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ABC VIERNES 23 s 3 s 2007 Campeonato del Mundo de motociclismo s Gran Premio de España DEPORTES 103 JEREZ, EL CIRCUITO DE LAS PLUSMARCAS DEL MUNDIAL Récords de público en el campeonato Total Domingo Sábado Viernes 16.502 95.031 241.975 131.162 Curva Sito Pons Las claves del trazado Curva Ducados Dani Pedrosa: La última curva es clave. Hay que cerrar el hueco y dar gas inmediatamente para acelerar pronto y no ser adelantado Trazada correcta Así es el recorrido 3 130 1 75 6 275 Curva Ducados Tribunas 2 76 Curva Dry Sack 3 187 3 157 Los mejores cronos Pesek (Derbi) 125 c. c. 5 222 V. I. P s 5 209 Curva Ángel Nieto Curva Expo 92 1: 47.404 Katoh (Honda) 250 c. c. Curva Michelín 3 199 Meta Curva Boxe 2 102 2 110 Expo 92 y Michelín Expo 92 Trazada correcta Rossi: Aquí es importante cerrar los huecos y abrir gas rápidamente para conservar el primer puesto o no perder tiempo respecto a un rival Ferrari Tribunas 3 206 Curva Alex Crivillé Curva Peluqui 1: 44.444 2 76 2 164 6 280 Curva Expo 92 ABC C. Aguilera 4 186 Marcha Rossi (Yamaha) Moto GP 1: 40.599 2 96 Velocidad en MotoGP Curva Peluqui Jerez vivirá otro récord de público al rebufo de un triplete español Es la cita del año. Cientos de miles de aficionados de todo el mundo sólo se ven aquí desde 1987. El sueño es ver a tres pilotos nacionales en la cima del podio de las tres cilindradas TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN JEREZ. Alemanas de cincuenta años que vienen desde Bremen con grandes máquinas de tres ruedas. Noruegos de sesenta salmones que llegan con su moto BMW desde Oslo, al cabo de cuatro días de viaje. Suecos de cuarenta que viajan con la Yamaha desde Malmoe. Italianos de la Basilicata que anuncian su llegada con el estruendo de las Ducati. Portugueses de Aveiro que advierten de su presencia con el pañuelo al cuello, aunque estemos a treinta grados. Canadienses de Toronto que traen su máquina en barco y disfrutan de diez días de locura, esa que en la tierra del trébol sería inimaginable, por los ruidos nocturnos y la permisividad que Cádiz admite como parte del negocio. Algunos vuelven con lágrimas en los ojos, porque faltarán 355 noches para que la fiesta comience de nuevo. Es Jerez, la cuna moderna del motociclismo. Mexicanos, españoles, holandeses, belgas, nórdicos, todos son viejos amigos que se ven una vez al año en el Gran Premio de España. Muchos se conocieron hace veinte marzos, de solteros, y quedan anualmente en el aparcamiento sin límite del Puerto de Santa María, donde han presentado paulatinamente a novias y novios que hoy son esposas y maridos. Se preguntan por sus hijos y comentan que podrían verse en el Gran Premio de Inglaterra o en Assen, que esta vez sí van. Pero donde siempre están es en Jerez. Es cierto: si no viajas a la cumbre española no eres motero. No existes, aunque te hayas comprado una Honda de quince mil euros. La cita jerezana se ha convertido en la cita por antonomasia. Se disfruta de un ambiente motociclista nato. La gente observa las miles de máquinas aparcadas, se agachan y hablan de datos técnicos como el que dice que el jamón está de rebufo Es amor por el mundo de las dos ruedas en estado puro. Los amantes de este deporte se intercambian las máquinas para probar detalles de pilotaje y convierten los restaurantes en un gran premio paralelo, cantando los diferentes ruidos de las cilindradas como si fueran barítonos, subidos en la chepa del amigo que hace de moto. Hay que verlo para creerlo. Medio millón de personas