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96 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo VIERNES 23- -3- -2007 ABC En el futuro habrá ordenadores tan complejos que se les tratará como a personas Brian Parkinson s Profesor universitario de Psicología Social y miembro del Christchurch College de Oxford Su campo de estudio es la forma en que se comunican las personas. Su objetivo, conseguir ordenadores más humanos Ha participado en Madrid en el ciclo Emociones Básicas de la Fundación Santander POR JOSÉ MANUEL NIEVES FOTO SIGEFREDO MADRID. El ser humano dedica a comunicarse cerca del 80 por ciento del tiempo que permanece despierto. Comprender los complejos mecanismos que rigen este proceso constituye un desafío científico de primera magnitud. La comunicación verbal supone apenas una parte, la punta de un iceberg a la que se une una interminable serie de gestos, guiños, expresiones y miradas que, de por sí, dan cuerpo a un auténtico idioma paralelo capaz de provocar en el interlocutor respuestas emocionales e intelectuales de todo tipo. La introducción de la tecnología, con su panoplia de videoconferencias, móviles con cámara, webcams e incluso entornos virtuales, como Second Life donde ya deambulan cuatro millones de personas, ha complicado aún más, si cabe, las cosas. Brian Parkinson se ha propuesto desenredar esa madeja, identificar sus componentes principales y ponerlos, después, al servicio de la sociedad. Para comprender mejor los patrones de comportamiento que rigen durante una simple conversación. Y también para lograr reproducir algunos de esos patrones en las máquinas que, como los ordenadores, nos rodean cada día durante un número creciente de horas. tro interlocutor se siente cómodo. Con las nuevas tecnologías se llegará a esto, pero aún no. Es todo demasiado nuevo. Nos engañamos al pensar que durante una videoconferencia podremos tener una interacción similar, pero no es así. -En primer lugar, porque no estamos en el mismo espacio físico. Y después, porque existe un ligerísimo retardo entre las expresiones de unos y su percepción por parte de los otros interlocutores. Y ese leve retraso rompe el ritmo normal de una conversación. Cara a cara todo sucede muy rápido. Si alguien se enfada contigo, lo percibes al instante. En una videoconferencia, las señales tienen que ser mucho mayores para que nos demos cuenta. ¿Por qué? Brian Parkinson, ayer, en Madrid, en un momento de la entrevista que tienen que ver con el proyecto Humane En él intentamos desarrollar sistemas informáticos que entiendan las emociones. Es decir, computadoras que detecten y reaccionen ante las emociones del usuario que tienen delante. El proyecto involucra a ingenieros, psicólogos, analistas. filósofos... Se trata, también, de descubrir cuáles son los rasgos en los que se tiene que fijar el ordenador. Para los informáticos, lo difícil es crear dispositivos capaces de extraer emociones del usuario. Y luego generar el feedback adecuado. conseguirlo. Hoy, los ordenadores pueden reaccionar ante ciertas expresiones del usuario, y también ante algunas de sus constantes fisiológicas. Pero aún estamos muy lejos de ser una auténtica interacción. Hay mucho más en un cara a cara, y es necesario desarrollar una forma más dinámica de comunicación. Mi papel consiste en decir a los informáticos qué tipo de cosas deben ser capaces de medir sus aparatos. La idea es que en el futuro habrá ordenadores que reaccionarán de forma tan compleja con el usuario que se les acabará tratando como a otra persona. que hablamos idiomas diferentes. ¿Quién no le ha hablado alguna vez al ordenador o se ha enfadado con él? Hay quien incluso le ha pegado... Si la relación pudiera ser más humana, sería algo muy útil para todos. ¿Cómo ha influido la tecnología en el proceso de comunicación entre personas? -Mucho, especialmente cuando hablamos de expresiones no verbales. Cuando estamos frente a alguien, cara a cara, vemos sus gestos, y reaccionamos ante ellos en fracciones de segundo, cambiando de tono ante la más leve indicación de disgusto o profundizando en un concepto cuando vemos que nues- -Depende de la relación que haya entre ellas. Recuerdo un estudio sobre referencias sociales en el que se colocaba a un niño de un año en el borde de un precipicio virtual Es como si el niño estuviera realmente al borde de un precipicio, pero en el suelo hay un cristal que le permite seguir avanzando sin peligro, aunque el niño no lo sabe. Su madre está al otro lado, y no puede hablarle, sólo cambiar sus expresiones faciales. Si el niño está inseguro pero ve que su madre sonríe, sigue adelante y cruza. Pero si la madre permanece seria, o con gesto preocupado, se para. La cosa funciona sólo mientras que el niño no se da cuenta de la presencia del cristal. Cuando lo hace, cruza o no con independencia de la madre. La expresión materna es definitiva sólo en los casos de incertidumbre. ¿Hasta qué punto un solo gesto puede alterar la conducta de la persona que lo recibe? -Ya hay rostros que aparecen en pantalla y que responden con expresiones faciales... ¿En qué punto estamos de ese camino? -Falta mucho tiempo para ¿Por qué necesitamos que una máquina sea tan humana? ¿Qué aplicaciones prácticas tiene su trabajo? -Las más importantes son las Para los informáticos, lo difícil es crear dispositivos capaces de extraer emociones del usuario -La cuestión es que las empresas informáticas van a desarrollar esto de todos modos, queramos o no. Y creo que es mejor que por lo menos tengan bases científicas para hacerlo. ¿El propósito? Nuestra vida ya está llena de relaciones con el ordenador. Y esa relación a menudo es motivo de frustraciones, que se dan precisamente por- -Sí. En cuanto a animación se ha avanzado mucho. Pueden responder a los inputs con expresiones faciales complejas. En eso ha habido grandes avances. Pero dudamos de hasta qué punto la interpretación que se hace es correcta y mide realmente los cambios emocionales del usuario. Creo que es posible que, en veinte años, se puedan simular algunos aspectos de conversaciones con extraños, pero no simular conversaciones con amigos o parientes. Desde luego, en veinte años los ordenadores se parecerán mucho más a nosotros. Y probablemente en ese momento todos lleven ya incorporado de fábrica un software de reconocimiento emocional.