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Viernes 23 de Marzo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.337. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. La otra batalla de John Edwards John Edwards, el aspirante demócrata a la Casa Blanca, publicita la grave recaída de su esposa con el cáncer pero sin renunciar a su campaña con el argumento de que un presidente debe saber lidiar con presiones POR PEDRO RODRÍGUEZ a política en Estados Unidos- -con su genuino sistema de primarias, listas abiertas, donaciones, relaciones directas con los votantes y una carga ingente de premeditación y reñida competencia- -ha demostrado ayer su grado de dificultad extrema y vertiginosa falta de separación entre vida pública y privada, sobre todo para los aspirantes a la Casa Blanca. John Edwards, el candidato sureño a la nominación presidencial del Partido Demócrata, ha escenificado uno de esos abrumadores dilemas entre lo político y lo personal al publicitar la grave recaída de su esposa con el cáncer pero sin renunciar a su campaña. Dentro de una tradición electoral que otorga una llamativa importancia a la familia de todo aspirante a ocupar el despacho oval, la decisión de Edwards ha dado bastante que hablar sobre todo cuando el reconocido diagnóstico de su esposa Elizabeth es de un cáncer de mama en fase cuatro con metástasis en los huesos. La mujer, considerada como la principal asesora política de su esposo, ya libró una primera batalla por su salud justo después de que terminarán las presidenciales del 2004, en las que Edwards se presentó como número dos de John Kerry. Ante las presidenciales del 2008, John Edwards, situado en el ala más izquierdista del Partido Demócrata pero sin los recursos de una Hillary Clinton, ha venido haciendo una sistemática y cuidadosa campaña casi desde su derrota. Con una estrategia deliberadamente concentrada en lugares como Iowa y New Hampshire, escenarios de la primera fase de primarias, para asegurarse un puesto destacado de salida. Esfuerzos que se han visto recompensa- EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno EL ASTEROIDE a previsión de que un asteroide llamado Apophis pase cerca de la Tierra en el año 2029 se vislumbra ya como una de las preocupaciones de la humanidad para los próximos años. Lo que me impresiona del espacio, es que no se oiga nada. Pensar que, aunque un día ese asteroide llegara a impactar con la Tierra, podría verse el brillo de su estela por fuera del mundo, pero no se oiría el ruido, porque el sonido necesita algo a lo que agarrarse, ya sea el aire, el agua, o la pared de un vecino, pero en el espacio, en el vacío, donde todo es ausencia de paredes, no se oye absolutamente nada. Llega la luz, no el sonido. El Universo, aún con todos sus estallidos, es más silencioso que el fondo de los mares. Cada año que pase, los astrónomos calcularán con precisión razonable, casi de relojero, si la órbita de este asteroide de nombre tan siniestro interferirá con la terrestre. Un asteroide es una roca entera o disgregada que no llega a ser planeta porque su masa no es tan grande como para que sea esférico. Todos los días chocan contra nuestra atmósfera polvo, granos, trocitos que sobraron de cuando empezó el sistema solar, y se incendian y desintegran o llegan a la Tierra y, al golpearla, hacen el primer ruido de su vida como roca, tras millones de años de orbitar en silencio por el espacio. Orvalla cada día un millón de toneladas pulverizadas de meteoritos sobre la Tierra. En estas cosas pienso mientras, en este lugar del mundo, llega la primavera y Apophis y la Tierra, que desde fuera es un planeta mudo que habla por señas con la luz de los días, dan vueltas en silencio. Esperemos que jamás lleguen a decir nada juntos. L L John Edwards y su mujer, Elizabeth, en su encuentro ayer con la prensa dos en las encuestas a favor de este abogado multimillonario, no ajeno a las desgracias familiares tras la muerte a los dieciséis años de su hijo Wade, víctima de un accidente de tráfico. Con un estilo de hacer campaña bastante biográfico, algunos medios de Estados Unidos se han columpiado ayer al vaticinar la inmediata retirada de Edwards por la enfermedad de su esposa. Pero la pareja, sonriente, ha explicado en el hotel de Carolina del Norte donde precisamente celebraron su boda hace REUTERS treinta años que la vida continua, que difícilmente se puede sufrir algo peor que enterrar a un hijo y que la campaña de Edwards sigue y con fuerza. A pesar de puntualizar que su prioridad va a ser siempre su mujer, la pregunta obligada ha sido cómo hará frente al resto del maratón electoral con el problema que tiene en casa y las obligaciones de dos hijos pequeños. Sin dudarlo, ha respondido: Si no soy capaz de lidiar con este nivel de presión, no estoy preparado para ser presidente