invaden Cádiz. Doscientos cuarenta mil acuden al circuito desde el viernes. La otra mitad disfruta de la fiesta y observa los entrenamientos y la carrera por televisión, en los chiringuitos de Chipiona, El Puerto, Jerez, Cádiz y Chiclana. Cada año se establecen nuevas plusmarcas de asistencia. En los últimos tiempos, el récord se consigue en los ensayos del sábado, con noventa y cinco mil espectadores como último hito. Un Camp Nou lleno. El espectador eventual no llega a comprender ese furor y se limita a ver la competición el domingo. Para el aficionado de verdad, el sábado y el viernes son tan importantes como la carrera, porque los pilotos luchan al máximo por obtener el primer puesto de la parrilla. El espectáculo dura tres días, no solamente el día D. En esta edición, se augura otra marca de público. La batalla Rossi- Pedrosa y los lideratos de Faubel y de Lorenzo atraerán a otros debutantes, novatos que esperan la consecución de un triplete español en la pista. Vivirán extasiados con el ambiente y se apuntarán para siempre a este viaje primaveral. La provincia gaditana será conquistada por setenta mil vehículos de dos neumáticos y miles de coches. Mil quinientos miembros del orden velarán por la seguridad: Guardia Civil (736) Unidades de Intervención Policial (400) técnicos de la Dirección General de Tráfico (80) Policía Local (245) y las comisarías de la zona. Vigilarán los 985 kilómetros de carreteras más cercanos al circuito, despliegue al que hay que sumar 59 radares fijos, 16 helicópteros, 115 cámaras de televisión... La culpa es una fiesta del motor con denominación de origen: Jerez, Xeres, Sherry. Más de 70.000 motos Rossi, seis triunfos en cuatro cilindradas Comenzó en 1997. Aquel año, el segundo en el Mundial, Rossi venció en 125. Dos años después lo hizo en 250. En 2001, ya en MotoGP, ganó en 500. Y suma tres triunfos con la moto de 990: 2002, 2003 y 2005. Ahora busca la séptima victoria en Jerez con una quinta cilindrada, la de 800. Destronó a Crivillé y a Doohan. Alex y Mick han celebrado cuatro éxitos. El primero fue Crivillé, que ganó en 1989, cuando se proclamó campeón de 125. Los otros tres fueron consecutivos, en la categoría reina: en 1997 y 1998, superando al australiano, su enemigo eterno. Y en 1999, como aperitivo de su título en la división absoluta. Mick arrolló antes en esta cilindrada: 1991, 92, 94 y 96. Medio millón de personas De la muerte de Wakai a la polémica Sete- Valentino El circuito ha vivido hechos históricos del motociclismo mundial desde que Aspar obtuvo el primer triunfo en este asfalto, allá por 1987. Jorge Martínez también escuchó el himno español en 1988 y 1990. Fue el primer mito de Jerez. Aquí venció, en 1991, Noburu Ueda, el piloto técnicamente perfecto en la cilindrada de 125. Un hombre que dio lecciones de pilotaje con tendones artificiales en sus manos, con los que no podía frenar al máximo. En 1993 murió su compatriota Nobouki Wakai, al arrollar al aficionado Fabio Ravaioli, que deambulaba por los boxes sin acreditación. Un monumento le recuerda. En 1995, Puig, el director de Dani, ganó a Doohan. En el 2000, Roberts, posteriormente campeón, levantó la mano, anunció lluvia y se adjudicó la prueba sin mojarse. Pero el suceso que dio la vuelta al planeta, desde Mongolia a Borneo, fue el choque de hombros que Rossi y Gibernau protagonizaron en 2005. Valentino arriesgó en la última curva para ganar como fuera, Sete se abrió demasiado, el italiano metió la Yamaha por el interior y realizó una carga... ¿legal? Hoy, aún se discute.