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24 3 07 GASTRONOMÍA Hong Kong O se come todo lo que hay en el plato... o le multamos Para acabar con el derroche de comida- -y el exceso de basura- -que se tira cada día en la ex colonia británica, los restaurantes ya penalizan con veinte dólares locales a quien no termine su plato TEXTO: PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL EN PEKÍN edio lleno o medio vacío? La eterna du a l id ad de la vida enfrenta, esta vez, a los dueños de los restaurantes de Hong Kong con sus clientes. Sitúese en una típica cena de negocios en la antigua colonia británica, una de las principales capitales financieras del planeta. Tras degustar innumerables delicias de la cocina cantonesa y de brindar con los consabidos gan beis los comensales salen del local entre risas, achispados por los fuertes licores chinos. Para desesperación de los sufridos camareros, dejan a sus espaldas una pila de platos medio llenos- -medio vacíos, según ellos- -y donde los restos se amontonan. Esta escena, cada vez más habitual, tanto en Hong Kong como en otras ciudades, ha llevado a los restauradores a una drástica decisión: multar a quien no se acabe el plato. Las cartas de muchos restaurantes informan ac- ¿M tualmente, junto a los precios, de la multa- -hasta 20 dólares de Hong Kong (unos dos euros) -por dejar sobras en la mesa. De esta manera, se pretende acabar con el derroche diario de comida en los establecimientos de esta ciudad de seis millones de habitantes, una de las más ricas del mundo y donde la opulencia circula entre sus numerosos rascacielos. El sector de la restauración ha pasado de generar 282 toneladas diarias de basura, en 2000, a las 701 toneladas de 2005, lo que ha disparado todas las alarmas. Las multas son un aviso porque, al fin y al cabo, ¿quién puede permitirse el lujo de perder clientes? explicaba al diario The South China Morning Post el portavoz de la Demasiada basura La operación cuenco limpio se impone en las cenas hongkonesas F e d e ración de Restaurantes de Hong Kong, Simon Wong Ka- wo. Algunos propietarios se resisten, pero otros han pasado a la acción. Es el caso del restaurante japonés Ming General en la céntrica zona de Wan Chai, aunque, según su gerente, se ha sorprendido a clien-