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58 MADRID SÁBADO 24 s 3 s 2007 ABC Interior del reactor nuclear ubicado en el Ciemat, que lleva sin funcionar desde 1986 FOTOS: FRANCISCO SECO El Ciemat se deshace de 300 toneladas de material radiactivo El proceso de desmantelamiento del reactor y otras instalaciones culminará en 2009 CARLOS HIDALGO MADRID. El 11 de noviembre de 1970, 60 litros de líquido radiactivo se escapaban de la Junta de Energía Nuclear, situada en la Ciudad Universitaria. Fueron a parar al río Manzanares y al Tajo. Incluso se encontraron vestigios en Lisboa. Las consecuencias de aquel suceso no han hecho más que empeorar, con el paso de los años, la situación de las instalaciones nucleares- -que desde hace años se han quedado obsoletas- -de lo que hoy se conoce como Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) Es el centro de investigación en energía y medio ambiente de referencia en España. En el año 2004, el Gobierno puso en marcha un Plan de Mejora de las Instalaciones, el Pimic, consistente, a grandes rasgos, en el desmantelamiento y limpieza de las zonas contaminadas por la radiactividad. Podemos agrupar en dos zonas, la este y la oeste, los trabajos de limpieza más conflictivos. En la primera de ellas es donde se encuentra lo que popularmente se conoce como la lenteja es el área de tierra que absorbió parte del vertido de 1970. Los isótopos radiactivos quedaron empapados en el suelo. La aurelola que formaron tenía forma de lenteja, de ahí su sobrenombre. En la actualidad, según explica el responsable de Seguridad del Pimic del Cimat, José Luis Díaz, se puede pisar tranquilamente por el terreno- incluso merendar debido a que existe una capa de dos metros de tierra que separa el nivel del suelo de la materia contaminada, que ocupa otro metro y medio más en profundidad. En esa zona, se ubican tres instalaciones que pasarán a mejor vida en 2009, cuando culmine el Pimic. Son la planta de tratamiento de residuos líquidos radiactivos, la de almacenamiento y la planta de reelaboración de combustible nuclear radiactivo. Se calcula que, cuando culmine el proceso, que afecta al 20 de las 22 hectáreas que conforman el Ciemat, se habrán sacado de allí 300 toneladas de residuos de radiactividad muy baja o baja y media, y otras 5.000 de residuos convencionales. Los más peligrosos irán al paraje cordobés de El Cabril, donde se pueden almacenar estos isótopos por un espacio de 300 años. Ni que decir tiene que todo el proceso, de principio a fin, está supervisado por el Consejo de Seguridad Nuclear, que realiza una docena de inspecciones al mes. El núcleo de la zona oeste la conforma el viejo reactor nuclear que funcionó entre los años 1958 y 1986. Pese a su imponente aspecto para los profanos en la materia, se trata de un reactor de juguete Es de sólo 3 megavatios, cuando lo normal es que estas instalacio- Un reactor de juguete Es necesario pasar un control anti- radiactividad antes de abandonar el reactor nuclear