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Miércoles 21 de Marzo de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.335. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El conquistador descabalgado La ciudad de El Paso se prepara para inaugurar una colosal estatua del conquistador Juan de Oñate, que por las presiones de los indios ha sido rebautizada con el título genérico de El jinete POR PEDRO RODRÍGUEZ fectivamente, en Texas todo es bastante más grande de lo normal. Desde las estatuas ecuestres hasta la corrección política. Tal y como demuestra el dilema de sensibilidades heridas, leyenda negra, revisionismo histórico y planteamientos victimistas al que se enfrenta estos días la ciudad fronteriza de El Paso. Una polémica generada por una colosal estatua del conquistador español Juan de Oñate que el próximo 21 de abril va a ser inaugurada oficialmente. Tras diez años de trabajo a cargo del escultor John Sherrill Houser en México, dos millones de dólares en donaciones privadas y un faraónico ensamblaje por piezas junto al aeropuerto municipal de El Paso, lo que originalmente era un monumento al fundador del suroeste hispano ha quedado transformado nominalmente en El jinete Un inocuo título fruto de una larga cambiada para tranquilizar los ánimos exaltados de algunos activistas indígenas que consideran a Oñate como despiadado genocida nada merecedor de una estatua de once metros de altura. En 1997, la ciudad de El Paso no tuvo problemas a la hora de seleccionar a Don Juan de Oñate para un grupo escultórico de doce figuras destinadas a conmemorar la historia de una región de Estados Unidos íntimamente vinculada a España. Pero en los últimos años, el proyecto de Texas ha sido cuestionado por algunos representantes de los indios Pueblo, que en el vecino Nuevo México han llegado a mutilar otra estatua similar pero más pequeña como protesta y recordatorio de las ferocidades atribuidas al conquistador español. Dentro de esta versión texana de la alianza de las civilizaciones, el gobier- DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany EL DESEO e imaginan ustedes lo que ocurriría si los españoles, todos, empezáramos a manifestarnos contra cualquier circunstancia pretérita que nos siga pareciendo indignante? Podríamos salir a la calle para protestar contra el GAL del señor González, contra el golpe de Tejero, contra los cuarenta años de dictadura, contra la guerra civil, contra la quema de conventos, contra la pérdida de Cuba y contra el Barranco del Lobo. Es curiosa esta afición que le han cogido algunos compatriotas a reescribir la Historia. Siempre he pensado que en democracia el único sentido de una manifestación es ejercer presión sobre la persona llamada a decidir sobre un asunto que nos importa. Siempre, claro, que esa persona tenga alguna razón para escucharnos. Se trata, en definitiva, de que los ciudadanos puedan influir en la vida política cuando sienten que lo que se baraja es algo más que un naipe. Por eso no entiendo esas manifestaciones que el franquismo organizaba para reclamar Gibraltar, ni esas manos blancas que le exigían a ETA el fin de la violencia, ni esta última marcha contra una ocupación finalizada, y acaso sin salida. De mirar hacia atrás, yo maldeciría los aviones que un once de septiembre ensartaron las torres gemelas iniciando, me temo, una nueva y candente guerra fría. Es lo que tienen las guerras de verdad: que no puedes devolver los cascos, como en las de Gila, ni llamar a los Estados Unidos y pedir que te pongan con uno. Pero a lo mejor las pancartas del sábado no eran voces alzadas por la paz, sino más bien contra un ex presidente, su partido y la monarquía constitucional. Entes, según algunos, perfectamente prescindibles. Aunque sólo sea en forma de deseo. Sociedad Anónima. ¿S E La gigantesca estatua ecuestre de Juan de Oñate en El Paso no municipal de El Paso llegó a aprobar una resolución censurando el nombre de Oñate de su propio monumento. Decisión que a su vez ha provocado adicionales críticas por lo que se percibe como un intento muy poco afortunado de reescribir la historia y ocultar el decisivo periodo en que todos los territorios en torno al Río Grande formaban parte de la Corona española. Para terminar de rematar la cuestión, el alcalde de El Paso, John Cook, se encuentra estos días en negociaciones ABC con los Acoma, la tribu de los indios Pueblo que se considera más vilipendiada por las gestas de Juan de Oñate. En su afán apaciguador, el edil no ha tenido mejor ocurrencia que ofrecer su mediación personal a los nativos para alcanzar un tratado de paz sin precedentes con el Reino de España. Ante este ambientazo, la embajada española en Washington no tiene todavía muy claro la conveniencia de enviar alguna representación diplomática o consular a la inauguración de El jinete