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ABC MIÉRCOLES 21 s 3 s 2007 LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M PUNTO FINAL A LAS ESPECULACIONES SOBRE LA MOCHILA 13 ESPAÑA 21 (Viene de la página 18) esa ocasión las bolsas, el inspector jefe Álvarez y el comisario decidieron que fueran conducidas a Ifema, donde a lo largo del día los servicios de emergencia fueron llevando los cadáveres. Sobre las seis de la tarde, los maxi- zetas pasaron el control policial de Ifema y, con el permiso correspondiente, acercaron los vehículos a la puerta del pabellón número 6. Era la primera vez que se bajaban las bolsas de las furgonetas, y se hizo para depositarlas junto a una pared en la que estuvieron custodiadas por agentes de la UIP y de la Policía Científica. Además, el área que ocuparon las bolsas fue acordonada con una cinta y sobre ella se colocó un cartel en el que se identificaban los bultos como efectos de las víctimas de El Pozo. A continuación, y cumplida esa misión, tres de los cuatro agentes que llevaron hasta allí las bolsas volvieron a comisaría y el cuarto (88.659) regresó a El Pozo. Los bultos permanecieron en Ifema durante una hora y en las condiciones descritas; es decir, custodiados por la Policía y acordonado su perímetro. ¿Vio a algún miembro de la escala ejecutiva o superior o a algún guardia civil introducir una mochila azul en una bolsa? La respuesta del citado agente fue rotunda: no rededor de las siete y media de la tarde, el responsable de la comisaría de Puente de Vallecas ordenó a cuatro subordinados (de los que sólo uno de ellos, el funcionario con carné profesional 89.324, había participado en los trámites antes descritos) que fueran a recoger las bolsas a Ifema y las llevaran a la comisaría de Puente de Vallecas. Los agentes volvieron sobre sus pasos, y una vez en Ifema introdujeron de nuevo los bultos los mismos que habíamos dejado. Estaban intactos en dos furgonetas. Se despidieron de los agentes que los custodiaron (los de la UIP) y regresaron a sus dependencias. A las ocho o nueve de la noche los funcionarios, ya en su comisaría, bajaron las bolsas y las metieron en una habitación. La puerta se cerró con llave y fue custodiada por un agente. En Chinchón había cartuchos sin detonar y los perros no detectaron explosivo En otra casa se hallaron fajos de 50 y 20 euros y gran cantidad de droga D. M. P. M. MADRID. En presencia del detenido Hamid Ahmidan, dos inspectores de la UCIE intervinieron en el registro que el 26 de marzo de 2004 se realizó en la infravivienda de Chinchón, donde los terroristas prepararon las bombas. En la inspección, en la que también estuvieron agentes del Tedax, Policía Científica y guías caninos, fueron hallados, entre otros efectos, cartuchos enteros de munición. Estaban, según relató una agente, en un hueco que había debajo del porche a la casucha. Este hallazgo fue corroborado por otro inspector de la UCIE que, como su compañera, dijo que en aquel momento no conocieron el calibre. También coincidieron en que en la finca se hallaron detonadores en el interior de una bolsa y en una chimenea. Algunos estaban quemados, entre cenizas puntualizaron. Los dos policías dijeron que los perros no detectaron la presencia de explosivos, pese a que en esta finca estaba el zulo donde los terroristas escondieron la dinamita. También se recuperaron efectos personales y poca documentación Fue Hamid Ahmidan, primo de Jamal Ahmidan, El Chino quien les abrió la puerta. Tenía las llaves dijo un agente. Comparecieron también otros dos inspectores de la UCIE que intervinieron en el registro de la casa de Hicham Ahmidan, en la calle Cerro de los Ángeles, 30, en Madrid. El inquilino era otro primo de El Chino detenido tres días del registro- -el 26 de marzo de 2006- -en Marruecos. El testimonio de los dos agentes se inscribía en un nueva fase: la financiación del 11- M. De hecho, en la vivienda se encontró gran cantidad de droga bloques de hachís de un cuarto de kilo de peso y pastillas, así como una balanza de precisión y un libro de contabilidad de las ventas. Además se hallaron fajos de 50 y 20 euros. Los agentes destacaron la incautación de documentos falsificados, algunos con fotos de El Chino En concreto, un carné de conducir aparecía la imagen de Ahmidan y el nombre de Otman Gnaoui. El Skoda Fabia también estuvo presente en la sesión de ayer, pero los datos aportados eran ya conocidos. Los perros tampoco olieron explosivo. El