sufre desnutrición. Y ellos sí que no admiten discusión sobre cómo están sus estómagos: totalmente vacíos. La máquina de comer Chin Family: Los quiero a todos Temporizador, saleros, molinillos de pimienta y hueveras con cuchara, toda la familia Chin, capitaneados por King y Queen Chin, se ponen al servicio de la P. ESPINOSA DE LOS MONTEROS mesa de forma lúdica y al más puro estilo Alessi. Diseñados por Stefano Giovannoni y Rumiko Takeda, en colaboración con el National Palace Museum de Taiwan, cada una de las piezas está moldeada por separado. Cabeza, gorra, pompón, cuerpo o pie se convierten en piezas independientes e intecambiables. Realizados en resina termoplástica, están decorados a mano con pincel aerógrafo y calcas aplicadas, resaltando las decoraciones de los trajes. Tel Inf. Alessi: 91 578 17 69. LUGAR DE LA VIDA La chaiselongue ace tiempo vi una chaiselongue en un catálogo que me pareció muy barata, por lo que vine a Madrid a comprarla. Ni se te ocurra venir vestida de primavera me dijeron, que hace un frío tremendo Nada más aterrizar, empezó a sobrarme el abrigo, las botas, el mantón ruso al cuello y sí, al salir soplaba un viento de estepa, pero el resto fue todo ese aire del infierno de los centros comerciales. Como buena provinciana que siempre piensa que en la capital van a robarle, me negué a dejar el ordenador en el coche de mi amiga y, arrastrando con las ruedas de un carro una bolsa amarilla en la que guardé el abrigo, los guantes, el ordenador y el mantón ruso, nos fuimos a comer al restaurante de la H Mónica FernándezAceytuno tienda. Era autoservicio, es decir, el peor servicio que puede uno darse a sí mismo, y entre el carro, la cola, y la duda ante los platos, ¿estarán buenas las albóndigas? empecé a pasar tal calor que me lamenté de no haber venido vestida de verano. Cuando entras en esta tienda, tienes la impresión de estar dando vueltas por las espiras de una caracola, y no hay manera de salir hasta que lo has visto todo. Porque ver, es comprar. Se nota aquí en muchos objetos y muebles el diseño de alguien que contempla a menudo las formas redondeadas de la nieve cuando cae sobre las cosas. Casi todo tiene curvas blancas, aunque sea en objetos de colores chillones. Hay creatividad en cosas que no son caras. Solo resulta caro el autoservicio. Frente a los sofás, Guillermo nos atendió con paciencia, que si el reposabrazos a la izquierda o a la derecha. La cola se volvió infinita. Y al fin, a la derecha, estampado floreado y, por favor, que me la lleven a casa. No. La recoge usted en el pasillo seis sección cuarenta y cinco Al cargarla, creí que me rompía la espalda. Y hubo que descargarla en caja después, ante la impertérrita mirada del personal que respeta el autoservicio, y tras pagar, cargarla de nuevo en el carro para que se la llevaran. Si se para uno a observar, menos el personal de la tienda, todo el mundo suda. Solo me queda el montaje. No sé si hubiera sido mejor seguir mirando de pie el cuadro impresionista que son ahora, profusamente florecidos de amarillo, los campos de grelos.