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ABC MIÉRCOLES 21 s 3 s 2007 ESPAÑA 31 El vídeo de Roquetas no muestra la crudeza de la que habló Alonso La grabación avala la declaración del teniente y sus hombres CRUZ MORCILLO ALMERÍA. Era el secreto mejor guardado, el vídeo con las imágenes grabadas por las tres cámaras de seguridad del cuartel de Roquetas el 24 de julio de 2005, cuando murió Juan Martínez Galdeano. Ese momento no está recogido, dado que en la grabación registrada entre las 16.10 y las 18.20 hay una ceguera de casi treinta minutos. El resto; cómo llegó Juan al cuartel, sus perseguidores, cómo fue cambiando su actitud, el forcejeo y la respuesta de los nueve agentes imputados, fue mostrado ayer a la Sala donde se celebra el juicio por estos hechos. Las imágenes concuerdan, en líneas generales, con las declaraciones de los agentes y la crudeza de las mismas revelada por el ministro José Antonio Alonso en su momento, así como el largo encuentro violento entre guardias y detenido, son cuestionables. La Sala no tuvo oportunidad de ver la grabación íntegra, pero sí las partes más controvertidas, completadas con los testimonios de siete de los nueve imputados que ayer declararon. El visionado mostró varios momentos: la llegada de Galdeano al cuartel y el episodio posterior de calma; la primera aparición del teniente cuando Galdeano estaba agarrado al mástil de la bandera; el fuerte forcejeo cuando lo intentan introducir en un coche policial y la segunda aparición del mando, que ya sí usó las dos defensas, igual que hicieron al menos dos de sus hombres hasta el fatal desenlace- -sólo se ve a la agente femenina con el arma- Este es un resumen de las escenas clave: ciden todas las declaraciones) dado que no hay sonido grabado. Es uno de los fotogramas más impactantes por el contraste con lo que ocurrió. Juan Martínez llega al cuartel con una mano en el bolsillo de su pantalón corto, aparentemente tranquilo, pese a que los agentes que lo recibieron reiteran que estaba muy nervioso aunque no agresivo Acude en busca de ayuda porque lo persiguen, como también se ve. Dos personas de etnia gitana, que gesticulan sin parar. Salen del cuartel, aparecen otros individuos al fondo de la verja y Juan no para de dar vueltas. Poco más se vio. Hay un hecho incortovertible: a un ciudadano que llega por su propio pie a un centro policial voluntariamente, le sobreviene, dentro del mismo, la muerte después de un largo encuentro violento en el que toman parte hasta nueve agentes, entre ellos el máximo responsable de la unidad (Alonso, 11 de agosto) Hay en medio, antes y después una sucesión de hechos que enmarcan la muerte del detenido, pero esos tendrá que reconstruirlos el Tribunal con las declaraciones de los imputados, las periciales y las testificales de los próximos días. Ayer, fue el turno de siete de los nueve imputados en la causa. En esencia coincidieron los relatos, cada uno describió su participación en los hechos y el papel de sus compañeros. Llamó la atención uno de los encausados, un guardia en prácticas llevaba un mes ejerciendo cuando se vio implicado. Otro agente ni siquiera sabía dónde estaba el centro de salud porque lo habían destinado a Roquetas de refuerzo de verano días antes. Casi dos años después, aseguran que no ven de qué otra forma podían haber actuado. El vídeo parece darles la razón. Galdeano llega al cuartel (16.15) Tres de los nueve imputados en el momento de abandonar la Audiencia Provincial de Almería de peso. Se apartan los agentes y el mando hace presiones con la porra, alternativamente, sin levantar los brazos ni emplearse con un movimiento completo. El detenido sale del ángulo de visión de la cámara. Y ahí empieza la media hora de ceguera visual, según la transcripción que obra en el sumario. Durante dos minutos se observa cómo el teniente golpea al detenido con ambas defensas repetidas veces, al menos siete veces con cada una en piernas, brazos y tronco mientras el resto le sujeta por las manos observando cómo es el teniente quien lleva la iniciativa Con esas palabras explicó el ministro Alonso en el Congreso el día 11 de agosto de 2005 la escena descrita. Una semana antes había asegurado que hubo resistencias a la investigación por parte del teniente. En su comparecencia, lo reiteró. Y aunque no se puede determinar si el empleo de la fuerza pudo ser el causante del fallecimiento, cuestión que se aclarará con el resultado de la autopsia, junto con la crudeza de las imágenes, ha llevado a la Jefatura a relevar al teniente manifestó el ministro el mismo día. ban introducir en el coche a Galdeano para llevarlo al centro de salud. A esas alturas, según coincidieron varios testimonios ayer, ya había tres fun- EFE cionarios lesionados: a dos les mordió y tuvieron que ser atendidos más tarde, a la agente femenina le reventó dos dedos con la puerta del coche. Es la primera vez que aparece el teniente Rivas, lleva algo en la mano, al parecer la defensa eléctrica que usaría más tarde. Galdeano, que no se ve en la imagen, aunque sí a quienes se aproximan a él, está agarrado al mástil de la bandera de España, semidesnudo y pidiendo que venga el alcalde, que venga mi madre y la Guardia Civil (en ese punto también coin- El teniente y la bandera (16.38) En las imágenes no se ve al oficial golpear con las porras, sino hacer presión con ellas Los siete últimos acusados coinciden en el relato La juez exculpa al Gobierno valenciano del accidente del metro MANUEL CONEJOS VALENCIA. La magistrada del Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia, Nieves Molina, comunicó ayer a las partes el archivo de la causa penal abierta para esclarecer las causas del accidente de metro de la línea 1 que se produjo el 3 de julio de 2006 y que acabó con la vida de 43 personas. En su auto, la juez no deja lugar a dudas y basándose en los informes policiales del perito nombrado por el juzgado, Andrés María Cortabitarte, y de los tres catedráticos designados por Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) concluye que el conductor del tren fue el único responsable y al fallecer en el siniestro se extingue la acción penal. Contra este auto, las partes que no estén conformes podrán interponer un recurso de apelación o de reforma, en su caso. cia, como al consejo de administración al entender que no incurrieron en imprevisión y aplicaron todas las medidas de seguridad necesarias para que el accidente no sucediera, así como realizaron un buen mantenimiento de la UTA siniestrada y de las infraestructuras viarias del tramo. El informe policial constata que el convoy siniestrado pasó a 80,89 kilómetros por hora en la limitación de 40 existente en el tramo anterior al vuelco del primer vagón. El teniente usa las porras (17.16) El teniente Rivas aparece en escena con dos defensas, una extensible en la derecha y una eléctrica en la izquierda- -la posición de cada una de las porras fue revelada por el fiscal- El detenido está tumbado en el suelo, en calzoncillos, tiene los grilletes colocados por la parte delantera y hay cuatro guardias a su alrededor, tratando de sujetarlo. No para quieto, bracea, lanza puntapiés con sus más de 100 kilos El coche oscila (17.11) El ángulo de visión es el contrario, pero se aprecia cómo el vehículo policial se mueve. Era la segunda vez que cinco agentes intenta- Velocidad: 81 km h La sentencia también exculpa por completo tanto a la directora gerente de FGV Marisa Gra,