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82 TOROS www. abc. es toros MARTES 20- -3- -2007 ABC Bolívar arranca una oreja a un victorino en tarde infernal LA MAGDALENA Plaza de toros de Castellón. Lunes, 19 de marzo de 2007. Última corrida. Casi lleno (unos 9.000 espectadores) Toros de Victorino Martín, de correcta presentación, encastados en distinto grado; destacaron los tres últimos. Antonio Ferrera, de grosella y oro. Estocada atravesada y dos descabellos (petición y vuelta al ruedo) En el cuarto, pinchazo hondo trasero y seis descabellos. Aviso (silencio) López Chaves, de rosa y oro. Tres pinchazos y estocada atravesada. Aviso (saludos) En el quinto, media (saludos) Luis Bolívar, de verde oliva y oro. Metisaca y bajonazo (silencio) En el sexto, estocada corta delantera (oreja) Enrique Ponce, rodilla en tierra, agarra el pitón del cuarto tras una faena de altura ROBER SOLSONA El viento encanalla el toreo FERIA DE FALLAS Plaza de toros de Valencia. Lunes, 19 de marzo de 2007. Última corrida. Lleno de no hay billetes Toros de Román Sorando, desiguales de presencia- -los tres últimos bajaron mucho- muy flojos, inválidos los dos primeros; bajos de casta; destacaron algo 3 y 4 un sobrero infame de Martelilla (2 bis) y otro noble de Cuvillo (1 bis) Enrique Ponce, de rioja y oro. Pinchazo hondo y descabello (silencio) En el cuarto, pinchazo, estocada y descabello. Aviso (petición y saludos) José María Manzanares, de azul marino y oro. Cuatro pinchazos y dos descabellos. Aviso (saludos) En el quinto, estocada caída (petición y saludos) David Esteve, de blanco y plata. Dos pinchazos y estocada (petición y vuelta) En el sexto, dos pinchazos y media (silencio) ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. En la continua montaña rusa de criterios que ha mantenido la presidencia para premiar o silenciar faenas, a uno le han acabado por dar igual las puñeteras orejas, que cargamos con ellas como si fueran la cuestión esencial. Yo ahora mismo pondría un anuncio por palabras en ABC: Se cambian orejas por ver torear Torear como ayer hicieron José María Manzanares y Enrique Ponce. Encanalló el viento su toreo y a la vez engrandeció su estar y su hombría. Había bobos más preocu- pados por la cremá que por la integridad de los toreros. Uno se pasa la vida sentado en las plazas esperando el toreo, tratando de definirlo, verle las diferentes caras, comprenderlo. Un día cualquiera, tal que ayer, contemplas una faena como la de Manzanares y lo sientes. Sentir el toreo no te ayuda a explicarlo, pero sabes que estás en lo cierto. Y el don para causar ese sentimiento que se te agarra a la boca del estómago no está al alcance de cualquiera. Manzanares necesitaba triunfar. Pero pinchó reiteradas veces. Importa y no importa. Pongo otro anuncio por palabras: Cambio el 90 por ciento de las orejas que se han cortado en Fallas por ver torear como Manzanares Es sin duda el torero de más proyección, cualidades y calidades de su generación. Su obra primera creció desde un principio a media altura. Pisó firme los terrenos del buen toro de Sorando, un tanto paradote. Lo enganchó, tiró de él, ligó derechazos soberbios a cámara lenta- -sobre todo mediada la obra- se lo pasó por la izquierda cuando azuzaba el viento, con hondura y despaciosidad. Fueron distintos los circulares invertidos, porque en él cobran un empaque especial cuando los vacía como pases de pecho. Ahí quedó todo, sin espada, sin oreja. Tampoco se la llevó del quinto ya en pleno vendaval. De héroes o de locos era pretender torear así. Torbellinos recorrían el redondel. La pelea fue brava más que estética, más eléctrica que el anterior: el huracán era ya de fuerza cinco y el toro además tenía su nervio. Más que presencia. Pero podía