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ABC VIERNES 23- -3- -2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 85 Una Gramática no parda, sino normativa, descriptiva y reflexiva A. ASTORGA MADRID. Desde la sala de máquinas de nuestro idioma, en la Real Academia Española (RAE) Ignacio Bosque, uno de los primeros gramáticos del español, ha llevado con mano maestra el timón de la Nueva Gramática de la Real Academia al puerto de Colombia. Catedrático de Lengua Española de la Complutense, tuvo que solicitar una licencia de estudios para consagrarse en cuerpo y alma desde 1998 a la dirección de la nave gramatical, que se publicará en 2008, y cuyo texto básico se debate desde ayer en el XIII Congreso de Academias de la Lengua Española de Medellín para ser aprobado mañana. Es un proyecto muy ambicioso en el que hemos trabajamos las 22 Academias. Analizamos la lengua culta del español común, atendiendo a la vez a sus variedades, tanto si plantean dudas de tipo normativo como si no explicaba a ABC. La Real Academia no renueva su Gramática desde el año 1931, aunque a principio de los años 70 se publicó un Esbozo de lo que sería una edición que nunca llegó a ver la luz del idioma: Ya iba haciendo falta que la Academia publicara una versión completa y actualizada de su Gramática se congratula Bosque. No es una Gramática técnica, ni puede serlo matiza, pero tampoco puede dar la espalda a lo que se ha avanzado en los últimos años ¿Cómo se ha edificado? Los borradores preparados en la RAE se remitían a las 21 Academias Iberoamericanas y desde allí eran devueltos a Madrid con incorporaciones para su estudio e inclusión. Para Bosque, el esfuerzo puesto en esta Gramática ha sido ingente y ha servido para demostrar que se puede trabajar en equipo. La labor individual y aislada en los proyectos de cierta envergadura pertenece a otro siglo La obra la firma la Asociación de Academias y será la Gramática del español común. En España hablamos español el 10 por 100 de los hispanohablantes del mundo (México tiene más de cien millones) y la Gramática, que será normativa, descriptiva y reflexiva incluye todas o casi todas las construcciones del universo hispano. España es probablemente el único país del mundo donde se dice A María no la creí -ejemplifica Bosque- En toda América se dice sin vacilar A María no le creí Allí es la forma correcta, por mucho que en España no lo sea El Gobierno estudia cómo justificar que no cumplirá el plazo que marca la ley para decidir el super- canon JOSÉ MANUEL COSTA MADRID. El Ministerio de Cultura informó ayer que, efectivamente, el Gobierno no decidiría sobre la cuantía y aparatos afectados por el super- canon digital antes del plazo estipulado por la reforma de la ley de la Propiedad intelectual (LPI) del pasado año y que cumplía el próximo día 27. Según fuentes cercanas al caso las posiciones de los Ministerios de Cultura e Industria siguen siendo irreconciliables y además parece que Hacienda observa con cierta preocupación una nueva tasa de cuantía muy importante que no resultaría demasiado beneficiosa ni para la inflación ni para el consumo interno. Es conveniente y necesario que los ministerios se pongan de acuerdo sobre unas bases racionales, no vaya a ser cierta la leyenda de que la reforma de LPI se aprobó en beneficio de las entidades recaudadoras tras la llamada personal de un cantante a la Moncloa. Para que estas leyendas no circulen, lo mejor es hacer este tipo de cosas con luz y taquígrafos. La LPI en sus disposiciones adicionales y transitorias marca un plazo para que se tome una decisión. Y ni siquiera el desacuerdo entre dos ministerios permite que un Gobierno se salte a la torera algo aprobado por el Parlamento. Incluso aunque sea una cuestión formal. Lo cierto es que ayer aún no estaba nada claro el agarradero legal que aducirá el Gobierno para hacer caso omiso de la ley. Si las resoluciones del Parlamento no merecen mayor respeto, al menos debieran prever posibles acciones legales por parte de quienes se sientan perjudicados por la decisión.