magistrado Gómez Bermúdez, ayer, durante el juicio los dos equipos y en otra habilitada para esta diligencia, los otros dos agentes, que fueron arrastrando bolsas de la habitación originaria a ésta. Mientras uno extraía objetos y los describía en voz alta, el otro lo escribía en el ordenador. Entre la una y las dos de la madrugada, la agente 88.163 sacó como último objeto de uno de los bolsones una bolsa de deporte más. Cuando la abrió para enumerar a su compañero (79.046) los objetos que contenía, descubrió un móvil del que salían unos cables que iban a parar a una bolsa de basura. Sobre és- POOL De Ifema a Puente de Vallecas. Al- ta, en un papel, se podía leer 5 (es posible que los terroristas hubieran numerado las bolsas de explosivos) Los agentes, al percatarse de que podía ser un bomba, alertaron a la subinspectora que estaba de servicio. Esta se puso en contacto con los Tedax y paralelamente se procedió al desalojo de la comisaría, en cuyos calabozos había presos. Los desactivadores no tardaron en llegar. Fue entonces cuando el agente 64.501 confirmó que era una bomba y decidió desactivarla, pero no allí, sino en el parque Azorín, a cielo abierto, por seguridad. Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Complutense SÓLO ISLAMISTA Comienza el inventario. Pasadas las diez de la noche, cuando ya habían entrado los agentes del turno de noche, se encomendó a cuatro de ellos la tarea de hacer el inventario de los objetos hallados en las bolsas para devolverlos a sus propietarios o familiares. Los policías se organizaron en dos equipos y comenzaron a sacarlos de las bolsas. En la habitación en la que se depositaron trabajó uno de D espués de 17 sesiones, la prueba empieza a arrojar saldos que, aunque deban calificarse como parciales, son suficientemente claros acerca del carácter exclusivamente islamista del 11- M. Hasta hace muy poco, esta evidencia era activamente discutida para hacer hueco a otras hipótesis. Sin embargo, a la vista de las pruebas, la autoría es imputable al yihadismo integrista en todas las fases del atentado: inducción, planificación, ejecución y encubrimiento. En efecto, los testimonios de los policías de la UCIE expusieron de forma precisa los llamamientos de Al Qaida a cometer atentados contra los países que habían apoyado la intervención aliada en Irak y cómo las soflamas de Bin Laden habían sido asumidas por grupos integristas locales como un mandato terrorista. Evidentemente, no fueron tales comunicados el punto de partida de la amenaza integrista de Al Qaida contra Occidente. El antecedente inmediato más explícito fue el anuncio solemne, el 26 de mayo de 1998, (mucho antes del 11- M y también del 11- S) de la creación del Frente Islámico Mundial para la Yihad contra los judíos y cruzados En todo caso, se ha probado que los presuntos autores del 11- M también apelaron a la intervención en Afganistán como excusa para la conti- nuación de sus atentados y, hace apenas una semana, Al Qaida ha renovado la amenaza explícita a España por su presencia militar allí. En un segundo plano, los mismos testimonios pusieron de manifiesto las vinculaciones de los presuntos autores con otros grupos que operan en Europa, como el GICM, adherido a Al Qaida. A esta banda estarían adscritos algunos de los inductores del 11- M y también encubridores que habrían facilitado la fuga de algunos de los responsables directos del atentado a los cuatro países expresamente citados en el juicio: Bélgica, Turquía, Siria e Irak. Finalmente, el juicio ya ha desvelado el funcionamiento de las células durmientes que se habían formado principalmente en Madrid a partir de liderazgos autónomos, surgidos de forma su- cesiva, como los de Abu Dadah, Serhane El Tunecino o Lamari. Luego, en un proceso de cohesión, El Tunecino los habría implicado a todos en la preparación y ejecución del 11- M. El descenso a la individualización de las responsabilidades de cada uno de los acusados dependerá de la valoración de sus propias declaraciones y de otros muchos testimonios. Pero si se quería saber quién cometió el 11- M, el juicio ha dado una primera respuesta. La convicción policial absoluta sobre la autoría islamista no se produjo definitivamente hasta después de la explosión de la vivienda de Leganés, lo que justificó el mantenimiento de varias líneas de investigación, incluida la pista etarra. Pero una vez producido ese hecho, no hubo duda de que la autoría fue solo islamista y nada más.