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ABC VIERNES 23- -3- -2007 Ban Ki- moon El secretario general de la ONU sale ileso de un ataque con morteros en Bagdad 33 1990: Reunificación de Alemania Tras la caída del Muro de Berlín, la República Democrática Alemana (RDA) se reunifica con la RFA, por lo que es incluida a su vez en la Unión. Con este hito en la historia de Alemania, el país confirma su papel de motor de la economía de la Unión Europea: es el primer contribuyente y el más poblado. 1999: Tratado de Amsterdam y euro Tras la cumbre de Maastricht, la UE da un paso de gigante al coronar la unión económica y dibujar un ambicioso programa de unión política. La creación de la moneda única, el euro, marca no sólo un paso decisivo en la competencia con el dólar sino también una fase de la nueva ciudadanía europea. 2004: apertura al este de Europa La incorporación a la Unión Europa, el 1 de mayo, de 10 países del centro y este de Europa, significa el mayor movimiento de ampliación nunca conocido, y también el mayor desafío para sus finanzas y su débil estructura de decisión política, que más que nunca exige una reforma para evitar la parálisis. Imagen de la cumbre de la ampliación del año 2004 Las dos caras del euro El euro que va a conmemorar el 50 aniversario es uno de los símbolos del éxito de Europa y, al tiempo, objeto de críticas por parte de los que le atribuyen las consecuencias negativas de la globalización POR E. SERBETO BRUSELAS. Hasta el último momento se dudó de si era conveniente mencionar el euro en la declaración de Berlín, teniendo en cuenta que se trata de uno de los elementos más visibles de la Unión Europea pero también muy sensible para otros en estos momentos. Es tan visible que se ha realizado una emisión conmemorativa de la moneda de dos euros. Por eso habría sido sido un sinsentido negarse a mencionarlo en la declaración sobre los logros del medio siglo de proyecto europeo. En la moneda conmemorativa se han escogido precisamente motivos que recuerdan a la firma del Tratado de Roma en 1957, lo que ha sacado a relucir las opiniones de los que piensan que las celebraciones habrían sido más adecuadas en la capital italiana. Pero, casualmente, también se firmó allí el último Tratado Constitucional, fuente de la actual crisis política que vive la UE tras la no ratificación por Francia y Holanda, lo que no parecía un buen presagio. Para muchos franceses que vivieron la II Guerra Mundial, se trata de una cita muy sensible. Se eligió Roma hace 50 años para que no fueran ni Francia ni Alemania cuando las heridas del conflicto aún estaban vivas, y Berlín era una ciudad dividida y ocupada por las potencias vencedoras. Se podría considerar que hacerlo ahora en Berlín es la mejor prueba de que han cicatrizado por completo. La Comisión escogió para esta celebración la palabra juntos escrita en todas las lenguas con letras de diferentes colores y diseños, para dar esta sensación de armonía desordenada. Diseñada por un polaco, ha sido muy criticada, pero puede ser al final la mejor ilustración de lo que es la UE. Al menos, celebraciones va a haber para todos. La única diferencia es que en Berlín se reúnen por unas horas los jefes de Estado o de Gobierno, pero en Roma se han preparado también otras celebraciones, patrocinadas sobre todo por el Comité de las Regiones. En ellas, una especie de cumbre de jóvenes enviará un mensaje a los dirigentes europeos para alentar el desarrollo de los ideales europeos. En Bruselas, que al fin y al cabo es la capital de las instituciones, también se han programado festivales populares. El principal inconveniente ha sido ese repentino cambio de tiempo con la extraña despedida del invierno. La abrupta bajada de las temperaturas va a hacer que la participación en las celebraciones se vea reducida sensiblemente. Y los expertos se preguntan si no será un mal presagio para los planes de regeneración institucional, que es el verdadero asunto de fondo. REUTERS