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12 ESPAÑA El PSOE se aferra a la guerra de Irak como arma política MIÉRCOLES 21 s 3 s 2007 ABC El Gobierno ha enviado a operaciones de guerra a cerca de dos mil militares Ha autorizado misiones con el mayor número de efectivos de los últimos años P. C. MADRID. El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ha coincidido con la permanencia en misiones internacionales de uno de los mayores contingentes de soldados españoles, concretamente 2.790, de los que unos 2.000, 1.300 en el Líbano y 690 en Afganistán, están en misiones de guerra. Una cifra que echa por tierra los constantes mensajes de pacifismo que se lanzan desde las filas gubernamentales y desde el propio Partido Socialista. Si Zapatero hizo de la retirada de las tropas en Irak, un contingente que llegó a tener 1.300 soldados, uno de los hitos en su defensa de la paz frente a la guerra, la realidad es que, operación a operación, su Gobierno puede presumir de ser uno de los que más tropas ha enviado a escenarios de guerra. Para intentar frenar el envío de tropas al extranjero y evitar el coste político que, en la opinión pública, tienen este tipo de misiones, Zapatero se ha autoimpuesto un límite de tres mil efectivos, que utiliza como reiterado argumento para contrarrestar las críticas. El mayor contingente se encuentra en el Líbano, dentro de la denominada operación Libre Hidalgo con un total de 1.100 efectivos. El envío de militares fue autorizado por Consejo de Ministros el 8 de septiembre de 2006, con el objetivo de participar en la Fuerza Provisional de Naciones Unidas. España ocupa el tercer puesto entre los países contribuyentes a la operación y, desde el 1 de noviembre de 2006, lidera la Brigada Multinacional Oriental. La operación más arriesgada en la que participa España es la de Afganistán, una misión de la OTAN bajo mandato de la ONU, a la que ha aportado 690 militares. Una parte importante de este contingente ha sido autorizado durante el Gobierno de Zapatero, ya que en 2002 la cifra era de 442 militares y, en la actualidad, se cuenta con 690, de los que 150 se aprobaron en mayo de 2006. La peligrosidad de la misión se refleja en el número de militares que han fallecido, 19, de los que 17 murieron en el accidente del helicóptero Cougar y dos en atentados talibanes. El último hace escasamente un mes, cuando la soldado Idoia Rodríguez murió al estallar una mina al paso de la ambulancia que conducía. Al margen de estos accidentes mortales, las tropas españolas han sufrido numerosos ataques, que nunca han sido confirmados por fuentes oficiales, pero que sí han sido denunciados por los propios militares que participan en la operación. Esta misión afronta su futuro dentro de una delicada situación de inseguridad y, de hecho, aunque nunca se ha querido reconocer desde instancias oficiales, los militares han solicitado un refuerzo del contingente para garantizar la ofensiva talibán prevista para la primavera. Pero no sólo han sido los militares españoles los que han reclamado más medios, sino que la OTAN también ha pedido a España mayores dotaciones. Sin embargo, y a pesar del acuerdo previo, el presidente del Gobierno dio marcha atrás días antes de la cumbre informal de ministros de la OTAN que se celebró en febrero en Sevilla, dejando en una difícil situación a su ministro de Defensa, José Antonio Alonso. La tercera operación en importancia es la de Bosnia- Herzegovina, con 450 efectivos, pero esta misión esta iniciando su repliegue, ya que la normalización de la situación favorece la retirada de las tropas, quedándose tan sólo una pequeña representación en Sarajevo. Finalmente, en Kosovo existe un contingente de 500 efectivos, dentro del despliegue de una fuerza multinacional liderada por la OTAN. España demuestra su capacidad en el Mediterráneo PABLO MINGOTE PORTAAVIONES PRÍNCIPE DE ASTURIAS. La Armada española dio ayer muestra de las capacidades de ataque y defensa durante los ejercicios Galiber- 07 de la OTAN. Con el fin de obtener adiestramiento avanzado para las fuerzas marítimas, desde el pasado 6 de febrero opera en el Mediterráneo- -y a partir de mañana en el Atlántico- -una fuerza integrada por cinco buques comandados por el portaaviones Príncipe de Asturias. Afganistán BOMBARDEO DE SERBIA El PSOE respaldó la decisión de la OTAN, mandada por Javier Solana, de atacar a Milosevic por su actuación en Kosovo, pese a la falta de autorización de la ONU L. A. MADRID. La intervención en Irak no es la única acción bélica llevada a cabo por otros países o coaliciones en un Estado soberano sin previa autorización de la ONU. Sin olvidar diversas actuaciones de Francia en África Central o la ocupación del Líbano por Siria durante 25 años, el caso más relevante fue el bombardeo de la antigua Yugoslavia por fuerzas de la OTAN en la crisis de Kosovo, en 1999. Ante la certeza de que Rusia vetaría una resolución del Consejo de Seguridad para frenar la limpieza étnica de Milósevic en la provincia de mayoría albanesa, el secretario general de la OTAN, Javier Solana, ordenó bombardear Belgrado, basándose en la legitimidad de un acuerdo de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) En la operación denominada Fuerza Determinante y que se prolongó desde el 23 de marzo al 3 de junio, las Fuerzas Aliadas realizaron 38.000 misiones de vuelo. España participó con cazambombarderos F- 18, contando con el respaldo del Congreso de los Diputados. ZAPATERO APOYÓ EL José Luis Rodríguez Zapatero, como el resto de los diputados del PSOE apoyaron la acción. La posterior presencia de una fuerza de intervención internacional (KFOR) en la que España participa con 1200 soldados, sí se desplegó con autorización de la ONU. En la etapa de los gobiernos socialistas de Felipe González, militares españoles participaron en otras misiones bajo mandato de la ONU. En 1995, aviones F- 18 de España tomaron parte en ataques aéreos contra posiciones serbias en Bosnia. Y unos años antes, en 1991, durante la primera guerra de Irak, España incorporó a la coalición internacional liderada por Estados Unidos, dos corbetas y una fragata, con 500 soldados, de los cuales, la tercera parte eran de reemplazo. Además, permitió 20.000 vuelos de ida y vuelta y de bases españolas, que servían de plataforma de abastecimiento, partieron 294 operaciones de bombarderos B- 52.