herir con sus astifinos pitones y su agilidad. Manzanares le bajó la mano una inmensidad para evitar los azotes de Eolo. Hace dos ferias de Fallas a nadie de los que le espoleábamos para que abandonase la trinchera imaginábamos un cara a cara así. La petición no cuajó tras un espadazo caído. La faena de Enrique Ponce al encastadito cuarto- -la casta fue lo que le sostuvo en sus iniciales carencias físicas- -fue de tío. Contemplar a Ponce en los mismísimos medios con la muleta en horizontal, ondeando como la bandera de España en Colón, azotada por el viento hos- Faena de tío Alegre y exitosa mañana de rejoneo Álvaro Montes y Leonardo Hernández cortaron dos orejas y abrieron la puerta grande en la matinal de rejones, que colgó el no hay billetes Una oreja se llevaron Rui Fernandes, Andy Cartagena y El Cartagenero, mientras que Moura Caetano dio una vuelta al ruedo. Se lidiaron toros de Benítez Cubero. til, y saberle rico podrido, provoca una admiración hacia su figura acongojante. Y además toreó extraordinariamente bien. Hacerlo en semejantes condiciones es para sacarlo en un documental de deportes extremos, de no ser porque esto es un arte. Tan arrebatado estaba E. P. que para terminar clavó una rodilla y le agarró un pitón al toro, y luego hincó la otra y le dio la espalda. En la balanza presidencial pesaron más un pinchazo, una estocada y un descabello que el riesgo asumido y la belleza desplegada. Hay faenas que se distinguen por sí solas frente a un saco de ellas orejeadas de las que nadie hablará. La tarde no sólo la marcó el viento, sino la inválida corrida de Román Sorando, de desigual presentación (los tres últimos bajaron mucho) la devolución de los dos primeros toros lastró el horario. Y a Ponce le tocó un sobrero impresentable e imposible de debilidad y guasa de Martelilla. El primer sobrero de Cuvillo sustituyó al toro de la alternativa de David Esteve. Y fue buen toro, aun sin final. Esteve lo obligó mucho de principio, lo toreó limpio en redondo- -dejándole respirar entre las series- -y si no falla con la tizona le corta una oreja. El último de Sorando desarrolló sentido y se quedaba corto. Esteve se embraguetó a la verónica y mantuvo el tono digno entre el peligro de los cortos viajes del toro y los arreones del viento canalla. JAVIER LÓPEZ HERNANZ CASTELLÓN. Luis Bolívar consiguió la única oreja de una encastada corrida de Victorino Martín en el sexto, en una tarde de viento infernal, que impidió un mayor lucimiento de la terna. El colombiano condujo con largura y despaciosidad a un toro colaborador, que arrastró el morro por el suelo. La faena, presidida siempre por la firmeza y el temple, alcanzó sus mayores cotas por el pitón derecho. Se tiró a matar con fe y arrancó el citado trofeo. Le correspondió un tercero complicado, muy en la línea de la casa. Aunque tuvo un viaje corto, su principal virtud fue humillar. Bolívar le pegó naturales de cierta enjundia, aunque de uno en uno. Ferrera volvió a Castellón después de la cornada del año pasado y brindó su primer toro, con el que dio una vuelta al ruedo, al cirujano jefe de la plaza, Gustavo Traver. Se mostró aseado ante un enemigo que empezó embistiendo mejor por el pitón izquierdo y cambió durante la lidia para acabar metiendo la cara con mayor calidad sobre la diestra. No acabó de aprovechar el potable pitón derecho del cuarto en las fases en las que Eolo no molestó. López Chaves anduvo muy valiente ante el encastado segundo, al que no le pudo sacar mayor partido por el viento. El victorino pedía el carné, y el salmantino estuvo profesional. Volvió a estar notable en el quinto, pero la muleta se movía como una bandera y resultaba imposible gobernarla. Lástima porque el toro fue interesante, bravo y encastado.